Plataforma contra las copias de Zara

by Carla Pagespetit,

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Coco Chanel lo sabía y lo dijo claro: “Si quieres ser original, entonces espera a ser copiada”. La piratería en el diseño de moda no es un tema nuevo. Ya hemos oído alguna que otra vez que Topman, Versace, Forever 21, Lane Bryant o Jeremy Scott se inspiran en otros o que en los escaparates de Zara hay prendas iguales a Céline, Balmain o Prada. Pero cuando se trata de jóvenes emprendedores y artistas luchando por un hueco para sus trabajos, todo cambia. Se les está quitando el sello, la identidad, la originalidad, hasta el punto que algunos tienen que cerrar sus negocios.

“Una vez es un error. Muchas veces es inexcusable”. Esto es lo primero que nos dice la plataforma Shoparttheft.com, quien apunta a Zara como principal ladrón de arte. Adam J. Kurtz es su creador, un joven artista de Brooklyn que ha colaborado con Urban Outfitters, Strand Bookstore y Fishs Eddy y ha trabajado para compañías como Pepsi, Adobe y el New York Times. Él se declara víctima de estos robos y ha creado esta plataforma, a la que otros artistas se han sumado para intentar sentenciar el caso.

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Son dibujos que, en palabras de los artistas, Zara coge para convertirlos en parches o pins que luego encontraremos en alguna de sus prendas. Son imágenes demasiado simples o comunes como para que pueda demostrarse que hay plagio. Además, los artistas se ven con pocos recursos ante la monumental empresa. Shoparttheft.com recoge algunos de los dibujos originales de un importante cantidad de artistas junto a sus copias, para que tú mismo puedas juzgar: Strawberry Moth, Coucou Suzette, Bannana Bones, Georgia Perry, Mokuyobi, Ivonna Buenrostro, Explorer’s Press, Maria Ines Gul, y alrededor de 30 más.

Hay muchos artistas esperando en sus estudio a que alguien compre alguna de sus obras, como Tuesday Bassen, una ilustradora que lleva unos meses sonando en los medios, tratando de retratar la copia de sus dibujos que hace Zara. Ante el ruido que se provocó en las redes, el gigante español contestó que “poca gente asociaría esos diseños a su nombre” y que sus dibujos eran de otro proveedor.

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Sin embargo, las quejas que señalan a Inditex cada vez son más, y en todos los campos. Magro Cardona, una firma española de zapatos creada hace dos años por Irene Magro y Ana Cardona se ha visto envuelta en casos de plagio: “Es como si violaran tu identidad; supone más un daño a tu esfuerzo, trabajo y personalidad que un daño económico”, nos cuenta Irene Magro, que sigue: “Sentimos que puede perjudicar a la marca porque crea confusión al consumidor. A veces, y por múltiples razones los clientes compran el plagio sin saber lo que están comprando, tanto por su diseño como por su composición, materiales, dónde está fabricado, etc… Y en otras, el consumidor recurre a la copia porque es más económica aún sabiendo que le durará solo una temporada. Esto ha supuesto un cambio drástico en la mentalidad y manera de consumir; tener más no es mejor, más calidad ¡por favor!”.

Magno Cardona vs Zara

¿Lo peor de ello? La “mala praxis” de Zara sirve como ejemplo a otras firmas más pequeñas. Así nos lo explica Irene Magro: “Zara no es la única que se ha “inspirado” en nuestros diseños. Hay una marca ‘mediana’ en Madrid que también lo ha hecho”, que sigue: “Parece que existe una tendencia a “yo copio” y aquí no pasa nada”. Si Zara hace esto y no hay consecuencias, ¿por qué otras marcas no pueden hacer lo mismo y beneficiarse con ello? Nuestra sensación es que se ha convertido en ya ‘un modelo de negocio’ horrible, barato y mediocre. Copiado-más barato y encima salgo impune”. Preocupa aún más que empresas pequeñas-medianas sigan su ejemplo.

Magno Cardona vs Zara 1

Just-ENE, firma de zapatos artesanal de lujo española también ha servido de “inspiración” para unos tacones low-cost, aunque la noticia les llegó de manera diferente: “Para nosotros no supone un problema que la marca se inspire en uno de nuestros modelos. Al contrario, es un halago”, explicó a SModa la fundadora de la firma Irene Gil.

Zara vs Just ENE

Por mucho que los diseñadores, firmas y artistas busquen algún tipo de recompensa, Inditex no les abona nada bajo la excusa de la poca originalidad de los diseños. ¿Está Zara atentando contra el derecho de propiedad intelectual? Otros artistas han encontrado la solución en las patentes pero ello supone un esfuerzo económico importante. “La ley protege un diseño comunitario no registrado desde el momento que sale a la luz por 3 años. Por tanto, es recomendable asesorarse y luchar contra esta tendencia para que otros no se beneficien de tu talento”, explica Irene Magro.

Estamos, pues, ante dos bandos de opinión: están los que se toman las supuestas copias como halagos y que ven una oportunidad en ello y aquellos que lo ven como una falta de profesionalidad. Las primeras son conscientes de que, a pesar de la similitud del diseño, la calidad es lo que los diferencia. Así que la discusión está servida: Copia, inspiración o casualidad, ¿Tú qué opinas?

 

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