Suzy Menkes, guía de honor en la exposición del V&A Museum

by Laura Cadenas,

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Modelo vestida de Balenciaga, fotografía de Irving Penn para Vogue, 1950. © Condé Nast

Balenciaga está de aniversario – hace 100 años que el modista español abrió su primera casa de moda– y llevamos varias semanas sumándonos a la celebración. Te hemos hablado de los homenajes en forma de exposición que está recibiendo,  hemos explorado su influencia en la moda y el nuevo rumbo de la firma bajo la dirección de Demna Gvasalia. Y ahora, nos adentramos de la mano de la gran Suzy Menkes en Balenciaga: Shaping Fashion, la retrospectiva que en Londres le dedica el Victoria & Albert Museum. La editora internacional de Vogue nos descubre los secretos de la muestra en su columna en la web de la revista. Y ya se sabe, en materia de moda hay cosas que solo el ojo experto de Suzy es capaz de detectar. ¿Qué hay detrás de las escultóricas creaciones de Balenciaga? Nick Veasey, haciendo uso de la tecnología de los rayos X, nos introduce –literalmente– en ellas.  El fotógrafo ha radiografiado algunas de las prendas, desvelando un interior de increíbles estructuras que recurren al sistema de contrapesos para determinar, por ejemplo, la caída de la falda.

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De izquierda a derecha: vestido de noche de tafetán de seda, Cristóbal Balenciaga, 1955 © V&A Museum. Fotografía de rayos X del vestido de noche de tafetán de seda de Cristóbal Balenciaga. Radiografía de Nick Veasey, 2016. © Nick Veasey

La exhibición abre con un vestido verde hierba estructurado en tres burbujas, cedido por el Chicago History Museum. “Es de 1961 y demuestra lo moderno y estrafalario que puede ser el trabajo del modista, en el que el cuerpo resulta abstraído en lugar de restringido”, destaca Cassie Davies-Strodder, comisaria de la exposición. La muestra está distribuida en dos espacios: una pequeña área de la exposición permanente del museo y un área ubicada en el piso superior. Espacio insuficiente para Suzy, que hubiera preferido una amplia zona abierta como la que tuvo Alexander McQueen en la exitosa Savage Beauty de 2015. La sección inferior alberga las creaciones realizadas por el modista para sus fieles clientas, entre las que encontramos a grandes estrellas del cine como Ava Gardner  o importantes damas y aristócratas. También hay fascinantes videos de sus desfiles privados y de su trabajo en el taller. Verle trabajar es “una lección de entrega a la artesanía”, en palabras de Suzy Menkes.

De izquierda a derecha: chaqueta bolero de Cristóbal Balenciaga , 1947. © Museo Cristóbal Balenciaga. Capa de encaje de Cristóbal Balenciaga, 1960. © V&A Museum
De izquierda a derecha: chaqueta bolero de Cristóbal Balenciaga , 1947. © Museo Cristóbal Balenciaga. Capa de encaje de Cristóbal Balenciaga, 1960. © V&A Museum

La planta superior se centra en explorar la influencia del maestro, tanto en sus contemporáneos como en los diseñadores actuales. Las piezas de André Courrèges y Emanuel Ungaro, ambos discípulos de Cristóbal Balenciaga, se alternan con las de Nicolas Ghesquière y Demna Gvasalia, encargados de interpretar la firma en el siglo XXI. Oscar de la Renta, Hubert Givenchy y Rei Kawakubo, entre otros, también están presentes. “En términos informativos la exhibición es excelente”, destaca Suzy. Ahora bien, la periodista plantea una pregunta: “¿No es una paradoja dedicarle tanto espacio del museo a diseñadores cuyo estilo está solo conectado de manera vaga con el tema de la muestra en lugar de colocar la obra de Balenciaga en un primer plano?” “Él nunca ha tenido una exposición en Reino Unido y su nombre es inmerecidamente menos reconocido que el de Chanel o Dior”, sentencia. Precisamente con una célebre frase de Christian Dior, Suzy hace su reflexión final, ya no sobre la muestra sino sobre la trayectoria del diseñador: “La Alta Costura es como una orquesta cuyo director es Balenciaga. El resto de nosotros, los otros couturiers, somos los músicos que seguimos las indicaciones que él nos da”.  

Cassie Davies-Strodder organizando un conjunto de Comme des Garçons de la exhibición. © V&A Museum

Vía Vogue Fotografías: Victoria & Albert Museum