Un paseo por el Jardin d’Écrivains

by Vicente Benavent,

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Érase una vez un cuento leído del revés. Una historia a la inversa, empezando por el final; donde terminar oliendo la novela o al propio escritor es el principio. Jardin d´écrivains, una casa parisina de perfumes, propone un proyecto olfativo mediante un jardín imaginario. Un viaje hacia el universo poético de un autor. Un aroma donde se deleitarían sus protagonistas y las historias cobrarían mayor relevancia. Perfumes, velas y un cuidado catálogo de productos de baño inspirados en escritores célebres y en sus famosas novelas.

Así pues, una escritora tan apasionada como Karen Blixen cuenta con su propia vela perfumada. Y en su granja africana, desde donde se divisaban todas las colinas de Ngong, cultivaría un jardín en Nairobi: una esencia amaderada de ámbar, almizcle y cedro. Mientras Rudyard Kipling haría lo propio con su jardín en Bombay. Loto, jengibre y citronela extraídos de la selva india donde se dieron las aventuras de Mowgli, Baloo y Bagheera.

Porque el proceso suele ser lineal, y sucede que al leer un libro nuestra mente fabrica un espacio exacto según se van juntando palabras. Y a medida que se avanza en la lectura se dibujan las facciones y el rostro de los protagonistas con precisión de cirujano. Cierto que el cine nos ha ayudado en lo tocante a anatomía, y esa pizpireta parisina que es la Gigi de Colette trae aparejados unos grandes ojos y una complexión delgada, como la de Audrey Hepburn en su versión teatral. Pero cerrar los ojos y oler a azahar y néroli, a jazmín y grosella, es sentirla a su paso. Y es que existe algo mágico –casi místico– en el simple acto de aspirar y dejar que la esencia de un aroma repose en nuestro interior. Al instante, recuerdos e imágenes desfilan ante nosotros. Una composición de bergamota y uva en la salida, con higo, clavel y té en el corazón, y roble y vetiver en la base son características de un perfume intenso, sofisticado y decadente. Un perfume que necesita de una personalidad arrolladora. Sería pues la esencia de Oscar Wilde, un grande de la literatura inglesa. Como en una biblioteca donde descansan sobre el lomo historias fantásticas, apasionantes e irrepetibles, Jardin d’Écrivains las guarda en frascos, tarros de sales y vasos para velas.

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Virginia Woolf
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Oscar Wilde
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William S. Burroughs
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Alexandre Dumas
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Karen Blixen

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