Los millenials y la sostenibilidad: ¿Simplemente fachada?

by Teresa Avendaño,

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Bolso 100% poliestireno de la colección Primavera/Verano 2018 de Mango. © Mango.

Global Fashion Agenda –la organización de liderazgo sobre la sostenibilidad en el mundo de la moda– ha publicado el informe Pulse of the Fashion Industry, donde explica los desafíos medioambientales y éticos a los que se enfrenta la industria textil en la actualidad. No sólo se trata de una fuerte amenaza, sino que el problema podría convertirse en grandes oportunidades para llevar a cabo ideas que no devastaran al planeta, pero que lamentablemente no se están aprovechando. En el documento publicaron también, asimismo, una guía para que las marcas encuentren nuevas formas responsables de llevar a cabo sus negocios. Según la organización sin ánimo de lucro, el 52% de los encuestados tuvieron en cuenta la sostenibilidad a la hora de tomar decisiones estratégicas para sus empresas. Sin embargo, la entidad también alerta de que las prácticas que siguen las marcas no suelen ni emplear todos los materiales reciclados necesarios, ni basar toda su producción en esta sostenibilidad.

Según la organización sin ánimo de lucro, el 52% de los encuestados tuvieron en cuenta la sostenibilidad a la hora de tomar decisiones estratégicas para sus empresas.

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Bolso de poliuretano termoplástico de la colección Primavera/Verano 2018 de Stradivarius. © Stradivarius.

Da la sensación de que, para la industria de la moda, la sostenibilidad es tan sólo una tendencia y una estrategia de marketing, y no una emergencia a la que se le deba poner fin. De hecho, a pesar de todas las informaciones que recibimos diariamente sobre productos que amparan el medio ambiente, la realidad es otra. Sin ir más lejos, para este verano, los accesorios que más están triunfando son aquellos hechos en casi su totalidad por plástico. Como los bolsos trenzados que se asemejan a las cestas de mimbre (pero producidos con plástico) o  las riñoneras, mochilas y zapatos de vinilo transparentes. No es complicado acudir a una gran cadena textil y observar que prácticamente todos sus productos están elaborados con este material. Aunque el PVC es un producto no biodegradable que puede tardar hasta mil años en descomponerse y utilizarlo masivamente es un gran error. Además, el problema no se soluciona únicamente con su reciclaje: lo más honrado –y lógico– sería, sencillamente, dejar de consumirlo.

Da la sensación de que, para la industria de la moda, la sostenibilidad es tan sólo una tendencia y una estrategia de marketing, y no una emergencia a la que se le deba poner fin.

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Riñonera de poliuretano termoplástico de la colección Primavera/Verano 2018 de Bershka. © Bershka.

Los millennials han conseguido coronarse durante los últimos años como la generación más consciente con el medio ambiente. Son, aparentemente, jóvenes involucrados en movimientos sociales que siguen una filosofía sostenible, luchan por un comercio ético y emprenden proyectos que cuidan del planeta. Una generación que ha sabido crear conciencia de grupo y darse cuenta del grave problema medioambiental en el que estamos plenamente inmersos. Pero, ¿hasta qué punto es todo cierto o una simple fachada? La industria de la moda se centra cada vez más en la sostenibilidad y, aunque su crecimiento es muy lento, el nacimiento de marcas ecológicas es imparable: utilización de materiales reciclados, pieles sostenibles, productos formados a partir de deshechos… Sin embargo, sigue siendo un movimiento muy débil que no termina de expandirse. Y, a pesar de que los millennials –los grandes consumidores del momento– predican esta ética, las últimas tendencias en moda siguen violando nuestro ecosistema.

Los millennials han conseguido coronarse durante los últimos años como la generación más consciente con el medio ambiente. Pero a pesar de que predican esta ética, las últimas tendencias en moda siguen violando nuestro ecosistema.

Miu Miu

© Miu Miu

La firma Miu Miu, que ha centrado sus últimas campañas en esta generación, recuperó la típica silla veraniega –hecha íntegramente de plástico– de los años 70 para dotar de un toque retro a su escenario. Y, como no podía ser de otra forma, el lookbook en el que apareció ha tenido un éxito innegable en las redes sociales. ¿Pero a dónde nos llevan este tipo de contradicciones? Teniendo en cuenta que la moda es una de las industrias que más contaminan del planeta, parece ser que la sostenibilidad son habladurías y no acciones reales. Es cierto que, poco a poco, aparecen prácticas más responsables como la producción a partir de impresoras 3D o firmas de alta costura que cambian sus colecciones para ser totalmente sostenibles, como hizo Stella McCartney. Pero, a pesar de ello, los océanos siguen teniendo grandes manchas de basura y la contaminación atmosférica no se ralentiza.

¿A dónde nos llevan este tipo de contradicciones? Teniendo en cuenta que la moda es una de las industrias que más contaminan del planeta, parece ser que la sostenibilidad son habladurías y no acciones reales.

Suena gratificante oír hablar de cómo el veganismo está llegando tan lejos o lo bien que nos sentimos al utilizar la bici en vez del coche. Pero… ¿Y qué más? ¿De qué nos sirve separar los envases de la basura orgánica, si después nos pavoneamos por las calles con bolsos de plástico que dejaremos de usar en pocos meses? Todo indica a que, lamentablemente, las lecciones morales de nuestra joven generación tan solo son habladurías; y, visto lo visto, y hasta que no hablen las acciones por si mismas, todavía quedará mucho camino por recorrer.