La belleza sin prisas

by Carmen Beunza,

Belleza sin prisas | Itfashion

“El slow beauty es una forma de entender la belleza que apuesta por la constancia y la naturalidad y que se extrapola a todo un estilo de vida.” Esa filosofía del slow beauty que explica Alexandra Nicolau, Directora Adjunta de Ecologic Cosmetics, vincula el placer íntimo y sensorial de cuidarse al deseo de acercarse a lo natural.  Y es que cada vez son más numerosas las firmas made in Spain que buscan crear cosméticos más respetuosos con la piel y con el entorno.

Cada vez más marcas españolas se apuntan al slow beauty made in Spain.

Es el caso de ESDOR Cosméticos, firma eco-beauty que surgió como una progresión natural debida “a la historia de amor entre el vino y la belleza”. El Grupo Matarromera, uno de los grupos vitivinícolas más relevantes a nivel nacional, en su afán por la investigación en torno a la uva tinta y el deseo de aprovechar todos los recursos naturales que ofrece la tierra; se dedicó a idear y patentar un proceso de extracción de polifenoles, uno de los antioxidantes más potentes. “Así, en apenas tres años se consiguió toda una línea de cosméticos funcionales basada en la uva”, explica Rebeca Fariñas, Brand Manager de ESDOR Cosméticos.

Gracias a firmas como el Grupo Matarromera o Ecologic Cosmetics se están investigado componentes naturales aplicables a los productos de belleza.

Por su parte, la firma Ecologic Cosmetics nació gracias a la visión pionera  de su fundadora, Linda Nicolau. Ella deseaba crear una marca de cosmética natural de alta calidad que proporcionara resultados a partir de métodos tradicionales, que respetara  la naturaleza y que en sus envases evitara derrochar. Como explica Alexandra Nicolau  “en 1993 ninguno de estos valores se contemplaba en la mayoría de productos de nuestro país  y eran aún mucho menos conocidos por el público general”.

Y es que hoy,  “el consumidor español poco tiene que ver con el de antes, que ni entendía ni valoraba un producto eco-friendly y mucho menos local, reflexiona Alexandra Nicolau. “En España aún nos cuesta concienciar a la gente en materias de sostenibilidad”, coinciden desde ESDOR, aunque en estos últimos años Rebeca Fariñas constata que sí que se ha incrementado notablemente el compromiso con el medio ambiente gracias a corrientes venidas desde EEUU o los países nórdicos. Ambas coinciden en que hoy hay más conocimiento y educación sobre la importancia de cuidar no sólo el planeta, sino también sobre lo que nos aplicamos e ingerimos; cómo afecta a nuestra salud y bienestar a largo plazo.

Ha incrementado entre los españoles el compromiso con nuestro entorno y con nosotros mismos.

Es evidente, reafirman las dos, que la cosmética natural es mucho más respetuosa con la piel, puesto que un porcentaje muy elevado de los activos que emplea son naturales en lugar de químicos. Esto minimiza el riesgo de alergias e intolerancias, por lo que el consumidor se asegura de estar utilizando un producto de calidad y lo más natural posible.  Y hay algo  bello y poético en buscar la belleza de lo más próximo, de lo que nos rodea.

En ESDOR recalcan la importancia de fijarse en la composición del producto, “ya que hay muchas marcas en el mercado que parece que son naturales y luego no lo son tanto. Lo ideal es que tengan un porcentaje superior al 80% de activos naturales y que eviten derivados del petróleo, aceites minerales, colorantes artificiales y parabenes”.

Aún así, un producto ecológico completo va un paso más allá: es aquel que hace todo lo posible por causar el menor daño al medio ambiente teniendo en cuenta no sólo el contenido, sino también el proceso, el embalaje, la huella de carbono que produce… Por ejemplo, en Ecologic  sus envases de estilo vintage están pensados no sólo para proteger la pureza de los ingredientes sino para que puedas reutilizarlos. Por eso, también es aconsejable comprar productos locales, no sólo para ayudar a la economía, sino por elevado coste de traer componentes o productos desde otros continentes. Ambas firmas apuestan por lo local.

La clave es el slow beauty. Rechazar los productos milagrosos efecto “flash” y apostar por una belleza sin prisas, con tiempo para nosotras. “Se trata de una filosofía que no se ciñe tan sólo al cuidado de la piel sino a un estilo de vida: la confianza en una misma, el rechazo del estrés, el respeto por el medio ambiente, el consumo responsable, el comercio justo y, por supuesto, una cosmética ecológica efectiva cuyos resultados sean paulatinos pero perdurables en el tiempo”, defienden desde Ecologic Cosmetics. “Pienso que hay que cuidarse por dentro y por fuera y ser más respetuosos con lo que las naturaleza nos ha premiado, porque cada granito de arena cuenta”.

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