¿Moda made in Bangladesh sí o no?

by Sònia Flotats,

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El pasado 17 y 18 de noviembre tuvo lugar en Londres “Trust Women”, un evento organizado por la Thomson Reuters Foundation en el que Livia Firth, CEO de la consultora de moda sostenible Eco-Age, anunció que está preparando un “estudio innovador para establecer una norma mundial sobre los salarios” en la industria textil que espera hacer público en mayo de 2016.

En el marco de esta conferencia, la impulsora del Green Carpet Challenge, una iniciativa cuyo objetivo es ir incrementando la presencia de firmas de moda sostenible en los eventos con mayor repercusión mundial como las alfombras rojas, aprovechó para hacer una serie de declaraciones a la CNN que no han dejado indiferentes a nadie.

Por lo que respecta a las fábricas que producen la mayor parte de las prendas que se comercializan hoy en día Firth aseguró que en países como “Bangladesh ves las mujeres que trabajan de 12 a 16 horas al día para producir la ropa en fábricas que tienen rejas en las ventanas y guardias en las puertas. Se les paga muy poco”.

Peor parados quedaron las multinacionales de la denominada “moda rápida” de las que Livia aseguró que “son como vendedores de drogas: se van a estos países con la promesa de sacar a millones de la pobreza y luego una vez que comienzan la producción en ese país comienzan a presionar para bajar los precios”. “Ellos siempre pueden imponer los salarios más bajos y los gobiernos locales y de países enteros están esclavizados por ello”, aseguró.

Estas polémicas afirmaciones nos hacen reflexionar acerca del papel de los distintos actores involucrados en la industria textil. Está claro que tanto los dueños de las fábricas como los encargados de las firmas fast fashion tienen una gran parte de culpa. Pero, ¿y el consumidor? ¿Qué parte de responsabilidad tiene cuando adquiere una camiseta fabricada en estos países? Sin ir más lejos, la propia Livia Firth recientemente ha realizado una colaboración con Mark&Spencer en las que ha seleccionado 25 prendas de la firma a las que se ha identificado con una etiqueta que las convierte en prendas “sostenibles” por el origen o tipología de sus tejidos pero que, que sepamos, no hay ninguna referencia a dónde y como han sido producidas. Cuando presentó esta colección cápsula Firth aseguro qué “el trabajo que [Mark&Spencer] está haciendo es algo inaudito en la calle. En Bangladesh crearon un estándar de seguridad contra incendios de cinco años antes de que Rana Plaza sucediera, y cuando trabajan con subcontratistas esperan de ellos el cumplimiento exacto de las normas”.

Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Moda made in Bangladesh sí? ¿O moda made in Bangladesh no? ¿Cómo conocer los matices? ¿Cómo el consumidor puede escoger con criterio? Nos encantará saber tu opinión.

Vía Ecouterre.

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  • Claudia

    El trabajo de Livia Firth, aprovechando su estatus de ‘celebrity’, es sin duda admirable. Su cuenta de instagram dónde hace constante referencia a la ‘historia’ de su ropa, así como este artículo y sus declaraciones son fuentes de reflexión para todos. Dejar de farbicar en Bangladesh u otros países emergentes? No. Contribuir a un desarrollo economico de calidad? SÍ! Contribuir a un mundo más eco-sostenible/equilibrado/consistente? Sobretodo!