Halima: musulmana, modelo y… ¿destructora de estereotipos?

by Estel Vilaseca,

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La moda ha aprendido en los últimos años que desafiar los estereotipos es una buena vía para ganar notoriedad. En sus portadas modelos transgénero, ambiguas, pequeñas, grandes y maduras reivindican una belleza alejada de las rigurosas restricciones que impone la industria y la sociedad. El desafío a lo normativo llega a sus cotas más altas con la modelo musulmana Halima Aden: mujer, de color, refugiada somalí, con brackets y que luce siempre hijab. En su última portada para Allure, una popular revista americana, el titular reza: “Meet Halima. Musulmana. Modelo. Destructora de estereotipos”.

No ha sido su primera portada. De hecho ella fue la escogida para protagonizar el número de junio de Vogue Arabia, justo después del fulminante despido de la persona que impulsó el proyecto: la editora, guión, princesa Deena Aljuhani Abdulaziz. Parece que Aljuhani, que declaró recientemente: “Mucha gente realmente no conocen lo que Arabia es, y hay un gran malentendido sobre lo que significa vestir de forma modesta” y puso a Gigi Hadid en portada con un sugerente velo, resultó algo incómoda por sus ganas de aperturismo.

 

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¿Quién es Halima? La modelo nació en un campo de refugiados en Kenya y a los siete años llegó a Estados Unidos con su madre. Después de convertirse en Miss Minnesota luciendo hijab y burkini, en su debut en la New York Fashion Week desfilando para Yeezy Season 5 hizo historia: era la primera mujer en desfilar en la Semana de la Moda de Nueva York con el velo. Luego llegaron los desfiles de Max Mara y Alberta Ferretti en Milán. La introducción de una modelo abiertamente musulmana puede verse como un gesto que reivindica inclusión y diversidad, pero también tiene que ver con el potencial que para las marcas tiene la clientela de Oriente Medio, un 22% de la población mundial usa velo. Sin ir más lejos Mango y otras firmas de moda rápida, hace años que desarrollan colecciones especiales para esa zona, aunque si hasta la fecha se daban a conocer sólo en el país, actualmente se hacen públicas a nivel mundial.
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Pero aunque Halima llama la atención por su capacidad de encajar la tradición y las rígidas normas de la religión musulmana con una estética occidental, de nuevo la polémica está servida. El centro de la discusión está en si el uso del hijab es algo que debe respetarse o bien un símbolo de opresión para la mujer. Ella lo tiene claro: “Así es como yo interpreto mi religión, pero hay mujeres que son musulmanas que escogen no vestir el hijab. Eso es algo que la gente a menudo olvida”, explicaba a Allure, e incluso su decisión toda una liberación: “De alguna manera la sociedad presiona tanto a las chicas a lucir de una determinada forma. Tengo mucho más que ofrecer que mi apariencia física, y el hijab me protege contra los “estás demasiado delgada”, “mira sus caderas”, “mira su thigh gap”. No me tengo que preocupar por este tipo de cosas”.
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Mientras algunas marcas se muestran “Pro Hijab”, Marks and Spencer lanzó el soprendente burkini, Dolce&Gabanna  lanzó una colección que los incluía, o Nike desarrolló un hijab técnico, no todos están de acuerdo con ellos. Pero lo que para unos significa un avance hacia la diversidad, la inclusión y la tolerancia, para otros no es más interés y dotar de alas a la radicalidad. Pierre Bergé, antigua pareja sentimental y socio de Yves Saint Laurent, se mostró escandalizado cuando la moda empezó a tolerar el velo: “Los diseñadores no tendrían que tener nada que ver con la moda islámica. Los diseñadores están aquí para embellecer a las mujeres, para darles libertad, no para colaborar con esta dictadura que impore esta cosa abominable con la que escondemos a las mujeres y les hacemos vivir una vida escondidda”  declaró en 2016 en un programa de televisión y lanzó un desafío: “Todos estos creadores que están participando de esta esclavitud de las mujeres deberían preguntarse algunas preguntas”.

El debate está servido. 

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