Rahul Mishra, el diseñador hindú que deberías conocer

by itfashion,

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La colección de Rahul Mishra para la temporada S/S 2015.

Nombrado embajador del Instituto Marangoni, pretende emplear a un millón de personas con la ayuda de Amazon. Se llama Rahul Mishra, y su firma ya emplea a más de 700 personas y alimenta a unas 5.000 familias. Creció en un pequeño pueblo a 53 millas de Kanpur, en Malhausi, junto a sus abuelos y escuchando historias religiosas, históricas y mágicas sobre el equilibrio y la humanidad.  Se graduó en Física por la Universidad de Kanpur –sí, sí, física–, aunque se le apareció la oportunidad de realizar un posgrado en el National Institue of Design en Ahmedabad, y este hecho le cambiaría la vida para siempre. Encontró su verdadera vocación en esa atmosfera que cuestionaba su verdadero compromiso con el mundo que le rodeaba, desarrollando su potencial como diseñador y utilizándolo como instrumento para aliviar un poco, así, las dificultades de la gente de su entorno.

Sus proyectos, en consecuencia, confrontan diferentes problemáticas sociales; y sus encuentros con numerosos maestros artesanos lo han ayudado a acrecentar este poder. Su colección debut, que fue el fruto de un proyecto de telares manuales en Kerala, le llevó a ganar una beca en el Instituo Marangoni, que lo convertiría más tarde en su embajador. Por aquel entonces la marca ya había establecido su identidad con textiles e intervención artesanal, creando un lenguaje propio en el mundo de la costura hecha a mano; y de esa forma buscó su propia presencia en la industria y una forma inédita de crear moda relevante, pero que sirve a una causa aún mayor: basada en la creencia de que la tradición que ha sido practicada durante generaciones puede servir también para moldear líneas de ropa modernas, urbanas y muy chic.

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La colección de Rahul Mishra S/S 2016.

En 2014 ganó el Premio Woolmark (con el que también han sido galardonados diseñadores de la talla de Karl Lagerfeld o Yves Saint Laurent), y desde entonces no se ganó únicamente un nombre en la industria, si no que empezó a ser un diseñador a tener especialmente en cuenta en ésta a raíz de un desfile que tuvo lugar en el museo de La Triennale de Milán durante la Milan Fashion Week. Se hizo entonces con los aplausos del público internacional y sus piezas empezaron a ser compradas gracias al éxito generado.

Un año más tarde haría su primer debut en la Paris Fashion Week con su colección S/S 2015, y ahora ya es un imprescindible en el calendario de la moda y figura en la lista BoF 500 (Business of Fashion) como una de las personas más importantes en la construcción de la industria global de la moda. Fue el primer ganador indio de este premio, y definió su estilo como poesía impresionista: una colección impresionante que abarca desde chaquetas de bombardero con cordilleras abstractas hasta sudaderas bordadas con bosques florales y cebras y copas de seda volantes cubiertas con patrones puntillistas que destilan soberbia.

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La colección de Rahul Moshra A/W 2015.

Es la prueba viva de cómo hacer crecer un negocio de forma absolutamente inesperada y a través de una confianza extraordinaria en los oficios antiguos y la habilidad de transformarlos e interpretarlos en consecuencia. La personificación del slow fashion y de colecciones sostenibles y éticas que sirven al diseñador para redefinir sus conceptos de la moda. Él, de hecho, quería ser artista –“así nunca tendría que trabajar un solo día”– y entonces reemplazó la pintura y el pincel por la aguja y el hilo. Lo consiguió, y organismos como Moda Operandi llegaron a ganar más de 100.000 euros semanales gracias a sus pedidos; y el maestro Azzedine Alaïa en persona (de quien hace un par de días os contábamos la triste noticia de su fallecimiento), afirmó que le encantaron sus proporciones, “sus ideas gráficas usando corte láser”.

Cautivó a muchos otros gigantes de la industria, y ahora el 85% de su producción se realiza en los pueblos donde subcontrata mano de obra de aldeas nativas y Amazon es altamente eficiente, al contrario de muchas marcas occidentales que obtienen sus bordados artesanos de trabajadores en un estado de increíble precariedad laboral de los barrios de Bombay o Delhi. De esta forma, y según afirma el diseñador, se pueden enviar telas y recortes a las aldeas más alejadas de la India y se satisfacen las necesidades de muchas familias que antes vivían en condiciones de gran precariedad. Con solo 38 años, el hindú se ha convertido en todo un ejemplo a seguir y en alguien a tener muy en cuenta. Nosotros, de forma casi segura, le seguiremos la pista muy de cerca.