10 claves para entender la IV Cumbre de la Moda de Copenhague

by Lucía Díaz Madurga,

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Este mes se ha celebrado la 4ª edición de la Copenhagen Fashion Summit, el lugar dónde las voces líderes del mundo de la moda, del lujo y de los negocios se reúnen para discutir la responsabilidad, las soluciones sociales y ambientales de una industria que mueve millones a diario. Éstas son las 10 claves para comprender el significado de este evento.

1.  Estamos ante un reto global

Ante el intento de crear nuevos modelos de negocio que respeten el medio ambiente haciéndolo a través de la ética y de la protección de los derechos y el bienestar de los trabajadores. Así nació en 2009 la Copenhagen Fashion Summit, como una ‘reunión’ a nivel mundial de marcas sostenibles, un lugar en el que compartir conocimientos, ideas afines, innovaciones y soluciones a la que cada vez se unen más empresas y líderes del sector.

2. Líderes de todos los sectores

Más de 1.300 personas de 52 países entre los que se encuentran la Princesa Mary de Dinamarca -embajadora de la Cumbre-, los altos mandos de sostenibilidad de Nike, Patagonia y H&M. Personalidades como Mario Testino, Suzy Menkes, Miroslava Duma, Nadja Swarovski, Vanessa Friedman -directora de Moda del New York Times- o Derek Blasberg, son sólo algunos de los nombres del sector que están listos para asumir tal responsabilidad. Todos ellos son el catalizador para el cambio.

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3. Por qué Dinamarca

El país danés es el lugar perfecto para albergar esta Cumbre por ser, en palabras de su Ministro de Asuntos Exteriores, “la nación más eficiente en energía renovable del mundo” -tanto, que vende a otros países- y tienen la intención de convertirse en el país referente de moda sostenible a nivel global.

4. Poderosa y contaminante

La industria de la moda es una de las más poderosas y la segunda más contaminante del mundo. Su impacto en el medio ambiente y en los millones de personas que trabajan para ella es incuestionable. La utilización de energía, materias primas, pesticidas, productos químicos, agua y mano de obra tienen un efecto monumental en nuestro planeta. Por todo esto, y por su enorme capacidad de influencia, los gigantes del mundo de la moda tienen la responsabilidad de discutir hacia dónde se dirige la industria y los retos ante los que se enfrenta el sector.

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5. Innovación responsable

Ese ha sido el tema de este año, el mayor reto en condiciones de sostenibilidad. La economía circular, el reciclado, la reutilización, los nuevos materiales, la longevidad y la calidad duradera son los puntos clave para crear nuevos modelos de negocio que den lugar a empresas más fuertes a la vez que reducen al mínimo el impacto en las personas y en el planeta.

6. Una concienciación global

Los consumidores desempeñan un papel fundamental en esta industria, sin embargo, no son ellos los que pueden dar el impulso hacia el cambio. Los líderes de la industria, los diseñadores, los editores, los investigadores  y los responsables políticos son quiénes tienen en sus manos el dar buen ejemplo a las personas de a pie ofreciéndoles opciones sostenibles, deseables y al alcance de su mano.

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7. El porqué de la necesidad de una moda sostenible

De media, según varios estudios, compramos 70 prendas nuevas de ropa al año o, lo que es lo mismo, 35 kilos. El gran alcance del sector le convierte en uno de los más contaminantes a nivel mundial y la Era del fast fashion ha facilitado el crecimiento de fábricas en países pobres con un precio de manutención muy bajo. Por la trascendencia del sector y el poder de innovación y de comunicar que tiene, es la Moda la responsable de poder cambiar los patrones de consumo de los ciudadanos. “El Gobierno y las empresas pueden, junto con los medios de comunicación, educar y cultivar el cambio de comportamiento de los consumidores a través de su influencia y de su amplio alcance”. Esta es una de las siete demandas que han desarrollado 116 estudiantes de moda de todo el mundo para implementar los objetivos de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas.

8.La huella hídrica

“Según la ONU, sin una acción inmediata por parte de la industria de la moda, el agua limpia ya no será un recurso accesible en 2030 para la mitad de la población mundial”, han declarado los estudiantes de moda que forman la Youth Fashion Summit de esta edición. “Necesitamos tomar medidas drásticas e inmediatas para la creación de sistemas de agua de circuito cerrado y asegurarnos que la moda en todo su conjunto no dependa del agua dulce como recurso en su sistema de fabricación”. El proceso de fabricación de un vaquero de algodón gasta 3.000 litros de agua, una barbaridad que se engrandece si tenemos en cuenta que la mayoría de prendas denim se hacen en países donde el agua está contaminada o escasea.

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9. Ya existen avances a corto plazo

Italia, el país donde se crea el 45% de las prendas de diseñadores internacionales, está introduciendo normas de uso de las sustancias químicas con la intención de reducirlas en beneficio de los consumidores y del medio ambiente.

Renzo Rosso, fundador de Diesel y Presidente de Only The Brave -compañía matriz de Dsquared2, Maison Margiela, Marni y Viktor & Rolf, entre otras firmas- intenta adoptar una posición sostenible en su imperio de moda. Su fuerza dentro del sector es imparable, es el cuarto diseñador más rico del mundo y de un tiempo a esta parte ha desarrollado un plan de buenas prácticas, un programa de distribución de excedente alimenticio, un programa en África de impacto y sostenibilidad y una granja en Italia que contrata a jóvenes con discapacidad.

Honduras es el principal país exportador de camisetas a los Estados Unidos. Su Presidente, Juan Orlando Hernández, fue el encargado de explicar el Plan 20/20: un modelo sostenible que se enfoca en la creación de condiciones de trabajo sostenibles como proteger el medio ambiente usando las últimas tecnologías para así reducir el consumo de recursos y el cambio de los combustibles por fuentes de energía renovable.

¿El reto de Nike para el año 2020? Duplicar su negocio reduciendo a la mitad su impacto.

10.Filosofía de vida

La conclusión final la dejo en palabras de Rick Ridgeway, vicepresidente de Patagonia: “A medida que el tiempo de vida útil de nuestros productos se incrementa, la vida útil de la huella ambiental disminuye”.

Y para hacernos pensar, la reflexión que proclama Suzy Menkes para Vogue USA:

“Yo aplaudo la idea de que los compradores deben saber dónde y cómo se hace la ropa, justo como sucede con los abanderados de la comida sana, quienes han trazado el mapa exacto para saber en qué condiciones viven las gallinas que ponen huevos y de dónde viene exactamente la fruta que se consume alrededor de todo el mundo”. Quizá éste debería ser el nuevo mantra de los Fashion Victims.