Vetements quiere tu ropa usada

by Raquel Bueno,

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© Todas las imágenes por cortesía de British Vogue.

Es inevitable: nadie puede parar de hablar de Vetements. Y no es para menos, ya que el sello de Demna Gvasalia es a día de hoy –y según el ranking de 2017 publicado recientemente por la plataforma de búsqueda de moda Lyst en Business of Fashion– la tercera marca global más candente del momento. Su tráfico de búsqueda en la red crece un 50% año tras año, y parece que ahora –y tras un brevísimo descanso de las pasarelas– su director creativo ha encontrado una nueva forma de llamar nuestra atención: pidiéndonos nuestra ropa usada para su nuevo proyecto.

Siguiendo su reciente toma de poder de los escaparates de los grandes almacenes neoyorquinos Saks, la marca ofrece esta vez una nueva instalación que ya se ha apoderado de cuatro de las ventanas de Harrods, en Londres, desde el pasado 8 de febrero y hasta el 2 de marzo del próximo mes. Al igual que en Nueva York, la iniciativa anima a que empleados y clientes (por no hablar de los centenares de turistas que acuden a la meca de los almacenes británicos todos los días) donen sus prendas de ropa viejas para que se conviertan en parte de la exposición (o, en el caso de Gvasalia, del espectáculo).

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Pero no se trata simplemente de otro movimiento brillante de marketing por parte del colectivo de diseño francés. Es, además, un símbolo claro de oposición al fast fashion: una montaña de ropa usada que simboliza la ingente cantidad de basura y desperdicios que genera la industria de la moda a diario y que pretende ilustrar, a su vez, la importancia de darle una nueva oportunidad a las piezas de ropa de segunda mano. Y es que ya os lo contábamos hace tiempo, el Banco Mundial estima que la industria textil es la responsable del 10% de las emisiones de CO2 del planeta, y está previsto que éstas se vean incrementadas hasta un 77% en 2025. Resulta que el consumismo se nos ha ido –definitivamente– de las manos, y recientemente (nos lo contaba Kavita Parmar) la industria de la moda se ha convertido en el contaminante número uno del mundo, superando incluso al sucio e intrincado universo del petróleo.

Pero el problema de la sostenibilidad hoy en día, según afirmaba Gvasalia durante una entrevista con British Vogue, es que la contemplamos desde la perspectiva equivocada: “Dónde produces y cómo produces es súper importante. Pero lo que la gente está pasando por alto es algo que está justo delante de sus ojos: se trata de cuánto producen las marcas y cuánto compran los consumidores”. En otras palabras: de producir para satisfacer la demanda de los consumidores; ni más, ni menos. Y si algo acaba siendo rebajado… Significa que ha sido producido de forma irresponsable y por encima de las necesidades del mercado y, en consecuencia, no es nada más que eso: basura.

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Necesitamos cambios, y los necesitamos ahora. Y a veces, para que el público escuche, parece que la forma más efectiva de hacerlo es escupirle el mensaje a la cara (y eso, precisamente, es lo que está haciendo ahora Gvasalia). Todo aquel que participe en la iniciativa, además, será recompensado con una pulsera de Vetements hecha en exclusiva –y en colaboración con Harrods– para la ocasión a partir de botellas de plástico 100% reciclado. Y, por si fuera poco, todas las prendas recaudadas serán donadas a la organización sin ánimo de lucro NSPCC (National Society for the Prevention of Cruelty to Children), un socio benéfico de los almacenes desde tiempos inmemoriales. En lo que queda de año, el fundador de la maison francesa planea disponer cincuenta instalaciones más por todo el mundo, así que ya no hay excusa: rebusca en tu armario y deshazte de todas esas prendas que hace tiempo que merecen un lugar mejor en este mundo (seguro que alguien las apreciará más que tú y, si no, todo sea en beneficio del arte). Y antes de volver a llenarlo hasta los topes otra vez pregúntate, por favor, y por el bien de todos: ¿es realmente necesario?