¿Cuántos días podrías aguantar vistiendo la misma ropa?

by Sònia Flotats,

Hemos leído muchas veces que algunas de las personas más influyentes del planeta, como Barack Obama o Mark Zuckerberg visten siempre igual por el sencillo motivo de ahorrarse el trabajo (y el tiempo) que supone pensar un nuevo outfit cada día, así como para crearse una personalidad propia que les hace inconfundibles. Incluso el mismísimo Karl Lagerfeld, uno de los principales referentes de la industria de la moda, lleva siempre la misma ropa. ¿Te atreverías tú a introducir esta dinámica en tú día a día? ¿Cómo crees que te sentirías al cabo de unas semanas realizando este experimento?

Matilda Kahl
Matilda Kahl

Hace unos meses conocíamos de la mano de Harper Bazaar  la historia de Matilda Kahl, la directora de arte de Saatchi & Saatchi que hace tres años tomó esta misma decisión y desde entonces ha acudido al trabajo vistiendo el mismo conjunto  (una camisa blanca y un pantalón negro) con el objetivo de ahorrar tiempo por las mañanas y volcar todas sus energías y esfuerzos en su vida laboral: “Tomé la decisión un día que tenía una reunión importante y finalmente elegí un look del que me arrepentí tan pronto tomé el metro”, comenta Matilda a Harpers Bazaar. Y prosigue: “Cuando llegué a la oficina mi nivel de estrés aumentó […] y es que no sólo llegaba tarde a la reunión, si no que sin preparación. ¡Y mi suéter estaba al revés!”. Ese día Matilda Kahl decidió asemejar su rutina matutina a la de sus compañeros masculinos y vestir “uniformada”: “La simple elección de llevar un uniforme al trabajo me ha salvado incontables horas perdidas pensando, “¿qué demonios voy a poner hoy?”. […] Hoy día, no sólo me siento muy bien acerca de lo que me pongo, si no que ya no pienso en lo que me pongo”.

Matilda Kahl
Matilda Kahl

Motivada por Matilda, leíamos en Refinery29, que su directora de moda, Connie Wang, decidió sumarse a lo que empieza a parecer ya una tendencia, y realizar el experimento de vestir, durante un mes entero, la misma ropa. “Los beneficios de usar las mismas prendas cada día parecen ser múltiples”, comenta. Y entre ellos enumera los de reafirmar quién eres y no lo que aparentas, eliminar el estrés de decir cada mañana qué te pones; y ganar confianza en ti. Aún así, pocos días después  de haber puesto en marcha el reto, Connie  ya se dio cuenta que, al menos para ella, el experimento no funcionaba tan bien como esperaba: ”El primer día fue maravillo,  ya que el reto se convirtió en un tema de conversación y a todo el mundo le gustaba la ropa que había escogido y que ese día estrenaba”. “Al tercer día –prosigue- ya estaba algo cansada de dar explicaciones de por qué hacía tres días que llevaba la misma ropa”. Aún así, Connie asegura que las explicaciones que daba eran más bien justificaciones internas que respuestas a preguntas reales de la gente: “Me he dado cuenta que somos muy egocéntricos, ya que mucha gente no se había fijado nunca en mi vestimenta”.  A los 15 días, Connie ya estaba harta y aburrida de vestir las mismas prendas día tras otro. Y al finalizar el experimento, sus contras pesaron más que los pros: “Llevar los mismos zapatos durante un mes ha provocado que al cambiarlos me salgan ampollas y me den calambres”, y vestir algodón 100% durante 31 días seguidos ha provocado que hora, al vestir fibras artificiales, su dermatitis sea más fuerte. Pero para ella, lo peor han sido las consecuencias relacionadas con el entorno laboral: “Pese haber ganado 20 minutos de sueño cada mañana, llegaba a la oficina más cansada”. “Sin el tiempo dedicado a elegir la ropa –añade-, mi cerebro no se activaba”. Algo que la llevó, incluso, a engancharse al café cuando nunca antes lo había estado.

Connie Wang
Connie Wang

Tras conocer las conclusiones de estos dos experimentos quizás podemos llevarnos el aprendizaje que cada persona somos un mundo y que, también a la hora de vestir, lo que nos sirve a unos  no les sirve a otros. Por ejemplo, a mí, pensar qué me voy a poner mañana, me ayuda a conciliar el sueño cada noche. Con lo que si no tuviera que hacer este ejercicio cada noche, muy probablemente tedría insomnio. Quién sabe. No lo voy a probar.

Para terminar, os dejo con el ya trillado, pero siempre agradable de ver, video de The Unifrom Project, el experimento que realizó en 2009 Sheena Matheiken, quién decidió vestir 365 con el mismo vestido pero personalizándolo con accesorios y complementos de segunda mano,  de manera que no repitió outfit ningún día. Si no lo has visto, merece la pena.

Temas que te pueden interesar: , , , , ,