¿Nuevo must? La chaqueta de Deliveroo

by Ana Horcajo,

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Con Vetements como paladín y las reinas del streetstyle demostrando que es posible llevar la propuesta a la calle, la tendencia que nos viste de trabajadores de las empresas más emblemáticas a nivel mundial comenzó su camino al estrellato alcanzando cotas inesperadas.

El hecho de estampar logos por doquier en prendas y accesorios no es ni mucho menos una novedad –los famosos logoprints de Louis Vuitton o Gucci entre otros- pero en este caso no se trata de hacerlo con el logo propio sino de tomarlo prestado de las marcas de mass market que plagan nuestro día a día logrando que una camiseta de DHL sea un objeto de lujo,  una bolsa al más puro estilo IKEA sea el itbag de la temporada o que lleguemos incluso a desear el uniforme de los trabajadores de Kodak en versión Opening Ceromony.

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Ahora, el imbatible batallón de prendas-uniforme suma un nuevo miembro a su contingente convirtiéndonos en repartidores de comida a domicilio de Deliveroo a base de chaquetas reflectantes de su característico azul turquesa. O al menos así  pronosticaban The Guardian en su artículo “¿Cómo la chaqueta de Deliveroo se ha convertido en must have del streetwear?” y  Business Insider bajo el título “La gente está comprando las chaquetas de los repartidores de Deliveroo porque tiene mucho rollo”.

Deliveroo no tiene entre sus planes comercializar el uniforme de sus repartidores –al menos por el momento-, pero conseguirlo no es nada complicado, la página de Facebook británica Wavey Garms es una de las que permite a los usuarios poner a la venta esta prenda, pero no la única. En Ebay, Gumtree o Depop puedes hacerte con el nuevo must have a precio asequible antes de que alguna firma de alta moda se suba al carro de la tendencia y cree su propia versión.

Esa capacidad de la moda para captar lo que se mueve en la sociedad de cada momento e inmortalizarlo en nuestros armarios centra así sus esfuerzos en esta irónica crítica a la sociedad de capitalismo y globalización que nos ocupa haciendo que cualquier prenda y marca sea susceptible de caer en el síndrome Vetements-DHL y colgar el cartel de sold out en tiempo record.

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Redibujando la visión tradicional de la moda ya no se trata de diseñar vestidos espectacular ni llenar la pasarela de majestuosidad, plisados, estampados y grandes ejemplos de maestría en diseño y estilo, ahora son las camisetas de algodón, las sudaderas y las prendas de calle  los nuevos objetos de culto por los que somos capaces de pagar precios de hasta cuatro cifras y  salir a la calle “disfrazados” de trabajadores-de lujo- en nuestro día a día.

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