Alta Costura entre bambalinas: Chanel, Schiaparelli y Ulyana Sergeenko

by itfashion,

A principios del 2000 se debatió largamente en la prensa sobre la posible desaparición de la alta costura. “Es el final de los reyes y las reinas de la alta costura?” titulaba The Guardian. Todo empezó con la reducción drástica del calendario de una Semana que había sido la joya de la corona. Con la retirada de Yves Saint Laurent, su colega Pierre Bergé predijo que la alta costura moriría con él. Y es que en ese momento, a un año y medio de la retirada de Yves Saint Laurent del calendario, la semana de la moda de la alta costura se redujo a dos días y medio de presentaciones.

Dos décadas después, el calendario de la alta costura se expande, con nuevas marcas, invitadas por la federación y con firmas invitadas que han escogido esta época del año (enero/julio) para presentar sus colecciones de pret-à-porter. Empezó Vétements, y han seguido Proenza Schouler y Rodarte. En un mundo en el que los ricos son cada vez más ricos, la alta costura se convierte en la sublimación del lujo y en el recuerdo viviente de otras épocas en las que las cosas se hacían mucho más despacio.

Las redes sociales han sido muy buenos altavoces para ilustrar de forma audiovisual toda la inversión de trabajo detrás de las prendas de alta costura. Desde hace varias temporada, las principales casas elaboran lujosas producciones para mostrar el trabajo que desde sus talleres ejercen las “pequeñas manos”. Un trabajo manual fruto del saber hacer que en estos momentos se está transmitiendo de las trabajadoras más veteranas a nuevas generaciones de aprendices dispuestos a perpetuar el oficio.

Nos lo mostraba Dior en el vídeo “Escuela del Saber Hacer”, en el que los más veteranos daban lecciones de costura a los jóvenes recién salidos de la escuela.

Temas que te pueden interesar: , , , , ,