Este fue el impresionante escenario del último desfile de Dior

by Teresa Avendaño,

 

Tras poner fin a la exposición Christian Dior, couturier du rêve, en el Museo de las Artes Decorativas de París –donde se rindió homenaje al taller de la firma– Maria Grazia Chiuri se inspiró en los ateliers de alta costura de la histórica casa francesa para la nueva colección A/W 2018 de Dior. Espacios donde transcurren todos los pensamientos previos al proceso de confección de las prendas y, lo más importante, donde esas ideas se hacen realidad y se convierten en proyectos tangibles. La presentación tuvo lugar en los emblemáticos jardines del museo Rodin de París, una localización que contaba con un ambiente impoluto, lleno de destellos y una elegancia deslumbrante que reflejaba cada una de las piezas de la colección hasta el infinito en los espejos repartidos por toda la sala. La idea fue recrear ese lugar sagrado donde nace la inspiración, donde la filosofía de la maison se vuelve real y de donde emana la pasión por el savoir-faire que ya se ha convertido en el ADN de la firma. Una escena bucólica e idílica que supuso casi veinte días de montaje y que tenía la clara ambición de rendir tributo a la artesanía y al proceso de creación de aquello que se exponía en la pasarela.

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© Dior.

Además, los colores elegidos para cubrir el ambiente fueron tonos blancos y crudos, creando así una atmósfera pura y frágil que emanaba sobriedad y dignidad. La escenografía estaba plagada de bustos con casi 300 tipos de telas que daban vida al espacio y nos transportaban hasta los talleres de la firma: aquellos rincones mágicos llenos de retales, bocetos y maniquíes. La haute couture que persigue Dior consiguió recalcar, a través del hilo conductor, la calidad y la manera en la que los tejidos pueden convertirse en obras de arte adecuadas a los propios cuerpos. A pesar de querer volver al pasado, a las raíces y a la tradición, la alta costura no deja de lado las peticiones del público ni las últimas tendencias en moda; aunque no cabe duda de que tampoco olvida su origen y su destino: la delicadeza, el cuidado y los meticulosos detalles que caracterizan cada una de sus piezas. Y, como no podía ser de otra forma, Dior ha demostrado en los últimos meses que ésta es su filosofía.