Miranda Makaroff, creatividad a todo color

by Anna Pardo Fernández,

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 © Desigual.

Miranda Makaroff es, sin duda, una de las artistas e influencers más emblemáticas del panorama nacional. La joven es la representación viva de la esencia de la firma catalana Desigual: excentricidad, originalidad y creatividad a raudales. Makaroff destaca por su versatilidad, ya que no hay campo creativo que se le resista. Más allá de mimar y cuidar, día a día, su exitosa cuenta de Instagram (que ya roza los 250K) es diseñadora de la firma que comparte con su madre Lydia Delgado, Miranda for Lydia, entre otras labores creativas. La colección cápsula con Miranda forma parte del proceso de profunda transformación que, desde el año 2015, vive Desigual. Esta metamorfosis engloba tanto producto, marca como distribución; y la empresa tiene previsto invertir 130 millones de euros para renovar sus tiendas durante los próximos tres años. La firma tiene claro que generar actividad en las redes prácticamente a diario es básico para estar siempre presente en la mente de los consumidores. En consecuencia, Desigual confía en las populares colaboraciones con artistas –en auge durante las últimas temporadas a nivel nacional e internacional– para alcanzar el objetivo de revolucionar el mercado y permanecer en el imaginario colectivo de la sociedad. La fusión entre Miranda Makaroff y Desigual se ha materializado en una colección caracterizada por los estampados abstractos de inspiración sixties y una paleta cromática vibrante y llamativa. Hablamos hoy con Makaroff sobre la creatividad, la dedicación a su cuenta de Instagram y la actual colaboración que protagoniza con Desigual, para descubrirla un poco más. Déjate seducir por la artista e influencer que está marcando a toda una generación.

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© Desigual.

Algo ha cambiado, la gente sabe que hay que arriesgar, invertir y creer en los que rompen las reglas y evitan lo establecido.

¿Qué opinas sobre la situación de la moda en España a nivel creativo, dado que estamos viviendo un momento lleno de contrastes, novedades y el nacimiento de nuevas tendencias que rompen con las reglas establecidas? Me encanta la moda que se rebela ante las normas establecidas. De hecho, me emociono al pensarlo porque hace unos años no entendía cómo podía ser que tanto talento quedara cubierto por un tupido velo. Me daba la sensación de que las personas que tenían que invertir en jóvenes talentos decidían no arriesgarse y poner su capital en escenas mainstream poco creativas. Esto provocaba que estuviésemos estancados siempre en lo mismo. Pero algo ha cambiado, la gente sabe que hay que arriesgar, invertir y creer en los que rompen las reglas y evitan lo establecido. Ya era hora de que España molara.

Tu madre, Lydia Delgado, es una diseñadora con mucha fuerza dentro del panorama nacional. ¿Cómo crees que te ha influido este hecho a la hora de desarrollar tu propia carrera dentro de la industria y cómo ha sido compartir una marca con ella? Claramente, todo lo que soy lo he aprendido de mi madre. Ella ha sido mi pilar en relación al arte, a la creación de mis gustos y a mi manera de ser. Mi madre lo es absolutamente todo. Cuando me dicen: “ostras, tu madre se parece muchísimo a ti”, yo respondo: “¡no, soy yo la que me parezco a ella!”. Entre otras cosas, me ha enseñado a combinar colores y a aceptar que, por muy moderno que seas, es bonito mantener la elegancia. Además, me ha ayudado a soñar y a dejar volar la imaginación. Sin ella no sería nada.

Intento que mi feed de Instagram sea lo más estético y cuidado posible. Me gusta que cada foto sea como una pintura.

