¿Es imposible comprar de manera ética?

by Miriam Mora,

En nuestra mano está el poder de cambiar el mundo. Esto es lo que contaba Brenda Chávez en su primer libro “Tu consumo puede cambiar el mundo” en el que nos aconseja sobre como nuestro consumo se puede transformar la industria de la moda en un negocio más positivo. Y es cierto que los consumidores tienen más poder del que creen. De hecho son los primeros que hacen boicot a las empresas con las que no comparten su filosofía. Pero en el sector de la moda es bastante distinto.

rana plaza
Rana Plaza en Bangladesh

Los consumidores boicotean rápidamente a cadenas de restauración, gasolineras o supermercados; reciclan, dejan de comer carne por sus efectos nocivos para el medioambiente, pero no dejan de comprar en tiendas de moda rápida. No es por la falta de información sobre las prácticas laborales poco éticas, ya que es sabido por todos cómo son las condiciones en las que trabajan muchos de los trabajadores del sector. Aun así muchos siguen aferrados al fast fashion al no encontrar una marca de moda ética que se ajuste a su presupuesto. Además de que estamos adictos a los precios bajos. Muchos querrían comprar moda sostenible pero, ¿Están dispuestos a pagar 200 euros por un vestido? ¿Cuando en H&M podemos encontrarlo por 20? “Intento comprar menos de lo que me siento culpable de comprar” cuenta una de las entrevistadas para la revista Racked.

Pero, ¿Qué quiere decir comprar sostenible? Según los expertos, el comprar de manera ética empieza por saber dónde y cómo están hecha nuestra ropa. El problema es que es difícil tener información de la cadena de producción completa debido a la gran subcontratación de fábricas.

trabajadores moda rápida“Es muy extraño encontrar un lugar donde puedas comprar 100% ético todo el tiempo” comenta Amanda, una estudiante de master. Aunque con los boicots tampoco ayudamos a los trabajadores ya que en respuesta la fábrica decidirá llevarse la producción fuera de la región. De hecho, Leslie Chang contó en una charla para TEDx que es mejor comprar productos hechos en China que no en Bangladesh o Camboya. “Los trabajadores chinos no están forzados a ir a las fábricas. Las condiciones en la fábrica son bastante duras y no es algo que el resto estemos dispuestos a hacer, pero desde la perspectiva de ellos, que vienen desde sitios peores, es mucho mejor” cuenta Chang.

Por suerte, la aparición de herramientas online para ayudar a los compradores a tomar decisiones está haciendo que comprar con propiedad y conocimiento se haya vuelto una tarea más fácil. Webs como Project Just buscan incrementar la transparencia de la industria de la moda. El consejo que podríamos seguir después de esto es intentar que nuestras actividades tengan el menor impacto posible al medioambiente y sobre todo, intentar adquirir menos ropa de lo que solemos hacer.

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