Reflexionando sobre ‘Join Life’, la colección sostenible de Zara

by Sònia Flotats,

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Inditex lleva años publicando memorias de responsabilidad social en la que nos informa de la implicación de la multinacional con la sostenibilidad ambiental y social de su negocio. Sin ir más lejos, a principios de año te contábamos que el grupo había ganado la medalla de plata a la sostenibilidad ambiental, y hace apenas unos meses Greenpeace colocaba en primer lugar de su Detox Catwalk a Inditex, como una de las empresas que más estaba trabajando por cumplir sus compromisos en materia de sostenibilidad ambiental.

Ahora, el gigante del retail da un paso más al frente en este sentido y se suma a la estrategia llevada a cabo por sus principales competidoras (H&M TopShop o Mark&Spencer) creando una colección de moda sostenible. ¿El nombre? Nada más apetecible que un “Join life” (únete a la vida); una propuesta neutra y atemporal realizada principalmente con tejidos sostenibles (algodón reciclado, tencel, modal o poliéster reciclado) en cuyo proceso de fabricación se han seguido premisas como las de reciclaje del agua o el uso de energías renovables, y que han sido producidas en talleres en los que se respetan los derechos ambientales y sociales de sus trabajadores. Puedes ver todo lo que implica que una prenda esté etiquetada con “Join Life” en la web que la firma ha creado para esta colección.

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La noticia, nos lo miremos por donde nos lo miremos, es buena. Aún así, son muchas las voces críticas que hablan de que todo esto sólo es un ejercicio de greenwashing. Por ello hemos querido hablar con Alba García y Anna Cañadell, fundadoras de la consultora B·COME, una de las empresas en las que el grupo ha confiado para ser asesorado entorno a la puesta en marcha de Join Life. “Para B·COME –nos comentan Alba y Anna-, tanto la sostenibilidad ambiental como la social van de la mano”. Y por ello –asegura- no trabajamos con ningún proveedor que no cumpla ambos requisitos. Conocemos de primera mano cómo trabajan los proveedores que contratan nuestros servicios y antes de trabajar con ellos los visitamos y hacemos seguimientos y evaluaciones durante el proceso”.

Para la consultora, lo positivo de que Inditex –y otros gigantes de la moda- lancen colecciones sostenibles “es la notoriedad que este supone”. “Creemos que todos debemos ser actores del cambio, desde el consumidor final, a las pequeñas, medianas o grandes marcas”. “Por ello- añade- que un nombre como el de Zara empiece a tener en cuenta la reutilización de agua, la energía solar, la procedencia de las fibras, o cómo no tintar una prenda, es un paso sin marcha atrás. Es mas, creemos que es un ejemplo para muchas otras, que sin duda alguna también seguirán sus pasos”.

Por su parte, Elena Salcedo, coordinadora del CSP Moda Ética y Sostenibilidad del Instituto Europeo del Diseño, formadora en sostenibilidad para diversas empresas y autora del libro Moda ética para un futuro sostenible, nos comenta lo positivo de iniciativas como ésta desde el punto de vista de la formación y la sensibilización: “El hecho de que las empresas de moda rápida estén lanzando al mercado colecciones sostenibles es una oportunidad de formación y educación tanto de los profesionales que actualmente están trabajando en estas grandes firmas, como del consumidor de la calle, que quizás en algunos casos sólo recibe información de ‘moda sostenible’ por parte de estas grandes marcas”. “Además –concluye-, la existencia de estas colecciones hace que precisamente el consumidor se plantee ‘qué pasa con el resto de prendas y colecciones. Si estás son sostenibles, el resto, ¿qué son?’”. Buena reflexión.

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Otro tema es el de la magnitud de las cifras que ciertamente hacen plantearnos que realmente se pueda hablar de sostenibilidad en un grupo como Inditex que, sólo en 2015, lanzó al mercado 1,177,784,343 unidades, y que actualmente cuenta con una red de 7.096 tiendas en el mundo. Según B·COME “nos guste o no, la realidad es que el fast fashion tiene la llave del cambio”. “Creemos –añaden las responsable de la consultora- que la sociedad se está educando en base a unos valores sostenibles fuertes y es importante dar el poder de elección a ese nuevo consumidor donde él mismo pueda elegir el qué y el cómo consumirlo”. “Que estos consumidores puedan elegir dentro de una misma marca, si comprar la etiqueta Join Life o no, es el primer paso”.

Y así está, la cara y la cruz de una misma moneda: y es que todas las personas mínimamente conocedoras del impacto ambiental y social de la industria de la moda somos conscientes y tenemos muy presente que moda rápida y sostenibilidad son dos conceptos difíciles de aunar. Por otra parte, es cierto (y no podemos hacer ver que no lo vemos) que gran parte de la población sólo adquiere ropa a través de estas grandes cadenas y, por lo tanto, es un gran paso al frente que también ellas estén apostando por procesos de producción más sostenibles así como por informar a sus clientes de la existencia de una moda más ética y sostenible. Quizás entonces no deberíamos quejarnos tanto de que utilicen estas colecciones como herramientas de marketing si no, al contrario, de que a través de ellas todavía hagan mayor pedagogía.

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