Un recorrido virtual por la historia de la moda catalana

by Raquel Bueno,

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Capa masculina de terciopelo verde bordada en oro (1651-1675). © Todas las imágenes por cortesía del Museu Virtual de la Moda de Catalunya. 

En Cataluña se conservan 6.499 piezas de vestir históricas, aunque tan solo un 6% de todas ellas estaban al alcance del público. Hasta ahora. Nace el Museu Virtual de la Moda de Catalunya y entrevistamos a Laura Casal-Valls, directora del proyecto, para que nos cuente un poco más sobre esta rompedora iniciativa. Ya no hay excusas que valgan: la visita al museo es gratuita y está a un solo clic de tu sofá. Un recorrido a consciencia por la página, más que recomendable, es prácticamente obligatorio. 

El pasado 15 de marzo se presentaba el Museu Virtual de la Moda de Catalunya, el proyecto cultural ganador del Premi Lluís Carulla. Cuéntanos un poco más sobre el museo, ¿en qué consiste exactamente?

Es una colección de colecciones online, que reúne piezas que se conservan en 38 museos. Una de las características más importantes, y de la que estamos más orgullosas, es el hecho de que la mayor parte de ellas no estaban ni documentadas ni fotografiadas y ha sido nuestro equipo, Walden, quien ha desarrollado una importante tarea de documentación, investigación y fotografía de todas ellas. ¡A veces el montaje de una pieza en el maniquí nos llevaba más de una hora! Además,  hemos planteado la web como lo haría una plataforma de venta de moda online, permitiendo filtrar las colecciones de un modo más sensorial, a través de colores, texturas… Y que permite, en definitiva, jugar un poco.

Hemos planteado la web como lo haría una plataforma de venta de moda online, permitiendo filtrar las colecciones de un modo más sensorial, a través de colores, texturas… Y que permite, en definitiva, jugar un poco. 

La plataforma virtual engloba más de 600 piezas de vestir históricas catalanas procedentes de 38 museos alrededor del territorio. ¿Puedes revelarnos alguno de los tesoros que esconde?

La categoría de tesoro en patrimonio ha hecho mucho daño, ya que excluye muchas piezas quizá menos espectaculares o menos bonitas pero que hablan y explican una sociedad concreta. Así que preferiría que fuera cada usuario el que descubriera sus propios tesoros. Es evidente que las piezas del siglo XVII o XVIII pueden resultar muy atractivas, pero en el XIX o en el XX encontramos piezas que son interesantísimas por toda la información que aportan. Me remito, por ejemplo, a todas las que conservan la etiqueta de quién las hizo, como las primeras modistas que trabajaron en Cataluña y que etiquetaron sus piezas; u otros ejemplos que son de confección doméstica, una realidad muy extendida…

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Jubón de seda bordado con flores y lazadas (1731-1769).

Son, en su mayoría, piezas poco o nada documentadas, mal catalogadas y que no han sido expuestas con anterioridad. ¿A qué se debe este hecho?

A menudo es por falta de recursos. Muchos de los museos que las conservan no son museos especializados, o lo son en ámbitos muy distintos al del vestido. Reciben donaciones de familias o particulares locales y, como depositarios de memoria que son, las recogen; pero la documentación y la correcta fotografía de este tipo de patrimonio conlleva un grado importante de conocimiento previo, y esto hace que muchas veces no haya recursos para poder hacerlo bien…

La correcta fotografía de este tipo de patrimonio conlleva un grado importante de conocimiento previo, y esto hace que muchas veces no haya recursos para poder hacerlo bien.

Gracias a la era virtual es posible convertir un proyecto como este en algo universal. ¿En qué sentido crees que la cultura, y los museos en especial, pueden beneficiarse de Internet?

Internet, bien utilizado, es una herramienta brutal que permite llegar a cualquier parte del mundo. En este sentido, la virtualidad permite crear lazos, relaciones y sinergias con las colecciones conservadas alrededor del mundo y, de hecho, es lo que hemos hecho en el Museu Virtual: crear enlaces externos con informaciones distintas que enriquecen la documentación de la pieza.

