#FashionStories: @lilmiquela, la influencer generada por ordenador que le ha robado el corazón al mundo

by Raquel Bueno,

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© @lilmiquela.

Es extraño como cambian los iconos. El cine, seguramente, dio el primer paso. De repente todo el mundo soñaba con vivir un día en la piel de Audrey Hepburn o ver a Elvis Presley en carne y huesos. Luego los medios se fueron multiplicando hasta llevarnos, de la mano de Internet, al peculiar panorama actual. Ahora podemos saberlo (casi) todo de aquellos personajes que admiramos, pero la cosa va más allá: cualquiera puede convertirse en uno de ellos (con una legión importante de followers y un buen puñado de likes, claro).

Aunque la tecnología, como siempre, parece que nos lleva la delantera. Y ahora, para convertirse en celebrity, ni siquiera es necesario ser una persona real. Lo demostraron ya en los años noventa el músico Damon Albarn (de Blur) y el artista Jamie Hewlett con la fundación de su banda virtual Gorillaz, un grupo de música electrónica existente únicamente en el mundo digital que consiguió conectar con el público a través del arte y meterse a la crítica en el bolsillo hasta acabar ganando un Grammy en 2006. Una genialidad.

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Miquela Sousa fotografiada por David LaChapelle para Interview Magazine. © David LaChapelle.

Hoy su mismo esquema se traslada al mundo de Instagram de la mano de la primera influencer digital: Miquela Sousa (@lilmiquela), una joven de apenas diecinueve años –con base en Los Ángeles y raíces españolas/brasileñas– que ya se ha ganado un público de más de medio millón (y subiendo) de seguidores en dicha red social con sus imágenes de outfits diarios y sus repetidas menciones a Chanel, Proenza Schouler, Supreme, Vetements y Vans. Además, la avatar utiliza también la plataforma para apoyar causas sociales como los derechos de las personas transgénero o la organización Black Lives Matter, y ya ha lanzado su primer single musical: “Not Mine”, que alcanzó la posición número ocho en Spotify Viral en agosto de 2017.

Personalmente dudo entre clasificarlo como demencia o genialidad, aunque supongo que entre ambas cosas solo hay un paso. Es el resultado, no obstante, de los avances que habían dado ya otros gigantes de la industria como Marc Jacobs –que en 2013, como director creativo de Louis Vuitton, diseñó el vestuario para la cantante japonesa (y avatar virtual) Hatsune Miku– o Riccardo Tisci –que, en la dirección creativa de Givenchy, confeccionó un vestido de alta costura para una sesión de fotos del número de mayo de la Vogue Americana para la misma cantante, en 2016–.

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© @lilmiquela.

La escalada a la fama de Miquela –cuyo creador y curador permanece todavía en el anonimato–, sin duda, abre una nueva puerta en las estrategias de marketing de las marcas, que a día de hoy tienen la oportunidad de trabajar con un avatar virtual (llámese influencer generada por ordenador) que cuenta con una audiencia comprometida y un público completamente orgánico y ya ha aparecido publicada en múltiples medios. La pregunta ahora es: ¿Importa realmente que no se trate de una persona real si tiene la misma influencia y seguimiento que una it girl al uso, como hasta ahora las conocíamos?

La persona que se esconde detrás del personaje –cuya identidad se niega a desvelar– de momento ya ha disfrutado de los beneficios generados gracias a Spotify y iTunes, y declaró a BOF que a Miquela se han acercado ya varias agencias de modelos y prepara más de un proyecto que involucra piezas de Chanel, Moschino, Burberry, Versace y Fendi. Su próximo paso –lógico– es ver recompensada su creatividad con dinero o, en otras palabras, empezar a monetizarse. Una cosa es segura: la atención del mundo, sin duda, se la ha ganado. Queda por ver, ahora, cuál es el mensaje que realmente pretende lanzarnos (aunque de aquí, cada uno, que saque entre líneas el suyo).