Moda y copias, la eterna (y polémica) batalla

by Laura Cadenas,

Gucci  Resort 2018

La reputada coolhunter Li Edelkoort apuntaba en Voices, el encuentro organizado por The Business of Fashion para analizar los paradigmas de la industria, que el mundo de la moda vive inmerso en una duradera sequía de ideas. Según la cazadora de tendencias, los diseñadores han perdido esa capacidad de revolucionar el mundo a través de la ropa como lo hicieran en su día Coco Chanel o Yves Saint Laurent. Esto nos conduce a la imposición de la reinterpretación frente a la capacidad de invención. Tema que en una industria que se nutre de la creatividad, cuanto menos preocupa.

Las grandes cadenas textiles no tardan en ofrecernos su versión ­–llámese plagio, clon o inspiración– de los hits de las grandes firmas. Esto ha generado unas cuantas batallas legales. La última, enfrenta a Gucci y Forever 21 por las emblemáticas rayas bicolor que la marca italiana popularizó en los años 50 y que Alessandro Michele ha recuperado con fuerza. “Forever 21 ha vulnerado uno de nuestros símbolos más valiosos y reconocidos”, argumentan desde Gucci en su demanda contra la cadena estadounidense, a lo que ésta responde: “Cualquier uso de rayas o bandas de color en la ropa vendida por Forever 21 es ornamental, decorativo y estéticamente funcional”. Desde luego, el parecido es más que razonable pero ya se sabe: ser la firma del momento (ergo, Gucci) se traduce en un exponencial incremento de copias. Teoría que defiende el popular blog Devil Wears Zara: “Siempre he pensado que el éxito a nivel popular de una colección es el número de clones que genera”, confesaba su autora, Carmen Cachero, a Vogue, dónde publica sus posts. De hecho, ella misma no se corta en pedirle a Inditex (o directamente a Amancio Ortega) un clon de los flechazos vistos en pasarela.

Chaqueta de Forever 21 (izquierda) y diseño de Gucci (derecha)
Chaqueta de Forever 21 (izquierda) y diseño de Gucci (derecha)
Publicación de Devil Wears Zara
Publicación de Devil Wears Zara

Como toda cuestión controvertida, el debate de las copias entraña diversidad de opiniones. “No solo es un objeto; no es únicamente una cosa. Hay que ser respetuoso con eso. Creo que hay suficientes cosas en el mundo para no tener que escoger este camino”, decía a The Independent, respecto al boom de los plagios, el diseñador Dries Van Noten. Con este fenómeno, también se ha mostrado muy crítico Lazaro Hernandez, diseñador de Proenza Schouler: “Tanto las firmas establecidas como las pequeñas nos hemos visto afectadas por la piratería en el diseño de moda. Algunos sobrevivimos a pesar de sus desastrosos efectos pero muchos colegas han tenido que cerrar sus negocios”, afirmaba. En cambio, hay quién, como Oliver Rousteing, se lo toma con filosofía: “¡Me encanta ver un escaparate de Zara con algunas de mis creaciones mezcladas junto con Céline y Proenza! Es de genios. ¡Lo hacen incluso mejor que yo!”, le decía el director creativo de Balmain al periodista Alexander Fury en una entrevista.

Lo cierto es que en esta batalla, como en casi todas, los pequeños son los principales perdedores. Si es difícil encontrar una oportunidad para artistas y diseñadores noveles, mostrar tu talento en las redes sociales y que se apropien de tus ideas indigna, y mucho. Cuando quién lo hace es una cadena textil multimillonaria el enfado se multiplica. Hace unos meses te presentábamos la plataforma Shoparttheft.com en la que varios artistas denuncian las prácticas descaradamente copiotas de Zara.

Algunos de los plagios mostrados en Shoparttheft
Algunos de los plagios mostrados en Shoparttheft
Vestido de la colección otoño-invierno 2015 de Moschino por el que Jeremy Scott fue acusado de haber plagiado a Rime
Vestido de la colección otoño-invierno 2015 de Moschino, por el que Jeremy Scott fue acusado de haber plagiado a Rime

Pero quién piense que el atrevimiento de plagiar es solo cosa del  low cost está muy equivocado. Nos viene a la mente la demanda del artista  Joseph Tierney , más conocido como  Rime,  a Jeremy Scott, director creativo de Moschino por recrear sin permiso uno de sus graffitis en un vestido;  el lío de Isabel Marant y sus blusas mexicanas; la pelea por la “suela roja” de Louboutin y Saint Laurent; o aquella frase: “Dolce & Gabbana ahora copian, mañana aprenderán”, en la que Armani acusaba  al dúo italiano de haber plagiado unos pantalones de su colección en 2009. La falta de ideas de la que nos hablaba Edelkoort planea peligrosamente sobre las firmas de lujo, y si quieres confirmarlo te invitamos a visitar la cuenta de Instagram @diet_prada. ¿Será que ya está todo inventado, o estamos faltos de originalidad?

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