Tiempos de shock para el mundo de la moda: Riccardo Tisci remplaza a Christopher Bailey en Burberry

by Raquel Bueno,

Burberry-Tisci

Ya es oficial: contra todo pronóstico –y a pesar de que todos los rumores apuntaran a Phoebe Philo como firme sucesora del cargo– Riccardo Tisci substituirá a Christopher Bailey en Burberry. El diseñador tomará las riendas de la dirección creativa de la firma británica a partir del próximo doce de marzo y presentará su primera colección en septiembre. Un movimiento del todo inesperado y probablemente uno de los más extraños de la historia reciente de la moda, que podría resultar ser, sin embargo, justo lo que la marca británica necesitaba. El italiano, que abandonó la dirección creativa de Givenchy tras doce años de extraordinario trabajo a principios del mes de febrero del año pasado afirmando que deseaba centrarse en sus “intereses y pasiones”, toma ahora el relevo de Bailey y se convierte oficialmente en el nuevo director creativo de Burberry. Un giro repentino en el universo de la moda que anunciaba el mismo diseñador, seguido de la marca, a través de Instagram. El  anuncio llega en un año en el que parece que la industria se ha sumergido en una montaña rusa de giros fortuitos y movimientos, cuanto menos, inauditos, entre las grandes casas de la moda como hasta ahora las conocíamos. Una industria veloz y poco amiga de los largos recorridos que deviene cada vez más confusa y homogénea. Con todo, y más allá de la controversia, la noticia ha hecho que las acciones de la marca, según informaba ayer el diario británico The Guardian, aumentaran hasta en casi un 4% en un solo día, convirtiendo ya el anuncio en un caso digno de estudio.

La noticia ha sido recibida como una enorme sorpresa para los mayores expertos de la industria, entre ellos la crítica de moda Vanessa Friedman. 

Los rumores apuntaban a que el italiano acabaría en Versace. Pero este es, de hecho, un paso en gran medida lógico para la firma inglesa. De orígenes humildes, Tisci posee un conocimiento tangible del espíritu urbano al que tímidamente se ha ido aproximando Bailey en Burberry, y no es ajeno a la escena londinense, habiéndose graduado en la prestigiosa Central Saint Martins en 1999 (un rasgo del que el universo creativo de Philo, más entendido por los insiders que por la amplia mayoría de la población, se aleja). Además, su enfoque conceptual y atrevido de la moda –junto a su extendida red de contactos y una popularidad considerable entre el mundo de las celebrities– pueden serle de gran utilidad a la marca, habiendo trabajado con personalidades del calibre de Jay-Z, Kanye West, Kim Kardashian o Madonna, y contando entre sus amigos y fanáticos a más de una estrella de cine e icono de la música y la moda, como Julianne Moore, Nicky Minaj, Rihanna, Beyoncé o Naomi Campbell. Y aunque a primera vista el espíritu gótico y neorromántico que perfiló el diseñador italiano en la mujer de Givenchy puedan desconcertar a más de uno en contraste con la sobriedad tradicional de Burberry, Tisci podría profundizar ahora en la otra cara de la moneda: en los orígenes intrínsecamente londinenses de la marca, profundamente vinculados a las escuelas estéticas y a los movimientos socioculturales tan arraigados a la capital británica. Una continuación plausible, en definitiva, a la renovación a la que se ha estado sometiendo la casa inglesa en los pasados años y que, visto lo visto, promete dar ahora un vuelco de 360 grados y aproximarse más que nunca a los millenials, la nueva generación de potenciales clientes a captar.

Marco Gobbetti, CEO de Burberry: Riccardo es uno de los diseñadores con más talento de nuestros días. Sus diseños tienen una elegancia que es contemporánea y su habilidad de fundir el streetwear con la alta costura es altamente relevante para el consumidor de lujo actual.

Además, muchas de las decisiones profesionales del diseñador han contado con un fuerte componente social y ánimo reivindicativo. Tisci, de hecho, fue uno de los primeros creativos en brindar una oportunidad a las personas transgénero, como en el caso de la cantante, compositora y artista visual inglesa Anohni o la modelo de origen brasileño Lea T. (a la que, por cierto, subió a la pasarela de Givenchy y contrató para una de las campañas publicitarias de la marca para que pudiera costearse la operación de cambio de sexo). Una filosofía que enlaza a la perfección con la última colección de Bailey para Burberry, empapada de la representativa bandera del arco iris y con un mensaje claro en defensa de los derechos LGBT. El CEO de Burberry, Marco Gobbetti, declaró a Vogue hace un tiempo que planeaba elevar el nivel de lujo de la empresa, y de allí la decisión: “Estoy encantado de que Riccardo se una a Burberry como director creativo. Riccardo es uno de los diseñadores con más talento de nuestros días. Sus diseños tienen una elegancia que es contemporánea y su habilidad de fundir el streetwear con la alta costura es altamente relevante para el consumidor de lujo actual. La visión creativa de Riccardo reforzará las ambiciones que tenemos para Burberry y posicionará la marca firmemente en el lujo”.

No obstante, la forma en que llegaba la noticia no ha sido menos extraña ni ha venido acompañada de un menor grado de controversia. Era el mismísimo diseñador quien lo anunciaba a través de su cuenta de Instagram (un gesto que, por cierto, constituye un símbolo significativo de lo que está por venir). Y lo hacía de la mano de tres fotografías idénticas obra de la artista, fotógrafa y cineasta británica Katerina Jebb. Todas iban acompañadas de una declaración diferente: “Me siento honrado y encantado de unirme a Burberry como su nuevo director creativo y de reunirme con Marco Gobbeti. Siento un enorme respeto por la herencia británica y el atractivo global de Burberry y estoy emocionado con el potencial de esta marca excepcional (…)”. La imagen, sin embargo, resultaba un tanto curiosa (por usar un calificativo suave) y en evidente desacorde con la cuidada imagen digital a la que nos tiene acostumbrados la marca. Fue, en consecuencia, duramente criticada por una parte de los seguidores de la firma que, más allá de no encajar a Tisci en Burberry, no entendían por qué el diseñador no podía mostrar delante de la buena noticia, aunque fuera, una tímida sonrisa. Os lo preguntábamos también a través de Instagram, donde un 30% de nuestros seguidores consideró que el italiano no era el mejor substituto a Christopher Bailey. Tendremos que esperar hasta septiembre para acabarnos de formar una opinión al respecto aunque, por ahora, nos hacemos eco de las palabras del editor de moda español Alex Carrasco: “Cuando todos los directores creativos hayan pasado por todas las marcas de moda internacionales gracias a esta rotación sin fin, sin ton ni son, sin orden ni concierto, tendremos lo que se conoce como un buen mojón: ni reconoceremos a los directores creativos ni a las marcas históricas. ¿Será entonces el tiempo de la anarquía? ¡Ojalá! Pero antes tenemos que pasar por esto…”.