La historia de Frances McLaughlin-Gill, la primera fotógrafa de Vogue

by Gina Baldé,

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Un increíble vestido de Balenciaga fotografiado por Frances McLaughlin-Gill en Versailles, para el número de Vogue de noviembre de 1952. © American Vogue. 

Frances McLaughlin-Gill fue una artista americana que a finales de los años 30 se convirtió en la primera fotógrafa de Vogue. En un momento en que las mujeres tenían poco espacio fuera de las tareas convencionales del hogar, Frances fue prácticamente una revolucionaria al imponerse en un lugar de trabajo que hasta el momento solo había sido terreno habitado por hombres.

McLaughlin-Gill trabajó durante más de dos décadas para la industria de la moda y realizó algunas de las imágenes más poderosas publicadas en Vogue. Al mismo tiempo, durante los años 50, la fotógrafa estuvo participando también en algunas editoriales de la publicación británica House & Garden Magazine, una revista americana en funcionamiento des de principios del s.XX, centrada sobre todo en el diseño de interiores, el entretenimiento y la jardinería.

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Manhattan, de Frances McLaughlin-Gill, para el número de Vogue de noviembre de 1944. © American Vogue. 

Nacida en 1919 en Nueva York, la carrera de la artista se inició, en un principio, con sus estudios de arte y fotografía en el Pratt Institute de Brooklyn, lugar donde se graduó el año 1941 junto a su hermana Kathryn McLaughlin. Y fue precisamente en ese mismo año cuando las dos hermanas quedaron finalistas en el concurso Vogue’s Prix de Paris, que acabaría ganando Frances.

Toni Frissell, una reconocida fotógrafa coetánea a McLaughlin, fue la que facilitó la entrada de Frances en la revista Vogue el año 1943 presentándola a Alexander Liberman, el director de arte en Vogue por aquel entonces. Y el triunfo del concurso Vogue’s Prix de Paris, de la mano de la relación de la fotógrafa con Liberman, supuso el salto profesional más importante en la carrera de la americana, que con tan solo 24 años de edad se convirtió en la primera fotógrafa femenina oficial para la revista Vogue América.

Beth Wilson por Frances Mclaughlin-Gill

Beth Wilson por Frances McLaughlin-Gill, para el número de Vogue de octubre de 1945. © American Vogue.

En 1948 se casó con el también fotógrafo Leslie Gill, con el que tuvo una hija, y con él compartiría también los diez años siguientes de su vida hasta 1958, momento en que la muerte repentina de su marido supondría un cambio de disciplina en la carrera de Frances. A partir de ese momento decidiría enfocar su trabajo a la dirección y producción de anuncios y películas independientes; y sus trabajos en este ámbito acabarían siendo reconocidos hasta el punto de ganar una medalla de oro por su película Cover Girl: New Face in Focus el año 1969 en el Festival Internacional de Cine y Televisión de Nueva York. Desde ese momento los trabajos de Gill alternarían entre el cine, la enseñanza y la fotografía, y ésta última estaría siempre presente en su carrera de una forma u otra.

Aunque poco conocida, la historia de esta fotógrafa americana acabaría rompiendo con todo lo que en aquella época se percibía como convencional gracias a su ingente talento y su increíble versatilidad. Su trabajo destacó, entre otras muchas cosas, por mostrar la imagen de una mujer más relajada; y, su legado, nos seguirá sirviendo durante muchos años más como inspiración, aprendizaje y una importante lección: los esquemas solo están ahí porque alguien no los ha roto antes, y sin duda Frances McLaughlin-Gill es el claro ejemplo de ello.