Ropa legal hecha por gente ilegal

by Raquel Bueno,

© PlayGround Do vía Vimeo.

El proyecto Top Manta nació en Barcelona como una reacción visceral a la injusticia, a la impotencia y al absurdo de que se siga etiquetando –y tratando– a las personas como ilegales en pleno siglo XXI. Es también un ejemplo sin precedentes del éxito que emana de la fusión de la solidaridad con la creatividad, del poder de la lucha pacífica y organizada; aquella que subvierte las circunstancias y demanda a gritos sosegados la justicia que legítimamente merece. Según los cálculos, en la actualidad se encuentran entre 200 y 300 manteros tan sólo en la ciudad de Barcelona. Un colectivo criminalizado por sus prácticas ambulantes desde tiempos inmemoriales que, en el fondo, lo único que ambiciona es sobrevivir. Su situación, sin embargo, se encuentra inmersa en un limbo legal; y sus actividades comerciales son tachadas de ilegales, en consecuencia, por dos motivos elementales: la venta en la calle y la falsificación de los diseños de grandes firmas de moda.

El pretexto de la ilegalidad, de hecho, ha servido a muchos para no tener que empatizar con ellos; agravando así el racismo institucional hacia los manteros y optando por la persecución física y legal de estas personas en lugar de intentar buscar soluciones a la situación. Con todo, lo único que ellos anhelan es dejar de combatir la dureza de las calles, trabajar y pagar impuestos. De allí que el pasado verano se presentara la marca Top Manta, que abriría las puertas de su primera tienda en el barrio del Raval en noviembre y lanzaría su primera línea de moda hace apenas un par de meses: una colección que, tras nueve meses de formación, ha derivado en seis sugerentes diseños que narran su periplo desde Senegal hasta el continente europeo (ay la vieja, dorada, podrida Europa). ¿Su eslogan? “Ropa legal hecha por gente ilegal”; porque el hecho de que lo que venden sea legal y quien lo vende no, sigue siendo, a todos los efectos, un sinsentido.

El proyecto ha sido coordinado desde Playground Do a muchos niveles, entre los que destaca el del diseño. Laia Miret, Directora del Departamento de Arte y Diseño de PlayGround, decidió que fueran los propios manteros quienes diseñaran su colección a través de unos workshops impartidos en el mismo medio. La selección y adecuación de los diseños, por otro lado, fue realizada por Blanca Fernández, también en Playground. Las aportaciones que sugiere la campaña de micromecenazgo comprenden de los cinco euros hasta los mil de la escuela mantera; y se dedicarán en un 20% a un fondo para facilitar el alquiler de estas personas y en otro 20% a un fondo de salud, según afirmaba el portavoz del colectivo a el Periódico el pasado mes de marzo. El crowdfunding organizado por el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes de Barcelona, creado en 2015, se encuentra ya en su segunda ronda y ha logrado recaudar la cantidad récord de 63.982 euros; un 318% respecto al objetivo inicialmente propuesto. Hablamos hoy con dos de las personas involucradas en el proyecto, el diseñador Ernest Costafreda y la escritora y periodista Alba Muñoz, actualmente guionista y editora en PlayGround Do, para que nos cuenten un poco más.   

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© Todas las imágenes por cortesía del Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes de Barcelona. 

¿Cómo surgió la idea del proyecto y cuál es su objetivo?

Ernest: Yo conocí el proyecto a través de mi hermana, la ilustradora Lara Costafreda, que hacía menos de un año había liderado la campaña a favor de los refugiados Casa Nostra Casa Vostra. Un día me habló sobre el proyecto Top Manta y me invitó a participar. Al haber hecho algo similar con mi marca hacía unos cinco años, veía que mi visión les podía ser de gran ayuda así que, junto con PlayGround, me metí en el proyecto. El objetivo es reivindicar la situación que vive día a día este colectivo. Los manteros cometen dos ilegalidades con cada venta: vender en la calle y vender ropa falsificada de grandes marcas.  Como vender en la calle no lo pueden cambiar – las leyes los consideran ilegales– han decidido producir ropa de su propia marca para reivindicar su situación en la sociedad. Se niegan a vender droga o robar cobre, no son una mafia; como todos, solo intentan encontrar su lugar en el mundo.

Los manteros cometen dos ilegalidades con cada venta: vender en la calle y vender ropa falsificada de grandes marcas.

Alba: La idea del proyecto surgió después de que el Sindicato Popular de Vendedores Ambulantes de Barcelona tuviera la idea de crear la marca Top Manta. Causaron un gran impacto en los medios y reacciones muy positivas de la gente, incluso les llamaron diseñadores de moda que querían colaborar con ellos. Desde PlayGround Do nos citamos con ellos y reconocieron que estaban contentos y abrumados, y les propusimos ayudarles desinteresadamente para impulsar su proyecto. Hasta entonces, su marca consistía en estampar su logo en camisetas y zapatillas de imitación. El siguiente paso era apoyarles para que diseñaran y lanzaran su propia línea de moda, y que eso les sirviera para impulsar un proyecto social y solidario más amplio, con beneficios colectivos, a través de un crowdfunding.

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Vuestro eslogan, “ropa legal hecha por gente ilegal”, es toda una declaración de intenciones. ¿Qué mensaje queríais transmitir con él?

Ernest: El mensaje es justamente ese, creo que ya es muy explicito: ¿Cómo puede ser que en 2018 aún haya gente que se considere ilegal? ¿Una persona puede ser ilegal? Cuando lo pones al lado de la ropa aún lo evidencia más. ¿La ropa es legal y la gente ilegal? Qué sinsentido. Justo sacamos ese concepto creativo cuando les estaba ayudando a organizar el mensaje de la marca; ellos tienen un tono muy reivindicativo a la vez que creativo, así que queríamos un mensaje directo y radical.

