Taking Back Black Friday: Alguien tiene que hacerlo

by Raquel Bueno,

Este viernes, día 24 de noviembre, llega por fin el esperado Black Friday, el día que sigue a la celebración americana de Acción de Gracias e inaugura definitivamente la temporada de compras navideñas con rebajas significativas en, prácticamente, absolutamente todo. Por fin. ¿Por fin? Llega la tan esperada celebración –casi enfermiza– del consumismo, y nosotros no tenemos del todo claro cómo sentirnos al respecto.

Marcas como Ace & Jig tampoco, y por eso están organizando un evento especial para el intercambio sostenible de prendas como gesto desafiante que lleva por nombre #TakingBackBlackFriday. Es la reacción personal de sus creadoras, Wilson y Vaughan, al frenético consumismo que muchos de nosotros tendemos a asociar con esta jornada que, al igual que tantas otras cosas, hemos abrazado corriendo de la tradición americana. Cómo no. Y el evento no solo ha tenido éxito, si no que se celebrará por todo el mundo: desde Perth, en Australia; hasta Tel Aviv, en Insrael; o Honolulu, la capital hawaiana.

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Una alternativa contra el Black Friday, de la mano de Ace & Jig.

Para Vaughan, existe una falta de conciencia sobre los residuos textiles y lo que le pasa a tu ropa cuando la tiras, al igual que os comentábamos hace unos días a propósito de esta jornada y de su verdadero coste para el ecosistema y las vidas humanas de miles de personas que aún se encuentran en situaciones de gran precariedad laboral (esto es, esclavitud).  Por eso, para la diseñadora es imperativo que se empiece una nueva conversación en este sentido. Generamos quince millones de residuos textiles al año; y son demasiados, por lo que el simple hecho de donar nuestra ropa vieja a la caridad es, con creces, insuficiente. Por eso Vaughan añade que “debemos cambiar nuestro comportamiento como sociedad, y creo que eso empieza con la sensibilización”.

Otra propuesta es la de rag & bone, que se ha unido a ECOAN (Asociación Ecosistemas Andinos) del 22 al 28 de noviembre, y aprovechando la esperada ocasión, para echar una mano en los esfuerzos de reforestación del Perú. Su compromiso, en definitiva, es el de plantar un árbol por cada transacción realizada en sus tiendas minoristas del Reino Unido y los Estados Unidos a través del portal digital de la marca y exclusivamente durante este período de tiempo; sirviéndose del súbito incremento en las ventas durante la jornada de Black Friday. El CEO de la marca, fundador y director creativo, Marcus Wainwright, lo argumentaba así:

Al igual que otras empresas, tenemos un impacto en el medio ambiente y creo que es importante poner en práctica planes que no solo ayudarán a la recuperación de nuestro planeta sino que también lo protegerán para nuestros hijos.

Desde España, La Casita de Wendy propone otra celebración alternativa: el #GreenFriday, promoviendo las rebajas y el consumo pero desde una perspectiva más ecologista. Es decir, apoyando a las marcas pequeñas, que trabajan de forma ética y sostenible, pagando sueldos justos y creando productos de calidad diseñados para que duren; invirtiendo su trabajo y su vida en crear otro modelo diferente de negocio, esta vez más humano y justo. Consumiendo con consciencia y contribuyendo a ayudar a pequeños negocios construidos con alma e ilusión en lugar de a los gigantes corporativos creados con la intención de ganar más y más, al margen de las consecuencias.

La industria de la moda se encuentra inmersa en un movimiento mayor hacia la ropa usada y de segunda mano, y este mercado empieza a plantearse cuánta ropa necesitamos realmente y qué deberíamos hacer con nuestras prendas una vez cansados de ellas. Quién sabe si estas tres propuestas generarán imitadores, aunque lo que es seguro es que alguien tenía que hacerlo. Y aquí están. A la altura, como pocos, de las circunstancias. Y quizás el Black Friday deje de ser también, algún día y de la mano de propuestas como éstas, una jornada todavía más negra, si cabe, para el ecologismo.