Vogue desata la polémica en Instagram: ni reales, ni al natural

by Raquel Bueno,

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El pasado domingo, Vogue España publicaba una serie de ocho imágenes en su cuenta de Instagram que no tardaba en iniciar el fuego de la polémica. La revista describía así las tres imágenes hechas públicas hasta la fecha –la primera protagonizada por Vanesa Lorenzo, la segunda por Nieves Álvarez y la tercera por Martina Klein–: “Las modelos españolas más célebres de las últimas décadas se muestran a cara descubierta. Sin maquillaje, sin retoques y sin artificios. Aceptan el reto del fotógrafo Jonathan Miller, responsable de un proyecto que reflexiona sobre el significado de la belleza y reivindica el paso del tiempo”. Aunque el texto, en contraste con las imágenes a las que acompañaba, chirriaba enseguida. “Va maquillada, no nos toméis el pelo…”, comentaba una de sus seguidoras a propósito de la imagen de Lorenzo. “Una campaña para reivindicar mintiendo”, afirmaba otra. “Un fotógrafo hombre que reflexiona sobre el significado de la belleza y el paso del tiempo y para ello fotografía modelos maquilladas. ¡Bravo! ¡Seguid así chicos! El próximo report podría ir sobre toreros veganos, o mejor, cómo reducir la celulitis si eres bulímica”, espetaba la fotógrafa Gema González. Había quien pedía respeto a su inteligencia y apuntaba también a algún que otro retoque con bisturí, y enseguida se contagiaba ese mismo clima de indignación en la sección de comentarios de las tres imágenes.

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Y es que, aunque la intención detrás del proyecto fuera buena, hay varias cosas que no encajan. La primera, a mi parecer, es más que evidente: la elección de modelos en representación a la belleza real. Modelos que, además, en su mayoría son rubias y de ojos azules, algo que parece simbolizar muy poco –o nada– los rasgos característicos de la belleza española. Aunque el foco de atención de los comentarios pareció residir en la presunta falta de maquillaje de las modelos, que brilla por su ausencia. Algo que, irónicamente, el mismo fotógrafo dejó al descubierto etiquetando en su perfil, y en las mismas fotos, a la maquilladora con base en Barcelona Barbara Urra Murua, al peluquero y maquillador Daniel Rull y al maquillador Lewis Amarante, entre otros. Además, parece que las imágenes también han sido retocadas con posterioridad con la intención de potenciar un efecto de hiperrealismo sobre la edad, y sobre todo los defectos, de estas mujeres. Disparadas con luz natural, el resultado habría sido con toda seguridad muy distinto, pero la serie sugiere que lo que se buscaba, en realidad, era subrayar precisamente eso: el defecto. Trasmitir el mensaje de que, des de la normativa convencional, sin maquillaje no estamos tan guapas. Una reflexión que, sin duda, tiene mucho que ver con el hecho de que las imágenes las haya hecho un hombre y partan, irremediablemente, de la mirada masculina.

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La serie completa se publicará en el nuevo número de mayo de la edición española de Vogue, e incluirá a su vez los retratos de Eugenia Silva, Laura Ponte, Judit Mascó, Inés Sastre y Verónica Blume. Aunque francamente, a mi todo esto me apesta un poco a rancio. Hace ya un tiempo que la industria de la moda ha iniciado una transición importante respecto a los iconos de belleza que nos representan como sociedad. Ya no buscamos tan solo caras bonitas, sino reflejos genuinos de carácter y singularidad: de allí el auge de agencias de modelos como TIH Models o Ugly Models, la presencia cada vez mayor en la industria de modelos transgénero, la adoración por la belleza andrógina de los modelos de Rick Owens o el nombramiento de Adwoa Aboah como Modelo del Año por el British Fashion Council el año pasado. Ahora buscamos diversidad, y nos da igual si ésta decide o no ponerse maquillaje. Cualquiera que sepa algo sobre la vida sabrá que la belleza, precisamente, no está en quién la posee, si no en los ojos del que mira.