Un recorrido por el “Made in Italy” en Milán

by Celia Gijón González,

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© Todas las imágenes por Celia Gijón González.

La industria de la moda es uno de los emblemas más fuertes de Italia y ha encontrado en la ciudad de Milán su máximo exponente. Por eso, una vez más, la ciudad de la moda y del diseño quiere acercarnos a ésta gracias a la muestra ITALIANA. L’Italia vista dalla moda 1971-2001, expuesta en el Palazzo Reale de Milán hasta el 6 de mayo. El proyecto, llevado a cabo por Maria Luisa Frisa y Stefano Tonchi, se ha materializado en forma de esta exposición y de un libro que pretende celebrar y contar la historia de la moda italiana durante este periodo. Además, la ocasión se propone celebrar el aniversario de los sesenta años de la Cámara Nacional de la Moda Italiana.

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Los creadores de la muestra han establecido que el año 1971 marcó simbólicamente la ruptura de la alta costura y el comienzo del prêt-à-porter: fue el año en que el estilista Walter Albini eligió Milán para el primer desfile de moda de la línea que llevaba su firma, y fue el año en que en Italia nació el movimiento para la liberación de la mujer. La fecha de finalización de la exposición, 2001, es también emblemática y marca la transición entre dos siglos: la moda italiana se transforma definitivamente en un fenómeno global. Tres décadas de moda relacionadas con la historia social, política y cultural de este país.

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La muestra se divide en nueve de las imponentes salas del Palazzo, siguiendo un orden cronológico y manteniendo juntos el diseño, el arte, la fotografía y las publicaciones impresas. Los visitantes pueden observar desde diseños de Gianni Versace, Gucci o Gianfranco Ferré hasta reportajes fotográficos para Vogue, pasando por objetos que son verdaderas obras de arte como la alfombra Il Bel Paese del artista italiano Maurizio Cattelan. Incluso se puede admirar un Diorama, una recreación de una hipotética habitación encantada en la que se exalta la relación entre los objetos de moda y de diseño, que evocan un paisaje ecléctico. La iniciativa de esta representación nace de la revista Domus que, entre finales de los años setenta y comienzos de los ochenta, lanzó mediante sus publicaciones un llamamiento al fortalecimiento entre el diseño industrial y el diseño de moda.

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En esta inaudita ocasión, el espectador es partícipe de los cambios que va sufriendo la moda en Italia a lo largo de la historia. Por ejemplo, se observa que desde 1971 se aborda el tema de la identidad y de la igualdad entre hombres y mujeres, imaginando una relación directa entre lo masculino y lo femenino fuera de los estereotipos de género. Se materializa en Gucci o Giorgio Armani, que diseñaron trajes idénticos para ambos sexos. Además, el deseo de la moda italiana se asocia con la tendencia a la democratización para ser inmediatamente reconocible. Por ello la exposición incluye también una sala dedicada a los logos, pues las iniciales de las marcas se convierten en logotipos, en imágenes transformadas en escudos. El Made in Italy, por otra parte, alcanza su máxima expresión en una sala dedicada a los autores italianos que diseñaron repetidamente ropa y objetos que, moviéndose entre la nostalgia y la sátira ácida, juegan explícitamente con los estereotipos de una italianidad nacional-popular: la Sicilia de Dolce & Gabbana, la Florencia de Cesare Fabbri o la neobarocca Grecia de Gianni Versace.