La diversidad en la pasarela ha sido el punto fuerte de este año

by Marius Folch,

Foto de Jonas Gustavsson

La nueva colección de Desigual, Unexpected, del diseñador Jean Paul Goude. Imagen de Jonas Gustavsson.

A día de hoy se puede afirmar que el mundo de la moda está inmerso en un mar revolucionario en constante movimiento, que ha sufrido y sigue sufriendo, sucesivamente, cambios magnificientes que podemos contemplar, como siempre, en su mayor escaparate: la pasarela de las semanas de la moda de New York, París, Milán y Londres, entre muchas otras.

Y este año, precisamente, la diversidad en la pasarela ha sido su punto más fuerte. La presencia de modelos de distintas etnias, tallas, edades y orientación sexual es cada vez más habitual en un universo que, como el resto del mundo, no ha dejado de globalizarse. Y el ejemplo más notable ha sido –como no podía ser de otra forma– el de la New York Fashion Week durante las colecciones S/S y F/W 2018, donde diseñadores como Jean Paul Goude y Prabal Gurung han luchado por la implementación definitiva de la diversidad en la moda.

Jean Paul Goude, el nuevo director creativo de la firma Desigual, apostó por modelos de orígenes distintos en su nueva colección que llevó por nombre Unexpected y fue toda una nueva alabanza por parte de la marca al concepto de unicidad de las personas, subrayando la importancia de vivir en una sociedad rica y diversa. A respecto de ello, Goude afirmaba a la Agencia EFE durante una entrevista posterior a su desfile que “es fantástico ver a gente de orígenes tan distintos caminando al mismo ritmo“.

Foto Neilson Barnard

Modelo curvy desfilando en la pasarela de la colección de Prabal Gurung con una de las prendas más reivindicativas. Foto de Neilson Barnard.

El joven y revolucionario diseñador nepalí y americano Prabal Gurung, por otro lado, presentó una colección que tenía como propósito celebrar a la mujer y la feminidad sin etiquetas: ensalzando la belleza de las imperfecciones y de las modelos de cualquier talla, así como piezas llenas de juegos de palabras y frases reivindicativas –como la mítica “This is what a feminist looks like” (“Esta es la imagen de una feminista“)– que ya se han ganado un hueco en la historia de la moda.

Asimismo, cabe destacar también que en las semanas de la moda de Nueva York de este año –que ya toca con las puntas de los dedos a su fin– alrededor de un 40% de las modelos no eran indoeuropeas, y también se pudo apreciar una abundancia relevante de modelos transexuales, curvys y con alguna discapacidad, según los datos del fórum The Fashion Spot. El portal, de hecho, pasó dos años y medio analizando la diversificación de edades, tallas y etnias en las pasarelas, así como la existencia de modelos transgénero en éstas; y concluyó, tras examinar 241 desfiles distintos, que la cifra de modelos que se aislaban de los cánones frecuentes en las pasarelas pasó de un 2,5% en años anteriores a un 27,9% en los eventos de este año. Por lo que hace referencia a las tops plus size, además, fueron representadas en un 0,43%, mientras que las modelos de color incrementaron su presencia en un 1,6%.

Teddy Quinlivan

La modelo transexual Teddy Quinlivan, desfilando para Missonien la Fashion Week de Milán. Imagen de su cuenta de Instagram @teddy_quinlivan. 

No obstante, Nueva York no es la única ciudad que genera una gran expectación por su heterogeneidad. Londres, por otro lado, obtuvo el segundo puesto por la presencia de modelos de color (un 31%), seguida de París y Milán, donde también se pudieron ver más modelos de diferentes etnias y cánones estéticos. Aunque lo más significativo de este 2017, sin duda, ha sido el aumento en la visibilidad de los modelos transgénicos, unos deberes pendientes hasta no hace mucho para el mundo de la moda que parece que ahora, de una vez por todas, se están empezando a realizar. A las semanas de la moda de la temporada S/S 2018, de hecho, han asistido a los castings unas 45 mujeres transexuales, la cifra más grande que hemos podido ver hasta el día de hoy en las pasarelas, que por fin han hecho un lugar –y merecido– a este tipo de personas.

La diversidad, en definitiva, ha crecido como nunca en 2017 y todo apunta a que cada vez tendrá una mayor presencia en el mundo de la moda, que por fin empieza a sentenciar de forma conclusiva al racismo y la discriminación por motivos étnicos y de género. Un año ejemplar que promete fuertes cambios en las pasarelas para las próximas colecciones por venir; aunque a la industria, sin duda, todavía le queda un largo camino por recorrer.