Ética y estética de la mano en la tercera edición del BCN Ethical Fashion Fest

by Isabel Serra,

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Este fin de semana pasado Barcelona fue la capital europea de la moda sostenible gracias al BCN Ethical Fashion Fest (BEFF) que, con sus escasas tres ediciones, se ha consolidado ya como el uno de los festivales más importantes de su ámbito en el panorama nacional. El BEFF abría el jueves por tercera vez sus puertas y lo hacía entre las paredes – y las historias- de Fabra i Coats, antigua fábrica textil, reconvertida en espacio de creación y centro artístico. Su éxito se evidencia al incluir un día más y dar mucho más espacio a la parte educativa y cultural, demostrando así su madurez.

En un ambiente ameno, público y stands compartían visiones de lo que cada uno entiende por moda sostenible. Para explotar más el diálogo y la colaboración, este año se instaló el Speakers’ Corner, un espacio de participación y debate entre profesionales y consumidores. Diferentes marcas utilizaron el festival como puente para enseñar sus propuestas, con showrooms y venta directa al público. Marcas locales, diseñadores independientes y opciones de segunda mano presentaron ideas originales y propuestas novedosas. Una servidora se queda con la originalidad de “Dressed in Music”: sudaderas, camisas y camisetas masculinas con código QR integrado que, al escanearse, hacía sonar en tu Smartphone una música acorde a la prenda y estilo elegido. El futuro de la moda no podrá esquivar la tecnología, como nos enseñarían genios del sector como Nancy Tilbort, de Studio XO, o Matt Hymer de Adidas en el documental “The Next Black”.

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Una de las premisas de esta edición era el énfasis en la educación, entendida por los expertos como el talón de Aquiles de la moda sostenible: no hay suficiente conocimiento entre consumidores. En las conferencias se reiteró que hace falta pedagogía para que el cliente sepa buscar el coste real de las cosas –the true cost-. Innovación tecnológica, comunicación, diseños zero-waste o técnicas como el upcycling fueron los ejes de los talleres y conferencias.

Quizás el taller con más éxito fue la proyección de “The New Black”, antesala de una mesa redonda en la que Charo Mora, Aldo Sollazzo (Fab Lab Barcelona), Santi Mallorquí (Organic Cotton Colours) intentaron mirar hacia el devenir de la industria hablando de wearable tech, biomateriales y de la sostenibilidad como el nuevo lujo. Surgieron debates y desafíos: ¿qué pasaría si un cliente al día preguntara en cualquier tienda de fast fashion por el lugar dónde se fabricó una prenda? Un cliente al día son siete a la semana: generar preguntas, remover conciencias, hacerse escuchar por los gigantes de la moda rápida.

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La mayor atención de público y prensa fue para los desfiles del sábado, último día del festival.  Todas las firmas mostraron alguna cara del prisma que es la moda sostenible: reutilización de material textil, producción local, ecología, ética laboral, uso de tejidos orgánicos y naturales y artesanía, siempre bajo el criterio de calidad. Son desfiles que dicen en voz alta que la moda ética puede ser estética, variada, ponible. La poesía de los estampados de Spritz Design o la elegancia de Miu Sutin son dos ejemplos perfectos.

El gran mérito es para la asociación Moda Sostenible Barcelona (MSBCN), organizadores del festival, que cuentan con el patrocinio de el Institut Català de la Moda. Desde aquí nuestra enhorabuena por una apuesta necesaria por la moda sostenible y por el cambio en la que, recordemos, no deja de ser la segunda industria más contaminante del planeta.

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