My name is Valentino: la celebración definitiva a los héroes anónimos de la costura

by Raquel Bueno,

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Uno de los impresionantes vestidos del desfile Spring Couture 2018 de Valentino, en París. © Marcus Tondo / Indigital.tv

Lo hemos repetido hasta la saciedad: la moda necesita devolverle a los artesanos la importancia que se merecen. Y eso, precisamente, es lo que acaba de hacer la maison Valentino con su serie audiovisual “My name is Valentino”, ponerle cara, nombre y apellidos a todas aquellas personas sin las que las creaciones de Pierpaolo Piccioli nunca llegarían a ver la luz: Irene Stranieri, Alessio Pellecchia, Maria Casini, Maria Anronietta De Angelis, Maria Sole Migliozzi, Daniela Toni, Elide Morelli, Rocco Sergio Baldassarro, Silvia Recchia…

El mensaje de la firma italiana es claro: todos ellos no son unas simples manos, si no el reflejo de la humanidad que reside en el atelier de Valentino en Roma. Piccioli, que asumió el lideraje de la marca en solitario tras el fichaje de Maria Grazia Chiuri por Dior en 2016, lo defendía así: “En una era virtual caracterizada por la aceleración tecnológica, me llena de orgullo y esperanza mantener vivo el atelier en Roma que considero un verdadero estudio de arte”. Y añadía: “Conozco y admiro a todas las personas que trabajan allí, me siento muy conmovido por sus historias. Más allá de sus manos, más allá de sus habilidades técnicas, veo historias humanas. Las mismas historias que tienen el poder de cambiar la ropa”.

Y así, precisamente, nacen vestidos que perduran en el tiempo, que son hijos de la pasión, del esfuerzo y de decenas de horas de trabajo. Cada tejido es un nuevo desafío. Cada colección, una nueva muestra de arte. Pero nada sería posible sin la energía y la pasión de cada uno de los trabajadores del atelier. Son diez historias de vida, diez relatos de humanidad que ya cuentan con miles de reproducciones en Instagram y que culminan gloriosamente en el desfile de alta costura para la temporada de primavera en París (cuyas prendas, todas y cada una, llevaban también bordadas en su interior el nombre de las maestras y maestros de la costura que las habían confeccionado). Cápsulas de emoción, dedicación y profesionalidad comprimidas en vídeos de apenas 60 segundos, y la celebración definitiva de la experiencia y el savoir faire artesanal. Una lección que a muchos todavía les falta por aprender.