Made in Europe: La etiqueta de los talleres de explotación europeos

by Raquel Bueno,

Pues no, Europa, tristemente, tampoco se salva de la triste práctica de la explotación. Aunque muchos de los compradores asocien la etiqueta Made in Europe con unos estándares de trabajo dignos, o por lo menos mejores de aquellos de los países tercermundistas, un nuevo informe de la Campaña Ropa Limpia nos descubre la triste realidad: Los salarios de pobreza y las malas condiciones de trabajo habituales en la industria del textil y del calzado del Centro, Este y Sur-Europa del Este.

Con el nombre Europe’s Sweatshops, el estudio investiga en profundidad la situación de los trabajadores en el sector de la confección y el calzado en países de Europa del Este como Ucrania, Serbia y Hungría. Una realidad paradójica y, por desgracia, cada vez más extendida: Los sueldos que reciben no garantizan su subsistencia, de hecho, se encuentran por debajo de la cantidad necesaria para vivir. El calor es insoportable en verano. Las horas extras no son remuneradas y las leyes son violadas de forma regular. Se trabaja en condiciones de presión insoportable y las mujeres que cosen prendas de alta gama para empresas principalmente italianas y alemanas, lo hacen en condiciones degradantes.

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Las principales destinaciones de exportación de los talleres de explotación del Este de Europa en 2016.

A pesar de que muchas marcas internacionales usen con orgullo esta etiqueta, dando a entender que ésta implica unas condiciones de trabajo justas, la gran mayoría de los trabajadores del sector de la moda que viven en la región sufren de extrema pobreza y se enfrentan a condiciones de trabajo peligrosas –incluyendo las horas extras forzadas–, y sin embargo se ven obligados a luchar contra importantes deudas y unas condiciones de vida de una extrema precariedad.

Los talleres suizos, a su vez, también ofrecen mano de obra barata y cualificada, aunque los trabajadores solo reciben a cambio de ello el salario mensual mínimo legal; que oscila entre los 89 euros de Ucrania hasta los 374 que pueden llegar a cobrar, por ejemplo, en Eslovaquia (una cantidad cinco veces por debajo de los salarios dignos estimados). En Bulgaria, por otro lado, esta cantidad alcanzaría únicamente el 21% del salario mínimo para vivir. Un hecho, según denuncia el informe, con un impacto devastador en la vida de los trabajadores que se dedican a esta profesión.

Pero el país que sale, con creces, más afectado por este hecho es Bulgaria; a quien muchos ya han apodado como el taller clandestino y de explotación laboral de la costura europea. Una fabrica que produce prendas de ropa para Zara, Levi’s, S.Oliver, Otto, Max Mara, Calvin Klein, Cerruti, Peter Luft, mS mode, Tom Tailor, Lee, Benetton, Massimo Dutti, Hugo Boss, Esprit, Geox, Triumph o Vero Moda; acusadas por el estudio de beneficiarse de forma sustancial de este sistema y de perpetuarlo.

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El total de afectados por esta tragedia moderna abarca desde las 100.000 personas que trabajan en esta industria hasta una cifra estimada adicional de 50.000 trabajadores en condiciones semi-formales o ilegales; sin seguro social de trabajo y sin ningún tipo de seguridad laboral. Y, las prendas que producen, son fruto del subcontrato de países como Turquía, Grecia y los compradores del Oeste de Europa.

La Clean Clothes Campain lanza ahora un llamamiento a estas marcas para que empiecen a ofrecer a estos trabajadores un sueldo más digno y controlen más de cerca sus proveedores con el objetivo de erradicar las condiciones de trabajo ilegales e inhumanas puestas a la luz por el informe. Pero los gobiernos, sin lugar a dudas, también tienen mucho trabajo por hacer y para sacar de la extrema situación de pobreza existente a todos estos trabajadores: Desde la subida del sueldo base mínimo en muchos de estos países hasta el control y la garantía, ahora más necesaria que nunca, de que se cumple la ley.