BUAISOU: los artesanos japoneses del tinte índigo

by Desireé Román,

En la mayoría de los casos, los consumidores adquirimos los objetos por el resultado final, ni nos planteamos qué proceso hay detrás de él. Cool Hunting quiere que vayamos más allá, por ello, nos muestra el camino de Japón a Brooklyn de la marca BUAISOU.

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En Tokushima empieza esta aventura. En tierras japonesas se cultivan las plantas que darán el tinte de color índigo. En verano se cosechan, las hojas se separan de los tallos y las dejan secar. En invierno, las hojas se dejan amontonadas en un espacio cerrado para que se descompongan, para lograrlo pulverizan el montículo con agua durante 120 días. Con la llegada de la primavera, la pasta que queda – llamada Sukumo – está lista para convertirse en tinte índigo al mezclarse con salvado de trigo, polvo de piedra caliza, ceniza de madera y agua caliente.

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Este proceso artesanal tiene fin en Brooklyn, donde Kenta Watanabe – cofundador de la marca – tiñe las prendas. Hundir las manos en el cubo de líquido oscuro es un ejercicio casi catártico. “Me emociona la sorpresa”, dice Watanabe sobre el proceso de teñido. “Mucha gente se pregunta si puedo proporcionarles un color, pero no es lo que buscamos. Cada pieza será de un color diferente y el cliente debe disfrutar de ella, en lugar de querer lo mismo que otros.” Los japoneses han determinado hasta 48 tipos de azul índigo, todo depende de la cantidad de sumersiones en el tinte. Y además, no os preocupéis por las manchas, porque a diferencia del tinte sintético, es más resistente y no transfiere colores.

Noticia vía Cool Hunting.

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