El nuevo código de conducta anti-acoso sexual de Vogue

by Raquel Bueno,

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La última portada de Mario Testino para el número actual de este mes de Febrero de la Vogue americana. © Vogue.

La moda se ha movilizado en respuesta al caso Weinstein y a los múltiples escándalos de acoso y agresión sexual que, desgraciadamente, salpicaron a muchos de los hasta ahora considerados grandes fotógrafos de la industria. Ahora, Condé Nast International ha dado otro paso de gigante con su decisión de aplicar un código de conducta “para salvaguardar la dignidad y el bienestar de todos aquellos que trabajan con sus marcas” que afectará de forma inmediata a todas las personas implicadas en las sesiones fotográficas de todas las prestigiosas revistas del grupo: W, Smoda, Glamour, Allure, GQ, Teen Vogue, LOVE, Vanity Fair, The New Yorker… Y, por supuesto, la reina de la fiesta: Vogue.

El código de conducta, según señalaron los editores de la mítica publicación en una declaración en Vogue.com, actualiza el Model Health Initiative realizado en 2012 y se puso en marcha el pasado mes de octubre, a la luz de las acusaciones de acoso sexual dirigidas a Harvey Weinstein. Así se leían sus primeras líneas: “Todos los que trabajan para Condé Nast deben ser tratados con dignidad y respeto. Todo trabajo realizado para Condé Nast debe realizarse de forma profesional, libre de cualquier forma de discriminación o acoso”. Y, en consecuencia, ya no habrá más Mario Testino, ni Bruce Weber, ni Terry Richardson –fotógrafos y colaboradores regulares de Vogue desde tiempos inmemoriales implicados de lleno en los recientes escándalos–. Una decisión tan aclamada como acertada, que culmina con la exclusión inmediata de dichos fotógrafos de todas las publicaciones del grupo.

Vogue-Bruce Weber

La última portada de Bruce Weber para el número de septiembre de 2017 de la Vogue americana, fotografiada junto a Annie Leibovitz y Inez and Vinoodh.  © Vogue.

El código aborda también entre sus puntos la edad mínima de los modelos –que pasará a ser de 18 años– y, en aquellas ocasiones en que los niños desempeñen un papel esencial, la obligación de ir siempre acompañados por un responsable de su agencia; la puesta a disposición de los modelos de un espacio privado donde puedan cambiarse con total intimidad y el requerimiento de un consentimiento previo indispensable para todas aquellas sesiones que incluyan desnudez, ropa transparente, lencería, trajes de baño, animales, el uso simulado de drogas o alcohol o posturas sexualmente sugestivas. Y, asimismo, recomienda que los y las modelos no permanezcan a solas con un fotógrafo, maquillador o cualquier otro participante involucrado en la sesión.

Su elaboración ha requerido la puesta en común de 150 profesionales del sector y ha creado un comité de altos ejecutivos del grupo con la misión de revisar cualquier queja presentada. Recuerda, a su vez, a la carta sobre el bienestar de los modelos elaborada por Kering y LVMH –dos de los conglomerados más poderosos de la industria– el pasado mes de septiembre, aunque el CEO de Condé Nast, Jonathan Newhouse, especifica que es el acoso sexual el principal objetivo a evitar por el grupo: “Estamos comprometidos a colaborar para encontrar soluciones al problema del acoso sexual en nuestra industria. Al adoptar estas recomendaciones, todos los involucrados en el proceso creativo ayudarán a garantizar un entorno de trabajo seguro y respetuoso”. Y nosotros, desde aquí, no podemos hacer más que aplaudir la iniciativa.