Las diosas serán el nuevo arquetipo femenino

by Alba María Alarcón Arriaza,

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Las diosas del desfile resort 2018 de Chanel. © TAGWALK.

Es una realidad. El empoderamiento femenino es irreversible y, con él, las nuevas y muy diferentes propuestas que llegan al mundo de la moda. El papel de las mujeres en la sociedad moderna actual está cambiando, lo que hará que nuestra forma de vestir sufra distintos mutaciones. Hablaba de ellas la gurú de la moda holandesa Lidewij Edelkoort durante su presentación de tendencias para la temporada S/S 2019, que llevó por nombre Goddesses (Diosas), en Amsterdam: Desde la liberación de la mujer, las mujeres han luchado por encontrar su lugar en el mundo, por encontrar quiénes son. Ahora tenemos que redescubrir cuál es el status quo de las mujeres, cómo seremos y cómo nos vestiremos en el futuro”. De hecho, si nos remontamos a sus orígenes, la mujer ya insinuaba en la antigüedad su empoderamiento a través de sus prendas, a través de la moda, trasmitiendo un mensaje muy claro y firme. Este proceso incluye, además, una visión crítica sobre los estereotipos asignados según el género y esto es, precisamente, lo que hoy nos concierne: el nuevo arquetipo femenino.

Como ya afirmaba la siempre inquieta y rebelde Coco Chanel, “la moda no solo existe en los vestidos. La moda está en el cielo, en las calles. Tiene que ver con las ideas, con la forma en que vivimos, con lo que está sucediendo”. Y es que no hay duda de que los tiempos (por suerte) han cambiado y, por supuesto, siguen cambiando; y ahora que el mensaje social del empoderamiento femenino ha conseguido avanzar y continúa haciéndose un hueco en esta sociedad, la fuerza y los rasgos tan característicos de las antiguas diosas han reaparecido en la industria de la moda y prometen luchar para quedarse.

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Las diosas de Ann Demeulemeester, de la colección S/S 2018. © TAGWALK.

Una revolución de tendencias 

Según Lidewij Edelkoort, para esta próxima revolución pro-drapeado, pro-plisado y pro-dorado los principios y fundamentos básicos del normcore (el término popularizado en 2014 que apela a las formas de vestir anodinas) y el streetwear se disolverán lo antes posible, dando paso a una revolución en la forma y la fabricación. Y este cambio, que exige “diseñadores, no influencers, implica a una mujer que encuentra a su diosa interior mientras avanza y camina de su mano. Así, estas variaciones en el corte, el drapeado y el plegado devolverán, pues, las habilidades del diseño de moda a los profesionales.

La unicidad propia de cualquier diosa… 

Las diosas, aunque de distintas creencias y orígenes, fueron también el centro de atención en la presentación S/S 2019 de Lidewij Edelkoort para Trend Union en The New School (Nueva York). Esta diosa que presenta, de hecho, la célebre cazadora de tendencias holandesa, invita a que cada individuo imagine, sueñe e invente la suya propia en función de sus gustos y preferencias, de forma que cada una sea única y se aleje de cualquier estereotipo. Esta figura, además, “puede identificarse con Hestia y Afrodita y ser tanto maternal como sexual”, sin necesidad de escoger una única dirección, según palabras de la holandesa. Es única y, como tal, se define a sí misma cuando y como quiere. Como debe ser.

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Las diosas de la colección S/S 2018 de Gucci. © TAGWALK.

…sobre unas mismas bases 

Si bien es cierto que cada mujer (o cada diosa) es única, auténtica y reveladora, todas guardan ciertos aspectos en común. Y uno de ellos, y sobre el que debería basarse todo individuo –independientemente de su género–, es el de la independencia y el sentimiento de libertad. Estas diosas viven e irradian poder completamente libres de cualquier atadura. Son mujeres que se han configurado a sí mismas sobre sus propias bases y que, precisamente por esta razón, se sienten y son completamente libres.

Así pues, las diosas han sido las responsables más directas de un cambio de lo más revolucionario en el mundo de la moda, por lo que en un futuro no muy lejano significarán una profunda alteración en la forma en que las mujeres se vestirán. Lejos quedarán los tiempos en los que era necesario enfundarse un traje masculino para pedir respeto. Ahora los tejidos delicados, el rosa y los brillos se reivindican como atuendos de poder. Y nosotros estamos seguros de que la mujer –única, fuerte, guerrera, capaz de defenderse y bella, muy bella– fue libre en su origen y hoy, de nuevo, por siempre, vuelve a serlo.