Tu discurso irradia positivismo y cada una de las imágenes que cuelgas en Instagram está altamente cuidada. ¿Cómo logras que cada fotografía parezca la portada de una editorial de moda? Mil gracias, me hace mucha ilusión que lo veáis así. Intento cuidar mis fotografías para contrastar que las stories no tienen ningún filtro. En las imágenes y vídeos efímeros salgo en pijama, despeinada y diciendo todo lo que me viene a la cabeza. Entonces, intento que mi feed de Instagram sea lo más estético y cuidado posible. Para mí es súper importante que una foto esté muy bien estructurada; que no haya un coche detrás, un edificio gris o una persona pasando con un perro. Me gusta que cada foto sea como una pintura.

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© Desigual.

Pretendo transmitir libertad, me encantaría que todo el mundo se soltase la melena y se atreviera a disfrutar de la vida, la belleza y el arte.

Cada imagen que compartes tiene una esencia especial que habla de un momento, de un recuerdo o de un lugar. ¿La belleza de las fotografías esconde una estrategia de comunicación de gran alcance o son parte de lo que sientes en cada momento? Es una mezcla de lo que siento y el resultado de una buena estrategia. A la hora de publicarlas, compruebo que combinen con la foto anterior. Además, hago pruebas en una aplicación específica para ver cómo quedará. Hay muchas cosas que quiero comunicar y, sobre todo, intento que cada imagen desprenda belleza. Evito que mis fotos sean las típicas imágenes de influencer con un modelo bonito disfrutando de un viaje de ensueño. Este tipo de contenido no me aporta nada. Yo intento que transmita algo diferente. No sé si lo consigo, pero lo intento con todas mis fuerzas. No vale con estar delante de un paisaje precioso y ser mona, eso ya lo hace todo el mundo. Pretendo transmitir libertad, me encantaría que todo el mundo se soltase la melena y se atreviera a disfrutar de la vida, la belleza y el arte. Ese es mi objetivo cuando comparto fotografías o videos: mandar un mensaje más allá de la imagen en sí.

Siempre he sentido que quería ayudar a los demás. Siendo influencer ese objetivo se ha complicado. Este tipo de comunicación crea ansiedad, comparaciones y vidas idílicas totalmente falsas.

Has comentado en innumerables ocasiones que te consideras una artista. ¿Cómo convives con la experiencia de saber que existe una gran parte de la industria que no entiende que tu faceta como influencer no te define como persona? Considero que no soy mi nombre, mi trabajo, mis posesiones ni mi aspecto físico. Creo que somos energía y amor. Prefiero sentirme como un alma que intenta evolucionar y ser su mejor versión cada día. Siempre he sentido que quería ayudar a los demás. Siendo influencer ese objetivo se ha complicado. Si te soy sincera (espero que no me linchen por decir esto) creo que ser influencer es todo lo contrario al acto de ayudar. En realidad, es crear falsas expectativas en la población. Además, es conseguir que piensen que la vida se centra en que te regalen ropa, estar mona y hacerte fotos en tus viajes. Y no, ese no es el mensaje que hay que transmitir, dado que está totalmente vacío de contenido positivo. Este tipo de comunicación crea ansiedad, comparaciones y vidas idílicas totalmente falsas. No digo que todos sigan esta conducta, pero si lo hacen la gran mayoría. En cambio, hay gente que disfrutando del mundo del arte, la moda y la música genera un mensaje con trasfondo. No digo que haya que ser 100% espiritual, pero si intentar poner en una balanza tu mundo interior y tu universo exterior. Si vas a mostrar o compartir cómo eres, tienes que exhibir lo bueno y lo malo. Básicamente, debes ser sincero con el mundo. Yo quiero ser una persona real y ver que la gente a mi alrededor lo es también.

He descubierto que el color es algo más que estética. El color ha conseguido ser mi terapia.

Durante tus inicios en el universo digital el negro era tu color fetiche. Ahora vemos que las tonalidades más llamativas y vibrantes son las que luces con más asiduidad, e incluso tu casa es una explosión de colores pintorescos. He descubierto que el color es algo más que estética. Para mi el color tiene repercusiones en el alma. El negro no me aportaba nada. Los colores vibrantes, en cambio, me aportan felicidad. No solo me afecta a mi, también a la gente que me ve por la calle, ahora me sonríen y todos son más simpáticos. Toda la ropa negra de mi armario está dentro de una maleta, ahora solo quiero representar el arco iris. El color ha conseguido ser mi terapia.

