¿Quién sostiene la Alta Costura de la grandes firmas?

by itfashion,

Todo aquel interesado o que trabaje en la industria de la moda (diseñadores, fotógrafos, periodistas, editores, etc.) se habrá enfrentado alguna vez a la interrogación: pero esto, ¿quién lo lleva? ¿quién lo compra? ¿quién puede comprarlo? La pregunta sale, en general, cuando tratamos la Alta Costura: aquellos mayúsculos desfiles de, pongamos, Chanel, con recreaciones a medida de la Torre Eiffel o de la nave espacial de turno, donde desfilan vestidos de miles de euros hechos a la perfección puntada a puntada por los mejores artesanos en el sector.

 

¿Qué tanto por ciento de la población puede permitírselo? Uno muy pequeño. Entonces, ¿para qué sirve la Alta Costura? La Alta Costura sirve para crear sueños, suspiros. Sueños que nos llevarán a la perfumería de la esquina a comprarnos el último pintalabios de Chanel o Dior que hará sentirnos un poquito más cerca de su magia. O que nos llevarán a invertir en un bolso de la firma que guardaremos siempre como el tesoro más preciado de nuestro armario. Esto le sucede, por ejemplo, a firmas como Burberry, que según informaban desde Fashion Network, ve como los informes anuales constatan que lo que impulsa a la firma es, por ejemplo, su bolso DK88.

La escritora Tansy E. Hoskins, en su picante libro de la editorial Txalaparta

Manual Anticapitalista de la moda“, escribía: “El sector del lujo no depende exclusivamente de la venta de ropa muy cara para obtener beneficios. En su lugar, emplea una estrategia conocida como modelo piramidal: un pequeño número de productos de lujo como el equipaje y la alta costura se venden a clientes extremadamente ricos, pero los mayores beneficios se generan por la venta de artículos para el mercado de masas (cuyo precio no es excesivamente caro)”. Como ejemplo, utilizaba a Chanel: “se estima que el perfume y los cosméticos constituyen el 55% de los ingresos de Chanel”, sentenciaba ella, basándose en datos de The Business of Fashion. En el caso de los bolsos y los artículos de marroquinería, Hoskins apuntaba que ese sector ganó 11.700 millones de dólares solo en un año, a pesar de casos tan vergonzosos como el de Louis Vuitton y su falso made in Italy.

Parece que quienes sostienen el sueño de la alta costura somos nosotros mismos.

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