Entrevista a Josep Casamartina

by Estel Vilaseca,

Una mujer besa emocionada su precioso vestido de novia diseñado por Pedro Rovira. Es la última vez que lo verá colgar de su armario, ha decidido donarlo para que su silueta pueda ser admirada y estudiada por los amantes de la moda y futuros diseñadores. Cientos de historias como estas guardan las más de 1.700 piezas que constituyen la Colección Textil Antoni de Montpalau, propulsada por Josep Casamartina y Anna Mª Casanovas desde 2004. Despues de varios años de recolección, el crítico de arte Josep Casamartina decidió dejar testimonio gráfico de ella con la publicación del libro “Barcelona Alta Costura”, editado por Triangle Postals, convirtiendo la obra en la primera monografía sobre costura barcelonesa del siglo XX. Estos días, en el Palau Robert, se expone en vivo y en directo las piezas que posan en las páginas del libro, en una muestra titulada también “Barcelona Alta Costura” y comisariada por el propio Casamartina, quién emocionado nos explica que ya han pasado más de 80.000 personas para contemplar la colección. Marisé Alvárez, profesora en el departamento del diseño textil de la Escola Massana, se reúne con Casamartina para que nos cuente de primera mano su trabajo de coleccionista:

¿Cómo empieza un crítico de arte una colección de Alta Costura?
Des de la propia aceptación de un vestido como objeto estético. El textil nunca ha sido ajeno a mi entorno. Soy de Sabadell, ciudad de gran tradición industrial. Mi padre trabajaba en despachos textiles, mi madre tenía una tienda de géneros de punto y al atardecer hacían jerseys a medida en casa, una piezas que diseñaba y tejía mi padre y cortaba y cosía mi madre. Además mis tías tenían una mercería y recuerdo las estanterías llenas de cajas de botones fascinantes, de tejidos en pieza, los cajones con cremalleras o hilos ordenados por colores. El origen de la colección fue el encargo de una exposición sobre modernismo por parte del museo textil de Terrassa en el año 2000. Yo tenía tejidos del 1900 en mi casa y los di al museo y con ello inicié su colección. Luego decidí continuarla por mi cuenta, con la ayuda de Anna M. Casanovas sin la cual la colección Antoni de Montpalau nunca hubiera podido existir.

Teniendo en cuenta que en su mayor parte, la colección se va configurando con piezas de donaciones particulares ¿crees que esto nos una visión más real del momento histórico y la dota de un factor humano especial? La colección nació inicialmente para recopilar tejidos del 1900 al 1930, modernismo y art decó. Pero pronto empezaron a caer algunas piezas de indumentaria de esas mismas épocas. Compramos maniquíes para fotografiarlas, sucumbí al encanto de la indumentaria y empecé a preguntar a mis amistades si habían guardado vestidos. El hecho de que la mayoría de piezas sean donadas, por un lado confiere una gran emoción a la colección, nunca sabes hacia donde tirará y a la vez eso le da un gran sentido humano y una calidez que no tendría si estuviera hecha a golpe de talonario. Hecha de esta otra manera podría haber llegado a ser una colección excelente pero mucho más fría.

¿Cómo se guarda una colección de estas características?
Pues con cariño, mimo, espacio, temperatura y humedad controladas, oscuridad absoluta, y buscando en cada pieza su almacenaje idóneo, normalmente en fundas y colgadores especiales forrados de boata y algodón, o bien para los de pedrería más delicados guardados planos en cajas de conservación.

