¿Tiene la industria de la moda un problema de salud mental?

by Carla Pagespetit,

TIENE LA INDUSTRIA DE LA MODA UN PROBLEMA DE SALUD MENTAL (2)

¿Sabías que algunos de los mejores diseñadores de la industria han luchado con problemas de salud mental? Y evidentemente, tal y como les ha pasado a algunos de ellos, esta traba también nos la podemos encontrar nosotros, ya que quien trabaja en el mundo de la moda se enfrentan a un conjunto único e intransigente de presiones. “Cualquier persona que trabaja en las industrias creativas, especialmente en moda, conoce muy bien la naturaleza desafiante del trabajo”, dice Emma Mamo, jefa de bienestar en el trabajo en Mind, una organización benéfica de salud mental. “A pesar de ser muy gratificante, la combinación que genera estrés con las largas horas de trabajo, hacen que no siempre sea propicio para una buena salud mental”.

“El requerimiento de disponibilidad las 24 horas del día, un programa social lleno de cenas, fiestas y otros eventos y la búsqueda de la perfección en las creaciones, pueden ser algunas de las causas del problema. Eso puede impactar en el sentido de equilibrio y serenidad de una persona”, explica Caryn Franklin, comentarista de moda y profesora de diversidad en la Universidad de Kingston.  Realmente, es difícil mantener el estilo de vida combinado con los niveles de estrés y la creatividad necesaria para tirar adelante tus proyectos en una industria donde cada vez va todo más rápido: “Hay mucha más presión sobre la gente para ser creativos todo el tiempo, ser productivos y avanzar y hacer cada vez más colecciones… sin el tiempo para realmente reflexionar y pensar”, dice la doctora Carolyn Mair, directora de psicología del London College of Fashion y presidenta de la British Psychological Society de Londres.

Sin embargo, el tema no lo encontramos solo dentro del mundo de la moda: en otros sectores de alta presión, como la banca y la tecnología, también aparecen problemas de salud mental. Según Emma Mamo, el número de personas que lo sufren ha aumentado de un cuarto, a un tercio de los empleados. Y esto va más allá, ya que el impacto de salud mental deficiente puede ser severo, reduciendo la productividad y aumentando el absentismo, y esto significa un obstáculo para las empresas y para la economía en general. Un estudio de 2015 realizado por las escuelas de negocios de Harvard y Stanford estimó que el estrés relacionado con el trabajo cuesta a la economía de los Estados Unidos nada más ni nada menos que 210.000 millones de dólares al año.

¿Qué podemos hacer mara minimizar la cuestión? Hay que hacer más fuertes a los profesionales. Muchas empresas han comenzado a introducir iniciativas que apuntan al bienestar mental en el lugar de trabajo, y los resultados son impresionantes. Un ejemplo es un grupo de empresas de alta presión, incluyendo bancos y firmas de abogados como Deloitte, Clifford Chance y Linklaters, que en 2013 establecieron la “City Mental Health Alliance”, una organización con sede en Londres que promueve el debate sobre la salud mental en el lugar de trabajo. Otras empresas como Unilever, EDF Energy o British Telecom también trabajan interiormente para resolver el problema con programa de bienestar mental; proporcionado información sobre cómo evitar y combatir los problemas de salud mental; ofreciendo apoyo psicológico a los trabajadores y terapia cognitivo-conductual; o programas corporativos de salud y bienestar que animan a los trabajadores a tomar tiempo fuera de la oficina para cuidar de sí mismos físicamente. Google y Apple también se han sumado al carro con proporcionar asociaciones de gimnasios subsidiados, educación nutricional y acceso a atención médica gratuita o de costo reducido. Si tratas bien al personal, se refleja en la industria.

Aún y así, la industria de la moda, en lo que a soluciones se refiere, ha quedado atrás. Sin embargo, Columbia Business School de Nueva York y Wharton Business School de la Universidad de Pensilvania, han ofrecido talleres en “mindfulness”, autoconsciencia y aptitud profesional, pero Fabián Hirose, consultor de gestión que acoge talleres sobre la prevención de agotamiento en la moda, explica que: “si vas a Saint Martins, si vas a El London College of Fashion, allí no están entrenándolos para manejar el tiempo y ni para manejar el estrés”. Según el Dr. Mair, “se trata de desarrollar estrategias para hacernos más resistentes. Si somos más resistentes, podemos manejar esas situaciones negativas mucho mejor y podemos ser menos susceptibles a los serios problemas de salud mental. El estrés es inevitable, pero podemos aprender a tratarlo de una manera positiva”.

A pesar de todas las soluciones que las empresas pueden ofrecer, aún hay algunos baches dentro de este tema, como la disposición de uno mismo para solventar el problema: muy pocas personas de las que sufren problemas de salud mental están dispuestas a discutirlo. Para resolverlo, hay que empezar a hablar más del tema y tratarlo con naturalidad. Por su lado, además, la cultura de la moda solo amplifica este tema, según Caryn Franklin: “El deseo de afiliación y la atracción de trabajar en el mundo de la moda es muy fuerte para todos nosotros”, que sigue: “Hay miedo a la pérdida de estatus y pérdida de seguridad si alguien habla”.

Vía Business of Fashion.

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