¿Tiene la élite de la moda una imagen prediseñada?

by Laura Cadenas,

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La reflexión nos la brinda Alexandra Shulman, la que fuera directora durante más de 25 años el prestigioso Vogue británico, y cuyo talento The Business of Fashion no ha querido desperdiciar sumándola a su elenco de editores. He aquí, las conclusiones de su primer e interesantísimo artículo para BoF.

De forma arbitraria le llegó la inspiración para ponerse a escribir sobre la importancia de la imagen en el mundo de la moda. ¿Quién iba a pensar que un selfie en plena jornada vacacional iba a despertar el revuelo unánime de la industria? Y así, un retrato frente al espejo de Shulman sin maquillaje y en bikini se convirtió en lo más comentado durante días. “Todos los periódicos británicos y una gran cantidad de webs internacionales informaron sobre el selfie, y algunos sugirieron que la ex directora de British Vogue, de 59 años, había publicado una imagen “valiente” o “heroica” de sí misma”, relata la propia Shulman.

El polémico selfie de Alexandra Shulman
El polémico selfie de Alexandra Shulman

Pregunta obligada: ¿Es necesario mostrar una imagen permanentemente modélica (o al menos cuidada) para formar parte de la codiciada élite del sector de la moda? Esta reflexión nos remonta a los orígenes de Vogue y la legendaria Edna Woolman Chase. Directora de la revista desde 1914 hasta comienzos de la década de los 50 se hizo famosa por sus lecciones estilísticas a las redactoras, “Tienes una muy buena pluma, pequeña, pero debemos hacer algocon respecto a tu ropa”, llegó a decirle a una becaria.

Volvamos al siglo XXI y al cuestionado selfie. Pese a que Shulman ,a diferencia de otros colegas, no se ha caracterizado por su excentricidad en el vestir– su estilo siempre ha sido calificado de eso que podemos llamar “correcto”– “la curiosidad de los medios de comunicación sobre la foto se centró en indagar en si estaba preparada para ser normal”, relata la ex directora de Vogue. Y así, la espontaneidad y carencia de filtros se convirtió en noticia, dejando en evidencia el predominio del pose estudiado, aún más evidenciado en tiempos de Instagram.

Anna Wintour y Karl Lagerfeld fotografiados por Christopher Anderson
Anna Wintour y Karl Lagerfeld fotografiados por Christopher Anderson

Más allá de vestir bien o mal, concepto tan manido como subjetivo, podemos afirmar que lo que impera hoy es tener la habilidad de crear una marca personal. “Cuando pensamos en las figuras más conocidas y establecidas en la moda, muchos adoptan una apariencia diseñada a propósito, casi de dibujo animado, instantáneamente reconocible para los seguidores de la moda,” destaca Shulman. La coleta de Karl Lagerfeld, siempre ataviado con gafas oscuras y guantes; el tupé de Suzy Menkes; el impoluto corte bob de la todopoderosa Anna Wintour; la oxigenada melena de la siempre bronceada y ajustadísima Donatella; la pajarita versión XL de Alber Elbaz…Nos sobran los ejemplos. Ahora bien, plantea Shulman, esta imagen casi de logotipo, “¿es un escudo o una espada?¿se adhieren de forma estricta a sus uniformes como protección o como provocación?”

El recurrir siempre a una imagen predefinida y estudiada tiene el peligro de “eliminar el placer de la experimentación y la emoción del descubrimiento”, reflexiona la periodista. Conclusión (y advertencia) de experta: “La ropa es una forma útil de expresar un estado de ánimo y, sin duda, de hacernos sentir bien. Vistiendo igual día tras día, la ropa se convierte en un disfraz, despojando el proceso emocional de vestirse”.

Vía BoF

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