Chiara Vigo: la última tejedora de seda del mar

by it fashion,

_85319863_4add778d-6bd6-4f61-926e-4be45935cc51

Cuando pensamos en seda nos vienen a la cabeza los gusanos y sus capullos, pero hoy viajamos hasta la isla sarda de Sant’Antioco con BBC News, autores de esta maravillosa historia, para conocer a Chiara Vigo, una de las pocas mujeres en el mundo que tiene otra manera de conseguir seda, y es sumergiéndose en el mar. Y es que siguiendo una tradición milenaria que ya practicaba su madre y su abuela, cada primavera Chiara se adentra en las aguas turquesas que rodean la isla para cortar la saliva solidificada de una gran almeja conocida en latín como Pinna Nobilis. Por la delicadeza y exclusividad del tema, la búsqueda la hace a primera hora de la mañana y escoltada por miembros de la guardia costera italiana. Con esta saliva solidificada, Chiara teje un hilo que, tras ser tratado con limón y especias, se transforma en una delicada seda dorada capaz de brillar como el oro cuando se expone a la luz del Sol.

_85319858_5e94ddd1-c1b6-4e6d-a496-571181e1c999

Esta labor Chiara la lleva a cabo en su estudio de Sant’Antioco, un espacio que también se conoce como el Museo de Byssus y en el que, por los carteles que tiene expuestos en la puerta de entrada (“La prisa no vive aquí”, “En esta sala no está a la venta”), ya podemos adivinar rápidamente la filosofía de su negocio. Y es que la seda de que Chiara teje no se comercializa. Sólo se puede acceder a ella si la propia Chiara nos la regala, algo que hace continuamente con las personas que la van a ver en busca de un milagro o una bendición divina como tener suerte en matrimonio, encontrar marido o poder tener un hijo. “Yo tejo para marginados, los pobres, los necesitados”, asegura Chiara al periodista Max Paradiso en BBC News, el medio que nos la ha descubierto.

_85319857_clothtop

Y es que la seda del mar está envuelta de tradiciones religiosas que incluso aseguran que es imposible comercializarla, puesto que quien lo haga recibirá una maldición divina. Y un buen ejemplo es el poco tiempo que duró la fábrica que se abrió en Italia con fines lucrativos entono a esta seda: “La fábrica se quedó sin negocio en tres meses”, asegura Evangelina Campi, profesora de historia italiana y autora del libro  La Seta del Mare (La Seda del Mar).”Extrañamente, algo malo le ha sucedido a la gente que quería fabricar seda marina a gran escala en el pasado”, añade.

_85297779_cliff976

La jornada de Chiara termina en una cala desierta donde la artista se retira a rezar para agradecer al Mar su fruto: “Hay que ser respetuoso con el lugar donde se vive. […] El mar tiene su propia alma y debemos pedirle  permiso para conseguir un pedazo de ella”, asegura Chiara.

Lee la historia original en BBC News.

_85297775_handtest_976 _85319861_20c9e0ca-7185-4760-a330-3a390be8b083 _85319919_13cca4aa-312d-418c-b60c-b35bda23aab7

Créditos imágenes: Andrea Pasquali