Sangre y rosas

by Raquel Bueno,

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© Todas las imágenes por cortesía de Yanni Vlamos y Gianni Pucci / Indigitalimages.com.

No es un lunes cualquiera para todos aquellos que habitamos en Cataluña. Y es que hoy, a parte de dar el pistoletazo de salida a la semana, las tierras catalanas celebran la Diada de Sant Jordi, la jornada que se ha consolidado ya como la oda definitiva a la cultura y al amor. Habrá quienes la pasen en casa, horrorizados por el tumulto de gente que inundará las calles, absolutamente intransitables, de Barcelona y el resto de las grandes ciudades. Y aquellos que cerraran los ojos con fuerza reprimiendo alguna que otra lágrima y desearan que pase rápido, abrumados por las empalagosas muestras públicas de pasión que se harán con el dominio de las calles e impregnarán la jornada. Otros saldrán emocionados desde primera hora de la mañana a la caza de nuevos tesoros de la literatura que devorar, aprovechando el aura de romanticismo latente en cada esquina y los descuentos especiales. Y seguro que algún que otro extranjero se quedará observando desde lejos, fascinado, el día en que Cataluña se rinde a la magia. A esa leyenda del soldado romano que salvó a la doncella Cleodolinda de ser devorada por el dragón en una muerte trágica. El dragón, según la fábula, tenía un aliento tan terrible que envenenaba el aire y producía la muerte de todos aquellos que lo respiraban. Pero hoy, en Cataluña, parece que el ambiente está cubierto de un delicado aroma a rosas, que los paseos producen un deleite especial y que está permitido soñar en voz alta: ya sea con el amor, con las historias o con la magia.

La moda, en su más puro estado, es también eso: el arte de contar historias a través de los tejidos, de abrazar el romanticismo hasta sus últimas consecuencias y de atraparnos en el hechizo de aquellas obras que parecen provenir de algún entorno sideral, aunque los genios detrás de ellas no lo hagan.

La moda, en su más puro estado, es también eso: el arte de contar historias a través de los tejidos, de abrazar el romanticismo hasta sus últimas consecuencias y de atraparnos en el hechizo de aquellas obras que parecen provenir de algún entorno sideral, aunque los genios detrás de ellas no lo hagan. Poca gente ha ejercido este arte como Rei Kawakubo y, por esa misma razón, hoy hemos querido aprovechar la ocasión para recuperar la impresionante colección Spring 2015 ready-to-wear de Comme des Garçons: un reflejo instintivo de la belleza que produce la fusión de la sangre con las rosas, como sacado de la misma leyenda que festejamos hoy y, como era de esperar, colmado de un rojo intenso. Llevó por nombre Roses and blood y, por si hoy no habéis recibido todavía ninguna rosa, no temáis: os ofrecemos desde aquí la nuestra. Si os preguntan, no lo neguéis: afirmad con satisfacción que, vosotros, también, habéis sucumbido al embrujo de la belleza.

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