El futuro de la moda es vegano

by Anna Pardo Fernández,

Futuro-moda-vegano-3
© PETA UK.

Entre todos estamos acabando con los recursos del planeta Tierra. Parece una sentencia dura pero, al mismo tiempo, es una terrible realidad que no deberíamos ignorar; un problema global de cuya solución dependerá, en gran medida, nuestra supervivencia. A los datos nos remitimos: el mes de marzo fue el segundo más cálido de la historia de la Tierra desde que existen registros de temperaturas (1880), según el informe mensual que elabora el Instituto Goddard para Estudios Espaciales de la NASA. Además, 2017 ha sido el año más cálido de la historia, consiguiendo romper el récord de 2016 y 2015. Y las consecuencias del cambio climático no se limitan al efecto invernadero, la elevación del nivel del mar debido al deshielo de los casquetes polares es preocupante. Las consecuencias negativas que la humanidad ejerce sobre el planeta Tierra no se acotan tan sólo a la malversación de los recursos; cada año son cazados cerca de 20 millones de animales con el único fin de utilizar sus pieles. Otros 40 millones son criados en granjas, la mayoría europeas, donde las condiciones de cautiverio y sacrificio son igualmente terribles. El resultado de todas estas prácticas genera un daño al medio ambiente de carácter catastrófico. ¿Necesitas más datos para admitir que el cambio climático y el uso indebido de pieles animales es una realidad que nos acecha y nos oprime? Creemos que la respuesta correcta es no.

Cada año son cazados cerca de 20 millones de animales con el único fin de utilizar sus pieles, y otros 40 millones son criados en granjas donde las condiciones de cautiverio y sacrificio son igualmente terribles. El resultado de todas estas prácticas genera un daño al medio ambiente de carácter catastrófico.

El viaje hacia el futuro de la humanidad se produce sin mirar a nuestro entorno; los intereses económicos de las grandes empresas se anteponen a la salud de nuestro mundo. Según la BBC, la industria del petróleo es la más contaminante del planeta (un dato que, a priori, no resulta sorprendente), aunque este no es el apunte que realmente nos asombra. El sector de la moda es el segundo que genera mayor impacto negativo en la Tierra, y hay quien apunta a que podría haberle ganado ya la partida al petróleo: la ONU, sin ir más lejos, lo consideraba en tal que desastre medioambiental hace apenas unos meses. Y no sólo produce nefastas consecuencias en relación al cambio climático, también viola derechos humanos básicos entre otras aberrantes acciones. Los datos hablan por si solos, y la industria textil es la segunda que más gasto genera de agua a nivel mundial: 2.700 litros son necesarios para producir una camiseta de algodón. Imaginad el agua que se requiere para producir una única colección y multiplicadla por las miles de marcas de moda que existen a nivel global y la cantidad de colecciones que se producen al año; la cifra es perturbadora. A pesar del gasto de agua que se produce, el 40% de las prendas que compramos no son utilizadas y terminan en vertederos. Un círculo mortal para los recursos del planeta. Aunque no todos los sistemas de producción del sector de la moda son igual de negativos, la actitud de los consumidores debe cambiar para frenar esta peligrosa tendencia. El camino hacia esta mutación ya ha empezado: los compradores son más inteligentes que nunca y hacen investigaciones previas cuando se trata de adquirir un producto que, realmente, cumpla con unos mínimos en cuanto a la calidad del mismo. El consumidor es una pieza clave para alcanzar el cambio, y éste debería apostar por procesos como el reciclaje de ropa y el uso de piezas de segunda mano, al mismo tiempo que aboga por productos que no sean de origen animal. De este modo, las empresas responderán a sus necesidades con piezas éticas y con conciencia.

Futuro-moda-vegano-
© Stella McCartney Pre-Fall 2015: Fur Free Fur!

El mecanismo de compra está variando: cuando compramos, debemos pensar qué y quién participó en la fabricación del producto. La moda ha dejado de ser simple apariencia, también tiene conciencia. Hacer el ejercicio de pensar en las personas que confeccionaron la prenda o en los animales que tuvieron que matar o dañar para crearla es esencial para renovar nuestra perspectiva como consumidores. Gracias a la facilidad que tenemos para acceder a contenidos generados por organizaciones que abogan por los derechos animales, como la lista de empresas aprobadas como veganas por PETA, el consumidor es consciente del daño que genera el uso de piel animal. Numerosas casas de moda ya han abandonado las pieles en sus colecciones. Aunque la lista de firmas es larga, algunos nombres destacan por la relevancia que tienen en el sector: Stella McCartney, Versace, Armani, John Galliano, Ralph LaurenGucci, con Alessandro Michele como capitán del barco, ha sido de las últimas grandes firmas en sumarse al carro de las marcas con conciencia animal. El prestigio de las firmas que acabamos de nombrar revela que la moda vegana no es una simple moda pasajera, es un estilo de producción que respalda la salud del planeta. Los avances tecnológicos permiten nuevos tratamientos de las pieles, pero también facilitan la creación de materiales de calidad completamente libres de crueldad animal. Nadie diría, a simple vista, que los accesorios de la firma Stella McCartney no están confeccionados con el mejor cuero. Sin embargo, la diseñadora emplea fibras naturales tratadas sintéticamente para alcanzar un efecto espectacularmente similar. Ya no existen excusas para no renunciar a la brutalidad que acompaña los procesos de producción de piezas de origen animal.

  La moda ha dejado de ser simple apariencia, también tiene conciencia.

La moda vegana no se limita a las poderosas firmas de haute couture. Cada vez son más las marcas que apuestan por esta tendencia. El mercado está empezando a dar respuesta a las exigencias de los consumidores más responsables y consecuentes. Firmas como Mireia Playà, Pepa Loves, Matt and Nat o Good Guys Don’t Wear Leather pretenden acercar los mejores diseños con conciencia animal a los armarios de todo el mundo. Su próximo reto es que las alternativas al cuero sean sostenibles, o sea, recicladas y reciclables. Una hazaña que parecía imposible hace unos años pero que se está convirtiendo en una floreciente realidad. Aplaudimos que el acceso a la moda vegana sea cada vez más fácil y sencillo. Poder ser consecuentes con nuestros ideales respecto a la salud de la Tierra no debería estar reñido con nuestras limitaciones económicas. Aunque la industria peletera sigue luchando por aquello que cree justo, las numerosas opciones que tienen en la actualidad los clientes para aunar ética y estética en la moda que lucen están dificultando sus objetivos. Las alternativas están mejorando para que podamos tomar mejores decisiones en relación a los animales y el medio ambiente. Todos y cada uno de nosotros debemos ser conscientes de las consecuencias negativas que tienen nuestras elecciones. Una renovación de la mentalidad global producirá el verdadero cambio; los animales no son nuestros y debemos aceptar que sus vidas son tan valiosas como las nuestras. ¿El futuro de la moda será al 100% vegano? Es una pregunta difícil de responder, pero observando las nuevas direcciones que están tomando los consumidores más cautelosos y atentos, creemos que el porvenir de la moda puede resultar favorable para un planeta que grita a voces que necesita nuestra ayuda para sobrevivir.