Diseñadores 3.0: entre selfies, desfiles y colecciones

by Augusta Adriasola,

Manejar una cuenta de Instagram es toda una ciencia. Para quienes no se dedican a la comunicación podrá parecer una exageración, pero créanme en lo relativo a las redes sociales muy pocas cosas se dejan al azar y más aún cuando se trata de la comunicación de una marca. Es así que, como sucede con la ropa, van surgiendo tendencias en comunicación, sobre todo a nivel digital y la más reciente apunta hacia la personalización. Atrás quedaron los días en los que los diseñadores quedaban en el anonimato y su “momento de fama” se limitaba al saludo al final de los desfiles, esta generación de creadores — definitivamente respondiendo a la sociedad actual — está más expuesta que nunca, especialmente en las redes sociales. No se trata de influencers sino de diseñadores que han alcanzado tal fama especialmente gracias a sus redes sociales que hasta llegan a ser más reconocidos que la empresa para la que trabajan, ampliando así también el universo de cada marca y humanizando su imagen con la ayuda de sus creadores. ¿Será simple egocentrismo o pura estrategia?

Uno de los ejemplos más notorios es el de Olivier Rousteing, director creativo de Balmain desde 2011 y una celebridad de Instagram por sí solo. Empezando en la reconocida maison con tan solo 25 años, Rousteing fue el encargado de presentar la marca a una nueva generación que poco interés tiene por el pasado apostando fuertemente a las redes sociales y generando alianzas con celebridades 3.0 como Kim Kardashian, Gigi Hadid y Rihanna. Su estrategia funcionó más que bien: el desfile de Balmain es uno de los más esperados a nivel general, mientras que el front row se llena de puras estrellas, afuera de la locación aguardan cientos de fans. Por su parte, Olivier más de 4 millones de seguidores en Instagram, una cifra mucho más elevada que la de cualquiera de sus colegas (Nicolas Ghesquière, por ejemplo, no llega al millón).

Si hablamos de personalización, nadie mejor que Simon Porte Jacquemus para ejemplificarlo. El joven diseñador originario del sur de Francia fundó su marca Jacquemus en 2010, pero no fue hasta la presentación de su colección SS 2017, que ganó notoriedad. El desfile, 100% Instagram friendly, es una prueba de lo consciente que es Jacquemus del momento en el que vivimos. Lo más notorio es que la cuenta oficial de la marca es manejada por el propio Jacquemus, con una mirada totalmente artística y una estética particular, donde por supuesto no faltan las selfies. Además diariamente nos da una buena dosis de stories que revelan hora a hora (literalmente, ya que suele agregar la hora exacta) su vida entre París y Marsella.

Aunque ahora su cuenta personal parece haber desaparecido de la faz de Instagram, Alexander Wang, el party boy más famoso de la industria, supo estar a la par de sus colegas. @alexwangny era su usuario y allí mostró en fotos y en stories su alocada vida la cual dio lugar al hashtag #wangover (mezcla de Wang con hangover – resaca en inglés) que ahora se convirtió en emblema de su marca. Como el, Riccardo Tisci es otro icónico de las redes con más de 2 millones de seguidores. Pero esta tendencia no es solo cosa de hombres. Previo a su retiro, Diane Von Furstenberg ya manejaba su propio Instagram mucho más interesante que el de DVF la marca mientras que la influencer francesa Jeanne Damas hizo al revés: canalizó su fama digital en la creación de una marca con contenido igual de aspiracional que el de su propio Instagram.

Alexander Wang Jumps Into Furniture Business

En un mundo donde las redes sociales ocupan gran parte de nuestra vida, estos personajes (tan personas como nosotros) también han caído bajo la seducción de ellas. Al final de cuentas, estrategia o no, pocos escapan al poder de Instagram, los likes y las selfies.

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