Richard Quinn y Epson nos enseñan las emocionantes posibilidades de la moda impresa

by Estel Vilaseca,

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En muchas ocasiones la tecnología y la artesanía se conciben como mundos separados e impermeables. Pero diseñadores como Richard Quinn nos enseñan que precisamente el futuro radica en la yuxtaposición de los últimos avances con las técnicas manuales más ancestrales. Su colección “collage” llena de estampados florales que se hizo viral el pasado otoño gracias a tener a la Reina de Inglaterra sentada en primera fila, ya nos había llamado la atención en 2016 cuando la presentó en su desfile de graduación. Ahora, poco más de dos años después, Quinn, se ha convertido en uno de los talentos que más fuerte suenan dentro de ese “London Uprising” que dibujaban en su libro Sarah Mower y Tina Fares. Con el dinero que se embolsó gracias a hacerse con el HM Design Award de 2017, Quinn decidió invertir en una impresora EPON de última generación para estampar sus colecciones y montar un estudio con precios asequibles para colegas y estudiantes de la ciudad.

Ser independiente es importante para mí, y una impresora como ésta te permite reaccionar muy bien a los pedidos.

Invitados por EPSON, viajábamos a Londres para conocer las prestaciones de la impresora Epson SureColor SC-F9200 con la que el diseñador crea e imprime en su estudio todo lo que vende en tiendas independientes. Una ponencia y una visita a su estudio en Packhman nos permitían entender el impacto que una tecnología como esta puede tener en una firma de diseño independiente como la de Quinn. Por una parte, el hecho de no depender de otro proveedor para la estampación de sus tejidos le permite crear localmente al mismo tiempo que le ofrece mucha más agilidad en los procesos de prototipado y creación: “Ser independiente es importante para mí, y una impresora como ésta te permite reaccionar muy bien a los pedidos de las tiendas”. Puso como ejemplo el vestuario que realizó para uno de los espectáculo de Lady Gaga: “en tres semanas pudimos responder al proyecto desde nuestro estudio” o la cápsula de Matches, que tras colgar el “sold out” se ha podido reponer en un tiempo récord.

Otro de los aspectos que proponen una disrupción en el modus operandi habitual de la industria es las altas posibilidades de personalización que permite una impresora de estas características en el estudio: “Para tiendas online como Matches o Net-à-Porter es importante poder ofrecerles diferentes colores para que no haya competencia entre ellas”. Finalmente, la liberación de trabajar fuera de la dinámica de los stocks agrega la nota sostenible a la propuesta: “Este es el verdadero poder de la impresión digital: dispongo de total flexibilidad para personalizar los diseños y puedo producir la cantidad exacta, sin prendas que sobren. No hay límites con lo que podemos hacer”, explicó Quinn. Para el diseñador, trabajar de forma local pero a las velocidades que demanda una dinámica de mercado cada vez más acelerada es clave: “Nos permite hacer un producto de moda en Londres de forma rápida”.

Este es el verdadero poder de la impresión digital: dispongo de total flexibilidad para personalizar los diseños y puedo producir la cantidad exacta, sin prendas que sobren.

La elección de Richard Quinn como embajador de Epson tiene que ver con la apuesta de la marca por las ventaja que sus impresoras pueden ofrecer a la producción local para una industria de la moda sostenible. Teniendo en cuenta que “automatizando Asia no es posible acortar los tiempos”, Epson creen que el futuro pasa la producción personalizada y a medida hecha desde casa. Si una empresa deslocalizada necesita alrededor de 12 semanas para completar el ciclo, una cadena de montaje local y automatizada permitiría hacer lo mismo en tan sólo de 1 a 3 días. Por otra parte, es también importante entender la gran aportación que tecnologías como la impresión digital y la impresión 3D ofrecen en la fase de prototipados.

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Si bien la tecnología de la impresora de sublimación de Epson ofrece flexibilidad y agilidad, Quinn aprecia que el proceso implique un esfuerzo manual: “Es bonito ver todo el proceso en un sólo sitio, imprimir, cortar, hacer las pruebas de vestuario…”. Tras imprimir el estampado en la impresora, este tiene que transferirse luego en el tejido en otra máquina: “Responde mejor algo que viene de la mano. Por esto está tan bien tener esta tecnología, porque no pierdes el control”. Y aunque prácticamente todo son ventajas, el hecho de que tejidos sintéticos como el poliéster sean los que mejor se lleven con las tintas de impresión es sin lugar a dudas un aspecto a mejorar. Por suerte, la introducción del poliéster reciclado, ya un 7% en la industria, ofrece esperanza y la posibilidad de hacer de todo este sistema una opción no sólo sostenible en el ahorro de agua que supone, sino también en el uso de tejidos amables con el medio ambiente y que contribuyan a la economía circular.

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