El gasto en España en moda en 2016 menor que en 2009

by itfashion,

El gasto por habitante en moda en España fue de 450 euros en el año 2016. Una cifra del todo paradójica si tenemos en cuenta que representa un 17,5% menos que en 2009, momento en que España se encontraba sumergida en plena crisis económica y el gasto en moda, aún así, era superior: alcanzaba los 545 euros. Lo revela un estudio realizado por la EAE Business School, que lleva por nombre El sector textil y el gasto en prendas de vestir en 2017.

Aunque las previsiones indican que esta cantidad se verá incrementada hasta los 496 euros en 2020 –un incremento del 10% respecto al gasto per cápita de 2016–, es improbable volver a alcanzar los 545 euros de gasto en moda del año 2009, ya que todavía se sitúan un 9,2% por debajo (es decir, dicho gasto es actualmente y de forma aproximada una quinta parte inferior al de los años anteriores a la crisis económica iniciada en España el año 2008). Si la previsión fuera acertada, ésta situaría el gasto en prendas de vestir en España en 23.003 millones de euros; cifra que supondría también una tasa acumulada de crecimiento anual (TACC) del 2,3% para los próximos cuatro años.

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Fuente: El sector textil y el gasto en prendas de vestir en 2017, EAE Business School.

De entre todas las Comunidades Autónomas, tan solo las Islas Baleares han tenido un nivel de gasto superior en 2016 al del año 2009, concretamente un 13,2%, y a pesar de haber experimentado una reducción del 5,6% respecto al año 2015. Por lo que se refiere al gasto en prendas de ropa en 2016, no obstante, el 60% del gasto total español se ha concentrado en las comunidades autónomas con mayor población: Cataluña, Andalucía, Madrid y la Comunidad Valenciana.

Por otro lado, y por lo que hace referencia a la evolución en el consumo de prendas de vestir durante este periodo, ha sido muy desigual entre las diferentes comunidades; ya que mientras algunas experimentaban crecimiento (como Melilla, Ceuta, el País Vasco o la Comunidad de Madrid) otras registraban grandes descensos: La Rioja (con una caída del 11,4%) y Baleares, Asturias, Castilla y León, Canarias, Cantabria y Galicia con bajadas de entre el 3 y el 6%. Por encima del promedio de gasto nacional, por otro lado, se encontrarían el País Vasco, Melilla, Navarra, Ceuta y Cataluña con importes superiores a los 500 euros anuales. Una cifra que pone de manifiesto un desequilibrio entre comunidades autónomas innegable.

¿Pero por qué estamos comprando menos? La razón, según el informe, podría estar vinculada a factores climáticos y sociológicos; aunque principalmente residiría en la popularidad del fast fashion, que se ha llevado por delante la industria local. Los indicadores son claros: ha habido una bajada del 26% en el número de empresas que se dedicaban a esta industria; que no ha dejado de disminuir desde el año 2009 y se ha visto reducido de 10.938 empresas a 8.098 en 2016. De todas ellas, el mayor número de empresas desaparecidas se concentraban principalmente en Cataluña, Madrid, la Comunidad Valenciana y Galicia; que aglutinan entre todas el 74,4% del total de España.

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Fuente: El sector textil y el gasto en prendas de vestir en 2017EAE Business School.

Aunque no todo son malas noticias. Por lo que respecta al e-commerce, o compra online, España se sitúa con una cifra del 34% de internautas por delante de uno de los países con más tradición en la industria de la moda como Francia, que compra un 1% menos por Internet. La previsión para el año 2002 en el gasto de prendas de vestir en España, así mismo, prevé un incremento del 10% respecto al año pasado; aunque se estima que la década se cierre con un gasto total un 8,9% por debajo que en sus inicios. Y un dato más, de carácter clave: la notable presencia internacional de marcas españolas en el exterior, con mención especial para Zara, junto al incremento de consumo en las prendas de vestir a nivel internacional, dejan en evidencia que el futuro de la industria textil española pasa por la exportación; que ya ha dejado de ser una estrategia más de diversificación para convertirse en una necesidad estratégica. Y, en los tiempos que corren, esencial para la supervivencia.