Genderless: la moda se despide del género

by Andrea Sánchez ,

Desde pequeños, crecemos con una idea muy clara de lo que somos frente al mundo: chico, chica, hombre o mujer. De hecho, antes de nacer, los médicos bendicen a los futuros padres con una gran noticia: si el bebé que esperan será niño o niña. Es por ello, y para que no nos surjan dudas, que la sociedad se esfuerza al máximo en recordarnos cuáles son nuestros roles asociados al sexo que la naturaleza nos ha dado: la ropa rosa o la azul, las cocinitas para las niñas y los coches para los niños, la falda para las chicas, las deportivas para los chicos. Podríamos encontrar miles de ejemplos que, en un intento de adoctrinar a la sociedad en sus roles de género, contribuyen a la desigualdad y a la perpetuación de unos estereotipos ya caducos. Y es que el hombre no es tradicionalmente masculino ni la mujer es tradicionalmente femenina. Entonces, ¿por qué persisten todavía las imposiciones de género?

La moda, las campañas publicitarias, incluso las propias tiendas, influyen en nuestras elecciones y nos dicen cómo debemos vestir, haciendo hincapié en la diferenciación hombre-mujer: la ropa que llevan las mujeres no pueden llevarla los hombres, y viceversa. Durante años, la moda ha tenido un papel fundamental en estandarizar la forma en que nos mostramos frente a los demás, potenciando una gran fractura entre géneros. De este modo se nos asigna a cada uno un rol concreto, una etiqueta que regula la sociedad y mantiene el statu quo y sus estructuras sociales tradicionales. Diseñadores como Jean Paul Gaultier, Yves Saint Laurent o Michael Fish, fueron pioneros en romper con este estigma. Sus colecciones combinaban los esmóquines para mujeres y las faldas para hombres, las transparencias, el terciopelo o los volantes, con un resultado muy criticado en la época. Con los años muchas marcas han decidido reinventar sus prendas con diseños unisex, enfocados a un público de género femenino, masculino o neutro, sin más.

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La propuesta de Selfridges a favor del genderless.

Minoritas del fast-fashion británicos como el grupo Topshop (Topman incluído), Toogod London o Not Just a Label luchan a favor de esta filosofía y encabezan esta nueva dirección de la moda hacia el género neutro, creando piezas de género no específico con un objetivo más funcional y promoviendo la inclusión en lugar de reforzar los estereotipos de género perpetuados durante tanto tiempo. Pantalones rectos, camisas o vestidos sin una forma específica (que no buscan resaltar las curvas), o colores neutros, son algunas de las características de sus diseños. Además Topshop y Topman, por ejemplo, han convertido sus cambiadores al género neutro en la impresionante tienda que comparten en el Oxford Circus de Londres. La razón, según afirmaba la marca, es un reflejo del compromiso de la compañía con la inclusión, y por eso ahora sus clientes son libres de escoger en qué cambiador probarse su ropa, independientemente de su género.

Otro gigante del fast-fashion online, Asos, se ha unido a GLAAD, una organización para la defensa de los derechos LGBTQIA (es decir, para los derechos de las personas lesbianas, gay, bisexuales, transexuales, queer, intersexuales o asexuales), en una colección unisex. Consiste en ocho piezas que incluyen desde camisetas hasta joyas con el símbolo del arcoíris, y una parte de las ganancias se destina a la campaña Together de dicha organización sin ánimo de lucro. Y, aunque el concepto unisex no es nada nuevo, parece que cada vez hay más marcas que lo abrazan y se posicionan hacia esta nueva perspectiva. Es el caso, también, de los almacenes de lujo británicos John Lewis –que afirmó públicamente que la colección para niños no haría distinciones de género– y el mítico Selfridges, que se posicionó de forma contundente a favor del genderless en 2015, inaugurando tres plantas enteras dedicadas por completo a este tipo de género; que cuentan con prendas de Ann Demeulemeester, Comme des Garçons, Meadham Kirchoff o Gareth Pugh y se dieron a conocer al gran público a través de una campaña publicitaria que llevó por nombre Agender.

Selfridges

La propuesta de Selfridges a favor del genderless.

En España, diseñadores como el recientemente fallecido David Delfín o el director creativo del mítico salón de belleza madrileño Salón44,  Xavi García, han sabido a su tiempo entender esta necesidad y han centrado su carrera en la defensa del género neutro. García decidió abrir la tienda 44store en Madrid tras el éxito de su primer espacio y, a día de hoy, ésta ya es todo un templo para los amantes de la moda de la capital española. El diseñador define sus prendas como libres, tan libres como aquellos que se las pondrán. No importa si esa blusa es muy femenina, esos vaqueros poco sexys, o si ese bolso es de mujer. Para el diseñador, el concepto de masculinidad o feminidad tiene que ver con la actitud de la persona, no con la ropa que ésta lleva:

Lo importante es sentirse a gusto con uno mismo.

Más allá de ensanchar este mercado, la creación de piezas para vestir menos condicionadas por el género contribuyen sin duda a romper tabúes y a crear una sociedad más igualitaria. El concepto genderless está cada vez más presente en las pasarelas, los escaparates y los catálogos de las nuevas tendencias. El “no género” pretende potenciar la identidad de cada persona de acuerdo a sus valores y su personalidad, en lugar de hacerlo según los estereotipos de género. La premisa de esta tendencia es que todos tengamos derecho a vestir lo mismo, independientemente de si asociamos nuestro ser a un género u otro, a todos, o a ninguno.

Pero, ¿es el genderless, en definitiva, una tendencia pasajera, o ha venido para quedarse? Sin duda, el antiguo mundo unisex está mutando hacia un universo radicalmente nuevo. Vivimos condicionados por los estereotipos tradicionales y bajo una necesidad de aceptación colectiva que nos impide comprender e imaginar que existe algo más allá de lo socialmente establecido. Aún así, la normatividad de género sufre día a día fracturas más profundas, porque, frente a ella, una multitud cada vez más numerosa  ansía y reclama la identidad de género como una elección libre e individual.