Por qué la talla es más que un número

by Alba María Alarcón Arriaza,

La campaña #ThisBody de la marca de ropa plus size Lane Bryant.

Evita colores brillantes, las rayas mucho mejor si son verticales y olvídate de mezclar estampados. Estos son tan solo algunos de los tips más usados por los expertos en moda para aquellas consideradas como mujeres de tallas grandes. Y es que, en la actualidad, el peso y nuestra talla han llegado a convertirse en un verdadero –y un tanto absurdo– problema. Sin embargo, ¿por qué este número ocupa tanto espacio (y nunca mejor dicho) en nuestra vida?

Desde hace años, la sociedad se ha visto prácticamente obligada a adquirir ciertos hábitos como empezar dietas muy restrictivas y un tanto dañinas para nuestra salud para, simplemente, entrar en una determinada prenda de ropa, ignorando que cada individuo tiene una constitución física determinada. El peso, la talla o la estatura pueden terminar por convertirse en un serio problema emocional dado que, por desgracia, esta obsesión llega en muchos casos incluso a afectar nuestro estado mental.

La moda continúa con su tendencia de obviar a sus consumidores cuya forma duplica las supuestas medidas políticamente correctas cuando, por desgracia, la realidad es bien distinta: pues la moda debería ser realidad en estado puro. Sin embargo, esta supuesta realidad no representa ni a un tercio de la población actual. Además, y según Alexandra Shulman –antigua redactora jefe de British Vogue–, las relaciones que normalmente se establecen en el mundo de la moda con las tallas del consumidor resultan desesperantes, generando así un gran problema no solo para los clientes, sino también para las empresas de este mismo sector. Además, resulta un tanto curioso que una industria que provoca tal impacto en la sociedad, y en la cual se han logrado grandes avances en cuanto, por ejemplo, equidad sexual, no se haya preocupado por solventar todas aquellas consecuencias que este problema está generando en la sociedad.

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Alessandra García en el desfile de Dolce & Gabbana para la colección F/W 2017. © TAGWALK.

La respuesta por parte de este sector a las tallas mínimas, que éste había ensalzado en los últimos años, ha llegado en forma de mujeres de tallas grandes y colecciones plus size. Sin embargo, la lucha por acabar con la tiranía de la extrema delgadez no acaba aquí. Si bien es cierto que en los últimos años las pasarelas de todo el mundo se han reinventado y propuesto unas iniciativas más body positive, aún queda mucho recorrido por hacer. Las distintas firmas y sus respectivos diseñadores llevan años intentando satisfacer y entender a las tallas más grandes, que siempre han encontrado muchas dificultades en su afán por dar con el estilo que ellas mismas buscaban. El surgimiento, por ejemplo, de Stella Ellis –conocida como la primera modelo talla plus size– a principio de la década de los 90 sirvió como excusa para aceptar a las modelos con sobrepeso. Ella anduvo por la pasarela de Jean Paul Gaultier en 1992 como si de una diva, que lo es, se tratase. Y parece que ahora muchas otras, como Ashley Graham, están siguiendo sus pasos.

Con todo, y por desgracia, el peso y las tallas son aún un tabú mucho más arriesgado y conflictivo que el de la sexualidad, la raza o la edad en el mundo de la moda, pues están afectando muy significativamente a la mente humana y, de nuevo desafortunadamente, no hay nada más peligroso que errar en ella. El sector, a veces tan frívolo y polémico, tiene aún mucho que aprender y entender, pues el cuerpo humano es bello desde cualquier punto de vista y se mire por donde se mire.