¿Cuánto importa el “Made in”?

by Laura Cadenas,

Taller de Dior

Relojería suiza, marroquinería italiana, diseño francés o filosofía americana. El “Made in” puede ser la mejor herramienta de marketing, de ahí que muchas firmas hagan gala de su tradición manufacturera para posicionarse en el mercado local e internacional. En el sector del lujo, “los consumidores se preocupan más por el origen de los productos que nunca”, argumenta Tom Adams, de FutureBrand, en BoF. “En investigaciones recientes, hemos apreciado que “el país de origen” es un motor de elección más importante que el precio o la disponibilidad”, añade. No podemos decir lo mismo del fast fashion, donde el bajo precio y el deseo de adquirir la tendencia del momento tienden a cegar al consumidor, que a menudo ignora lo que implica producir en determinados países. Iniciativas como Fashion Revolution se han propuesto que el “Made in” también importe en las grandes cadenas, instando a las marcas a dar visibilidad a los procesos productivos e invitando a los consumidores a mirar la etiqueta.

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Pero las grandes firmas de lujo también pecan de poco transparentes. Hace unos meses aludíamos a Louis Vuitton. Tal y como difundió The Guardian el grueso de la producción de calzado de la influyente insignia de lujo se produce en Rumanía, pese a llevar la etiqueta “Made in Italy.” ¿Engaño?, no del todo.  “De acuerdo con los reglamentos de la Unión Europea, las empresas solo necesitan realizar una determinada parte de la fabricación del artículo en un país  para poder atribuirle la procedencia en el etiquetado”, destacan desde BoF. A través de un estudio, BNP Exane Paribas, en colaboración con Contact Lab, analizó el grado de transparencia en la fabricación que muestran en su web las principales firmas del sector del lujo. Los resultados evidenciaron que las casas italianas tienden a ser las más transparentes, haciendo gala del status que implica el “Made in Italy.” En cambio, grandes nombres como Chanel o Dior, asociados al exquisito “Made in France” no hacen ningún tipo de divulgación sobre el origen de sus productos.

LVMH

Reposicionar el origen

En 2015, India lanzaba un programa alentando a las naciones extranjeras a utilizar el país como centro manufacturero, tratando de potenciar los valores positivos del “Made in India”. “El mundo se dirige a la India por muchas razones: la suavísima cachemira, los tejidos elaborados a mano, los bordados de Bhuj; sin embargo, las etiquetas de los productos acabados, que son el resultado de muchas horas invertidas por los trabajadores indios, rara vez dan al país el legítimo reconocimiento que merece”, denunciaba Bandana Tewari, directora de moda de Vogue India.  Para Tewari, si la moda India quiere despegar deberá centrarse en cambiar la mente del consumidor en relación a los productos allí fabricados. “Francia, Italia, Gran Bretaña y Estados Unidos han inculcado los valores del “Made In”, sus etiquetas implican productos artesanales hechos a mano que están llenos de patrimonio. Riqueza cultural, la incomparable artesanía y el arte, la energía de la gente,  todas estas cosas están presentes en la India, así que ¿dónde está el ‘Made in India’ en las grandes marcas?”, reivindicaba.

bordado de Guo Pei

Manteniendo la vista en Asia, China se ha propuesto desterrar la vinculación negativa a su producción local. Líder mundial en consumo de lujo, las firmas europeas siempre han sido la preferencia de sus habitantes pudientes. Pero algo está cambiando, gracias a una cantera de diseñadores chinos con deseos de exportar su creatividad al mundo, y encandilar a su propio país. Códigos orientales combinados con un sello oriental tradicional que se enorgullece de sus orígenes tienden a ser el aliciente de sus prendas. Guo Pei, máximo exponente de la sofisticación del “Made in China”,  se convirtió en estrella indiscutible de la Gala del Met en 2015.Año en el que el gran evento de la moda homenajeó al gigante asiático. Otro ejemplo de éxito es Shanghai Tang, la firma adquirida por el grupo Richemont  ha vestido a estrellas como Nicole Kidman y cuenta con un altísimo potencial en China, donde tiene 30 de sus 45 tiendas. “Antes queríamos comprar ropa italiana y francesa pero desde el éxito de Alexander Wang y Philip Lim (ambos de origen chino)nos estamos dando cuenta que debemos trabajar juntos para mostrar al mundo lo que somos capaces de hacer. Ahora los chinos queremos ver algo que realmente nos pertenezca”, declaraba a The Telegraph el diseñador Uishang Zhang.