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© Desigual.

Tu colaboración con Desigual desprende creatividad, originalidad y mucha frescura. ¿De dónde proviene la inspiración para la creación de los eclécticos estampados que componen la colección? Estoy tan feliz, creo que es la primera colaboración en la que me siento 100% yo misma. He podido hacer muchas piezas y proponer estampados, exactamente 5 de ellos, así que me he sentido parte esencial del proceso. Cuando pinto no pienso en qué me inspira, pero si que dejo fluir lo que tengo dentro. Absorbo inspiración de un museo, de una película, de un desfile, de Instagram, de Pinterest y de todo lo que me rodea.

Creo que es la primera colaboración en la que me siento 100% yo misma. En un inicio les propuse: ”¿Puedo hacer las chicas desnudas?”, y la respuesta fue: ”En Desigual no existe el no”.

Hablando sobre creatividad, ¿qué proceso sueles seguir desde el nacimiento de la primera idea hasta la resolución final del proyecto? Para bien o para mal tengo muy claro lo que me gusta y lo que no, cuando tengo una idea la realizo como la siento. Lo difícil de trabajar con marcas es que muchas veces hay mucha gente opinando que quiere controlar el proceso creativo y, cuando eso sucede, el resultado es peor. Debemos otorgar libertad a los artistas (la palabra artista me parece algo serio y creo que aun no me atrevo a catalogarme como tal, pero me gustaría poder sentirme así algún día). Cometes un error si no proporcionas libertad a un artista porque piensas en las ventas o en el público. La gente cambia y se inspira gracias a cosas nuevas, así que pensar en el mainstream cuando creas no es un acierto. Por este motivo, estoy muy feliz con Desigual. En un inicio les propuse: “¿Puedo hacer las chicas desnudas?”, y la respuesta fue: “En Desigual no existe el no”. En ese momento decidí viajar con ellos al fin del mundo.

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© Desigual.

¿Qué referentes artísticos guardas más cerca del corazón? ¿Y cómo afectan a tu relación con la moda, especialmente por lo que respecta a tu papel como diseñadora? Mi ídolo número uno es César Manrique. Más allá del arte que crea, admiro sus valores y los mensajes que difunde. Pippi Langstrump es otro gran referente para mi, ella es mi máxima inspiración. Recomiendo a todos los adultos que vuelvan a ver sus capítulos porque son pura fantasía. También me atraen Louise Bourgeois y Vivienne Westwood ya que son artistas que no han sucumbido a las operaciones estéticas y que pasean sus arrugas con orgullo, la vejez significa sabiduría. A nivel estético, creo que Marilyn Manson fue la primera persona que movió algo dentro de mi. Por último, mi madre, ella está siempre en mi corazón. Mi padre también ocupa ese lugar, gracias a él descubrí el mundo de la música muy joven.

Me gustaría dedicar más tiempo a la pintura, ha llegado un momento en que me siento un poco absurda con tanta fotografía. Deseo estar detrás en vez de ser el foco de atención.

El futuro es un camino incierto, pero hablar sobre él de vez en cuando nos ayuda a proyectar nuestras ideas. ¿Cómo enfocas tus próximos proyectos? ¿Crees que tu futuro está más ligado al mundo del arte que al de la moda? ¿Pueden convivir ambos? Yo creo que ambos pueden convivir con facilidad ya que, en realidad, uno se alimenta del otro. Me gustaría dedicar más tiempo a la pintura, ha llegado un momento en que me siento un poco absurda con tanta fotografía. Deseo estar detrás en vez de ser el foco de atención. ¡A ver si hay suerte!