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Bolero femenino de terciopelo de seda azul (1863-1869).

De esta forma, además, todas las colecciones permanecerán en sus respectivos territorios. ¿Cómo se diferencia esta experiencia de aquella que podemos vivir en un museo físico? 

Más allá del viaje interactivo, permite observar y comparar piezas conservadas físicamente en lugares distintos. Además, permite también crear tu propio discurso: según tus intereses, a través de los filtros. En este sentido, es mucho más enriquecedor. Hay que tener en cuenta, además, que en la mayor parte de las instituciones las piezas no están expuestas, sino guardadas en los almacenes de los museos. Esto hace imposible –o casi– su visita física.

En la mayor parte de las instituciones las piezas no están expuestas, sino guardadas en los almacenes de los museos. Esto hace imposible –o casi– su visita física.

La dotación del Premi Lluís Carulla fue de una cifra de 100.000 euros brutos. ¿Cómo la habéis invertido? ¿Ha sido suficiente?

Hay que tener en cuenta que no fueron 100.000 euros netos. Por un lado, un 10% se destinó a un soporte que nos ayudó a perfilar nuestro plan de viabilidad, que aunque ya estaba muy trabajado, necesitaba un par de vueltas. A los 90.000 restantes hay que sacarle un IRPF del 19%, así que haz cuentas… Nos quedaron unos 72.000 euros. Estos han sido suficientes para llegar hasta donde hemos llegado pero nos gustaría continuar, ¡claro! Por eso seguiremos buscando fórmulas. Para empezar, nos encantaría poder traducir toda la página al inglés… Seguiremos adelante. Tenemos un plan de viabilidad y muchas ideas.

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Vestido largo de tul de rayón bordado con lentejuelas plateadas (1940-1949).

Eres historiadora de arte especializada en historia de la indumentaria, además de ideóloga y directora del proyecto. ¿Por qué hacía falta una iniciativa así en Cataluña? 

Cataluña cuenta con una historia de la moda propia, aunque nos cueste a veces creerlo. Era importante darla a conocer, permitir un relato completo y entender que los capítulos más conocidos no eran capítulos sueltos, excepciones, sino que forman parte de un continuum en el relato histórico. Además, la cantidad de piezas conservadas merecía dedicar alguna iniciativa que permitiera reactivarlas.

Cataluña cuenta con una historia de la moda propia, aunque nos cueste a veces creerlo. La cantidad de piezas conservadas merecía dedicar alguna iniciativa que permitiera reactivarlas.

¿Qué es para ti la moda? 

La moda es aquella forma de vestir que cambia con el tiempo, que está sujeta a la novedad y al gusto. Existe des del siglo XIV, cuando las sociedades empezaron a entender que la novedad tenía valor por ella misma, por ser nueva, desvinculada del valor físico intrínseco de un material o de una pieza. La industria de la moda lo que hace es administrar esta novedad, comerciar con ella.

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Vestido y chal de satén (1970-1979).

¿Es posible compaginar artesanía y tecnología? 

Claro, lo ha sido siempre. Todos los artesanos se han servido de la tecnología… ¿O acaso unas tijeras no fueron, en su día, tecnología?

Todos los artesanos se han servido de la tecnología… ¿O acaso unas tijeras no fueron, en su día, tecnología?

¿Por qué es tan importante cuidar y conservar nuestro patrimonio cultural? ¿Qué papel tiene la moda en éste? 

El patrimonio somos nosotros. Habla de lo que fuimos y de lo que somos. Si entendemos algo como patrimonio a día de hoy es porque entendemos que en él hay parte de nosotros. Las sociedades convierten en patrimonio cosas distintas según la época… Es lógico que en un momento de fuerte industrialización de los procesos productivos convirtamos en patrimonio aquellos elementos que fueron producidos bajo realidades muy distintas. La moda, el vestido, es uno de ellos…