Nuestro selecto club

by Iratxe López de Munain,

Todos queríamos a Miles.

Sentíamos por él lo que siente uno por ese tipo de personas que tienen la palabra exacta para cada momento. Sabía cómo escoger  el tono, la mirada y el gesto adecuado a cada situación. Lo queríamos sobre todo cuando levantaba la cabeza y se tocaba la barbilla con aire pensativo. Lo queríamos aún más cuando entrelazaba sus manos y las colocaba sobre la mesa. Muy delicadamente. Y lo queríamos completa, absolutamente cuando se levantaba elegantemente de la silla y nos sonreía  francamente antes de dejar la salita de nuestro selecto club.

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Por eso nadie dijo nada cuando el viernes por la tarde llegó con cinco coristas. Una de ellas tuerta y desde luego, ninguna sabía cantar.

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No dijimos nada cuando el sábado entró a cuatro patas seguido de un hombre horrible y desagradable que olía a humedad y a sopa vieja. No pararon de hacer torres con las tacitas de porcelana nuevas hasta que éstas caían y se estrellaban contra el suelo haciéndose añicos.

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Al día siguiente apareció con una mujer descaradamente hermosa que no paraba de insultarnos y lanzarnos cualquier cosa que encontraba en la salita. Tampoco dijimos nada.

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Evidentemente, también callamos cuando lo vimos en la mesa del fondo, junto a tres personajes de la más dudosa procedencia. Uno de ellos gritaba cada vez que alguien decía “si”, “no”, “tal vez” o “cuando”. El otro, se peinaba concienzudamente un enorme bigote que apenas dejaba espacio para respirar a los que estaban a su lado. Y la tercera; una mujer pequeña, casi diminuta, hablaba tan bajito que nadie podía escucharla, lo que visiblemente le causaba una gran irritación.

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Ayer era martes. Todos tomábamos el té y chalábamos animadamente cuando Miles llegó a nuestro precioso club escoltado por una docena de cuervos, tres panteras, una pareja de osos enormes y cinco avestruces.
Las hermanas Li se llevaron tal susto que saltaron inmediatamente por la ventana que daba al jardín, rompiéndose un tobillo y varias costillas. El señor Mingot corrió un buen rato perseguido por una de las panteras. No corrió lo suficientemente deprisa. La señora Melva y el señor Laflor no tuvieron más suerte y fueron engullidos de un bocado por uno de los osos. Solo Lena y yo pudimos encaramarnos a una de las lámparas de araña que cuelgan del techo. Justo a tiempo.

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Hoy somos sólo dos. Tal vez deberíamos decir algo ahora que Miles nos acompaña y todo parece haber vuelto a la normalidad. Pero no lo haremos. Puede que algunos no lo entiendan, pero verán…lo queremos demasiado.

Créditos ropa:

Imagen 01: Prada.
Imagen 02: de izquierda a derecha Carven, Comme des Garçons, Alexander McQueen, Balenciaga, Dolce&Gabanna y Etxeberria.
Imagen 03: Thom Browne, Ixone Elzo.
Imagen 04: Damir Doma, Haider Ackermann.
Imagen 05: Bernhard Willhelm, Walter Van Beirendonck, Chanel, Givenchy.
Imagen 06: Dior, Rodarte, Valentino, Comme des Garçons, Zac Posen.

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Un post de...

Iratxe López de Munain
"Le apasiona hablar de libros sin parar."