¿La ropa es legal y la gente ilegal? Qué sinsentido.

Alba: Siempre se ha criminalizado la venta ambulante y los manteros. Aunque sea una actividad de supervivencia por parte de un colectivo pacífico que está en un limbo legal, la excusa de la ilegalidad de la actividad ha servido para no empatizar con ellos, agravar el racismo institucional y optar por la persecución en vez de tratar de hallar soluciones para su situación. Algunos llevan 10 años así. Los manteros están deseando trabajar y pagar impuestos. Sueñan con ello, y es así de triste. El eslogan pretende dejar claro que las prendas son totalmente originales, creadas por los manteros y vendidas de forma legal para evitar que puedan tacharlas de lo contrario sólo porque las hayan hecho ellos. Por otro lado, “hechas por gente ilegal” quiere recordar cuál sigue siendo su situación. La colección de moda Top Manta tiene un objetivo social, y es que la Asociación pueda convertirse en una Cooperativa de moda a través de la cual poder regularizar la situación de los manteros.

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¿Cómo ha sido el proceso de creación de los seis diseños y quién ha participado en ellos?

Ernest: Una vez tuvimos claro más o menos qué era Top Manta, construimos su branding y su posicionamiento; pensamos en qué tipo de consumidor podría comprar el producto y nos pusimos manos a la obra en los diseños. Tanto las chicas de gráfico de PlayGround como yo teníamos claro que podíamos diseñarles nosotros una colección o incluso lanzarles la marca (yo lo había hecho ya en mi propia marca y lo hago para otras marcas a nivel de consultoría) pero hacer eso no tenía mucho sentido. La marca era suya, ellos tenían que crear su marca y diseñar sus diseños, nosotros teníamos que asesorarles dado que no conocían muchos temas que implicaban el desarrollo de la colección, pero a última instancia tenían que ser ellos los que decidieran. Así que decidimos qué productos era sensato distribuir e hicimos unos workshops para que ilustraran un imaginario de marca que después les presentamos en varias propuestas que ellos eligieron para constituir la primera colección.

En las oficinas de PlayGround organizamos varios talleres formativos para todos los manteros que quisieran. Eran talleres sobre las marcas, la industria de la moda, marketing, el estilo urbano y la transmisión de valores a través de una prenda.

Alba: Primero, en las oficinas de PlayGround, organizamos varios talleres formativos para todos los manteros que quisieran. Eran talleres sobre las marcas, la industria de la moda, marketing, el estilo urbano y la transmisión de valores a través de una prenda. Participaron Ernest Costafreda, Lara Costafreda y Franc Casado, todos ellos vinculados a la escuela de diseño BAU de Barcelona. Después, el Departamento de Arte de PlayGround organizó una sesión creativa con los manteros, donde ellos mismos crearon las ilustraciones que más tarde el equipo de arte convirtió en los diseños que iban a protagonizar su primera colección de ropa.

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Os propusisteis recaudar una cantidad óptima de 44.529 euros, y ya habéis logrado recaudar casi 64.000. ¿Cuáles son vuestras sensaciones al respecto? ¿Ha sido un éxito rotundo?

Ernest: Yo no tenía la menor duda de que la gente se volcaría con la causa. La idea es buenísima; nosotros solo la pusimos más guapa. Su ejemplo nos da una lección a todos de humanidad. Gente que aún sin tener nada, que sale a la calle y le pegan, le miran mal, le persiguen e incluso le pueden llegar a matar, en lugar de meterse a robar o pasar droga sólo piensa en cómo puede aportar valor, generar trabajo, pagar impuestos e integrarse en una sociedad.

La idea es buenísima; nosotros solo la pusimos más guapa. Ellos han demostrado que son creativos y que tienen futuro como empresarios sociales de la moda en Barcelona. Son un valor, una riqueza para esta ciudad.

Alba: Ha sido un éxito total. La gente quiere lucir las prendas y quiere apoyar el proyecto del Sindicato. Ellos han demostrado que son creativos y que tienen futuro como empresarios sociales de la moda en Barcelona. Son un valor, una riqueza para esta ciudad. Sin embargo, el proyecto acaba de empezar. Hasta que los manteros no puedan empezar a generar ganancias como Asociación para colectivizar los beneficios entre sus compañeros (se calcula que hay entre 200 y 300 manteros en Barcelona), y sobre todo, hasta que no puedan empezar a trabajar y generar beneficios de forma legal como empresarios y empezar a contratar y regularizar a sus compañeros, el proyecto sólo habrá empezado.

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¿Cuáles son vuestros siguientes pasos y cómo podemos seguir ayudando?

Ernest:  Sé que ahora están con el tema de crear la empresa y viendo cómo organizarse. Yo actualmente me encuentro en Méjico y les sigo ayudando con los temas creativos.

Es importante tener paciencia porque son un colectivo asambleario, siguen viviendo la dureza de sobrevivir en la calle.

Alba: Mientras el crowdfunding siga activo, es importante apoyar ahí. Otra forma de ayudar es ir a su tienda del Raval, en Barcelona, y comprar productos de su anterior colección. Y algo importante: teniendo paciencia. Ahora mismo, tras el éxito rotundo, son muchas las personas que quieren proponer planes al Sindicato, colaboraciones inmediatas, que quieren que ellos les den charlas. Están muy solicitados, a veces estresados, y es importante tener paciencia porque son un colectivo asambleario, siguen viviendo la dureza de sobrevivir en la calle. Para que el proyecto se asiente y no muera de éxito: apoyo, empatía y paciencia.

 

Puedes ayudar a cofinanciar este proyecto, aquí.