En la confección de una prenda de Alta costura ¿qué porcentaje podemos encontrar de diseño y que porcentaje de artesanía? La alta costura es diseño y a la vez artesanía pero lo que diferencia a la costura de la modistería no es tanto la manufactura, que puede ser excelente en los dos casos, ni tan siquiera la exclusividad, pues en alta costura los modelos pueden repetirse hasta una decena de veces, si no la originalidad. El diseño, la concepción general de un vestido antecede a su confección, aunque muchas veces se creaba la pieza directamente aplicando la tela sin cortar encima del cuerpo, era el caso de Pedro Rodríguez, por ejemplo. La alta costura barcelonesa, e incluso la española tuvo una base muy importante en la artesanía local. Actualmente esta tradición ha desaparecido casi en su totalidad, pero aún queda algo de ella, por ejemplo la casa de bordados Luguel que dirige Marta Guillem en Barcelona y que sigue bordando a la manera tradicional para Pertegaz, Tot-Hom o Manuel Mota entre otros.

¿Has pensado en reeditar alguna de las piezas?
Reeditar una pieza no entra en mis proyectos, de hecho no me interesan demasiado las reediciones. Una de las mayores virtudes de la moda es que capta como pocas cosas su momento, cuando fue creada, lo demás es un disfraz. Si que siento a veces el impulso de diseñar, pero sé perfectamente que es un arte muy difícil, una cosa es la forma, las texturas y el color, pero otra es la caída de las telas, la perfección y el enganche de las costuras, la adaptación a un cuerpo, el movimiento, incluso el desgaste… Disfruto jugando y componiendo los rellenos en los maniquíes cuando los vestimos con mis colaboradoras, pero sé que la costura en serio es algo enormemente difícil.

¿Como ves el panorama actual de la Alta costura, ahora inscrita claramente en el negocio del lujo y en un momento en que la moda está más que nunca “de moda”? Ahora la alta costura es más una cuestión de marketing. Un espectáculo para vender otros productos. Pero por otro lado, el vintage, con su alta costura incluida, influye mucho en la confección y el actual diseño de moda. No siempre los herederos de los grandes diseñadores son los que diseñan para las grandes marcas. En realidad pienso que cada marca debería ser exclusivamente de su propio diseñador y debería desaparecer con él. El nombre Balenciaga, por ejemplo, nunca más ha sido lo que era mientras trabajaba él mismo, y así sucesivamente… Es indigno que Christian Lacroix ya no pueda diseñar con su propio nombre. Lo mismo está ocurriendo ahora con algunos autores barceloneses, y es una pena.

¿Que relación ves con la gran eclosión de las Escuelas de moda y la aparición de muchos “nuevos diseñadores”? La proliferación de la escuelas de moda no deja de ser otro negocio, se vende a los alumnos un éxito a menudo improbable y en cambio se les enseña relativamente poco el oficio en si mismo.

¿Cuál es tu época preferida y porqué? Casi todas la épocas son mis preferidas. Por eso las colecciono. Aunque a la hora de elegir… quizás los años veinte y treinta y los cincuenta, en ellos se aglutina una cantidad enorme de glamour.

La exposición se expone hasta el 1 de Septiembre en el Palau Robert. Estos días se celebran también un interesante ciclo de conferencias en el marco de la muestra.

Marisé Alvarez – Barcelona, Febrer 2011

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  • Fina Forrellad Vives

    Todas las Exposiciones de Casamartina, sean del tema que sean, de pintura, decoración interiorismo,artistas de varietés, etc. de, principalmente una època que abarca desde los años 20 a los 50, son de una exquisitez y una sensibilidad difíciles de encontrar, en un artista, hoy en dia; pero es que Casamartina posee unas cualidades humanas, una sabiduría y unos conocimientos tan profundos de todos los temas que expone, que a pesar de parecer que todo lo que hace es sencillo y ·”como por casualidad” como si fuera fruto de un “divertimento”, detràs hay una àrdua labor, de tenacidad, de paciencia, esfuerzo, inteligencia y sobretodo sensibilidad y amor, mucho amor “por sus obras”. He trabajado ccn el: nos llevo casi 10 años terminar un proyecto porque antes de mostrarlo al público, me “obligo” a hacer una inmersión completa de búsqueda,rastreo, documentación, clasificación….hasta obtener todo el material que consideró necesario para empezar el proyecto; desde luego jamás me he arrepentido. Y como persona Le adoro.