El e-commerce avanza a pasos de gigante

by Teresa Avendaño,

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 Tienda de Glossier en Nueva York. © Glossier. 

Hace unos días recibíamos la noticia de que el marketplace canadiense Shopify –plataforma online a la que se adhieren firmas para vender sus productos– anunciaba la apertura de una tienda física en Estados Unidos para ofrecer a sus clientes un asesoramiento personal y especializado. La empresa, que opera con más de 500.000 marcas, se traslada hasta el mundo real para ayudar a expandir los negocios de sus minoristas. Sin embargo, Shopify no ha sido pionera en este cambio. En 2016, la firma de cosméticos Glossier ya se adentraba en este universo con la inauguración de una tienda en Nueva York y, hace menos de un año, la marca sostenible Everlane también se decidía a dar este paso. ¿Es realmente el e-commerce el futuro de la moda? Mood Media, empresa que ayuda a las marcas a conectar con sus consumidores, publicó el año pasado El estado de la tienda física: 2017, un informe donde manifestaba que el 80% de los participantes disfrutaban más tocando, oliendo y probando los productos que observándolos virtualmente. Sin embargo, hay que tener en cuenta que las compras online están evolucionando notablemente y aunque las tiendas físicas no van a desaparecer, según José Luis Del Olmo –director de Estudios de Grado en Marketing en la Universidad Abat Oliba CEU, docente en LCI Barcelona y autor de libros como Marketing Digital en la Moda– “desde el punto de vista de la tecnología, la realidad aumentada está creando un nuevo tipo de experiencia en el consumidor. Aplicaciones de moda, como Gap’s Dressing Roo, permiten a los usuarios interactuar con productos 3D de alta resolución y ver cómo se ven desde todos los ángulos, según la forma y tamaño de su cuerpo”.

José Luis Del Olmo: El comercio electrónico está creciendo a un ritmo que no se puede ignorar. Casi la mitad de los millennials, por ejemplo, preferirían comprar a través de sus smartphones que en la tienda.

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Pop-up store de Everlane en el Soho de Nueva York. © Naho Kubota.

Uno de los grandes desafíos del retail del e-commerce es la creación de una experiencia de compra personalizada en ausencia del contacto personal.

¿Tienen las empresas online ahora la necesidad de lo físico? El fenómeno digital ha sido imparable durante los últimos años. No sólo por la comodidad que tienen los consumidores para comprar, sino porque las marcas disfrutan de escasas barreras para entrar en la industria de la moda. Es decir, hay una liberación dentro de este sector que brinda oportunidades a pequeñas firmas a través de plataformas propias o ajenas, como Shopify. El problema –o punto a favor de lo físico– es que los clientes necesitamos lo tangible y sensorial para conectar con aquello que queremos comprar. Necesitamos entrar en contacto con las prendas para convencernos de que éstas realmente nos agradan. Ante esto, Del Olmo afirma que “otro avance tiene que ver con la personalización de los productos en función de las medidas de un usuario a través de Rakuten’s Fits Me, herramienta que permite a los clientes buscar únicamente artículos que se adapten a la forma de su cuerpo”. Quizás el siguiente paso sea que los comercios digitales se adentren ahora en el mundo offline buscando un apoyo y no como canal primordial, porque no cabe duda de que el e-commerce está avanzando a pasos de gigante. La era digital se ha propuesto transmitirnos sensaciones tan reales como aquellas que encontramos en las tiendas convencionales y, aunque todavía queda trabajo por hacer, todo indica que acabará consiguiéndolo.