Cinco puntos de encuentro entre Balenciaga y Gvasalia

by Miriam Mora,

Cristóbal Balenciaga es uno de los modistos más importantes que ha tenido la moda, no solo española, sino mundial. No lo decimos solo nosotros, sino que personalidades como Diana Vreeland le calificó como “el mayor modisto que jamás haya vivido”, incluso compañeros de profesión como Gabrielle Chanel le definían como “un sastre en el más verdadero sentido de la palabra”.

Demna Gvasalia es el diseñador que continúa con el legado del modisto vasco desde 2015 y, a pesar de tener estilos totalmente opuestos, hay mucho que los une. Recogemos los cinco puntos en común entre ambos diseñadores que ve Business of Fashion.

Perturban el sistema de la moda

 

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Vetements alta costura 2016

Ambos llevando a cabo acciones diferentes, revolucionaron el sistema de la moda. Balenciaga desafió la Chambre Syndicale de la Haute Couture al mostrar sus colecciones un mes después que el resto de diseñadores, haciendo viajar de nuevo desde Estados Unidos a periodistas y compradores. Por su parte, Gvasalia mostró su marca Vetements en la semana de la moda de alta costura, lo que causó un aluvión de críticas y un gran revuelo mediático. Además, ambos diseñadores hicieron todo lo posible porque su marca se mantuviera exclusiva: Balenciaga con una ajustada lista de clientes que debían adquirir mínimo dos prendas por cada compra y Demna Gvasalia reduciendo el número de prendas que acababan en descuentos.

Pioneros de la moda “Street-Up”

 

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Impermeables de Balenciaga

La conexión con la calle que tenían tanto Cristóbal Balenciaga como Gvasalia es más que evidente en sus creaciones. “Siempre he visto esta moda “street-up” en Balenciaga. Él fue quien diseñó los primeros impermeables de vinilo inspirado en la policía francesa, la capa y las botas…” cuenta Diana Vreeland.

A pesar de diseñar para la aristocracia, Balenciaga tenía una conexión con la calle que se podía observar en sus diseños de día. Durante la ocupación nazi de París y con escasos suministros de petróleo, los transeúntes no tuvieron otra opción que ir en bicicleta. Balenciaga adaptó muchos de sus diseños a este nuevo medio de transporte.

Gvasalia, por su parte, incorporó los impermeables desde su primera colección para Balenciaga aunque transformando las botas del modisto en unas botas-medias de lycra. La apropiación de la ropa de calle de Gvasalia llega al extremo con los últimos diseños como los bolsos inspirados en las bolsas de Ikea.

Lo que muchos se preguntan es si Balenciaga aprobaría el ocurrente trabajo de Gvasalia en su marca. Probablemente lo hiciese, considerando la confesión que le hizo a la Marquesa de Llanzol: “Me arrepiento de no ser joven, porque entonces podría crear colecciones ready-to-wear divertidas y llenas de buen gusto. Pero para mí ya es demasiado tarde”.

El armario completo

 

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Bunny Mellon con look de Balenciaga; Colección masculina de Balenciaga

En el punto más álgido de la carrera del modisto español resultó ser el diseñador más caro en París. En sus tiendas solo tenían permitida la entrada las clientas del modisto, haciendo imposible la entrada a otros clientes. Balenciaga contaba con las clientas más selectas que podían permitirse un armario entero de prendas del diseñador. La heredera estadounidense Barbara Hutton solicitó una vez 19 vestidos, seis trajes, tres abrigos y un negligé, todo ello de una misma colección. Mona von Bismarck compró en la década de los 60’s 88 diseños del modisto y era conocida por tener todas sus prendas de jardinería confeccionadas por Balenciaga.

Demna Gvasalia sacó a la pasarela sudaderas, plumones y deportivas, lo que puso el grito en el cielo de los críticos de moda. Pero no hay nada más Balenciaga que llenar el armario de sus clientes al completo, y si el modisto incorpora prendas de jardinería, Gvasalia incorpora prendas casual y modernas para sus clientes millennials.

Sensibilidad hacia los volúmenes

 

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Fotografía de Phillipe Pottier para L’Officiel; Balenciaga otoño-invierno 2017

Cuando Dior estrechaba las cinturas con su New Look en 1947, Balenciaga diseñaba chaquetas y abrigos con volumen. Los diseños del modisto siempre se han dado a conocer por su elegancia arquitectónica y por la manera en la que Balenciaga experimentaba con las proporciones que revolucionaron la silueta femenina. La línea saco o la línea barril son algunos ejemplos de esa experimentación.

Demna ha transportado los volúmenes de Balenciaga a la pasarela, en los que encuentra inspiración para sus colecciones. “Nunca pensé sobre la ropa de esta manera hasta que conocía a Demna. Está muy interesado en hacer una chaqueta que represente una actitud. Intenta trasladar el estado de ánimo en formas y siluetas” explica Lotta Volkova, estilista rusa y colaboradora de Demna Gvasalia.

Realismo mútuo

 

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Desfile de Balenciaga del 1956; Colección otoño-invierno 2016

Seguro que si Balenciaga siguiera vivo, muchos cánones de belleza de la industria cambiarían. El modisto creaba diseños para unas clientas adultas de mediana edad, para las que confeccionaba trajes que se ajustarán armoniosamente a sus cuerpos, sin importar si tenían algo de barriga. “A Balenciaga le gusta un poco de barriga” confesaba una de sus vendedoras. Normalmente incluía en sus desfiles a modelos de mediana edad (igual que sus clientas) y que no destacaban precisamente por su belleza.

Gvasalia también incorpora el realismo en sus diseños pero en otra línea. El diseñador georgiano se fija en lo que la gente “real” lleva en la calle y lo traslada a la pasarela, sin importar si se trata de deportivas o de plumones. Sus modelos son en algunas ocasiones “nodels”, modelos escogidos en la calle, en las redes sociales o del círculo de amigos del propio diseñador.

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