¿Cuál es el límite entre el bronceado artificial y la insensibilidad racial?

by Gina Baldé,

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 Gigi Hadid luce melena afro en una de las ediciones de 2015 de la Vogue italiana, ocasión en la que se acusó a la modelo de apropiación cultural y blackface. © Vogue Italia.

No es nada nuevo que a lo largo de su historia la mayoría de portadas de la revista Vogue han estado protagonizadas por personas caucásicas. Por poner un ejemplo: de los doce números de British Vogue del pasado año 2017, tan solo en cuatro aparecían personas no blancas; y en la edición italiana, al igual que en Vogue Paris, la cifra se reducía a sólo una. Es por eso que si una Gigi Hadid se planta en la portada de Vogue Italia con la piel más oscura de lo habitual, existe la inmensa posibilidad de que estalle la polémica… Y vaya si estalló. La imagen que dio el pistoletazo de salida al escándalo en cuestión pertenecía al número de mayo de la revista italiana, donde Hadid apareció en portada junto al modelo Justin Martin enfundada en un mono de Dolce & Gabbana y luciendo un bronceado que difería de su tono de piel habitual e incluso nos llevaba a plantearnos si realmente la de la fotografía era ella. Como es evidente, la reacción en las redes no se hizo esperar y multitud de usuarios enfurecidos tildaron a la revista de promocionar un blackface en toda regla. “No es que @gigihadid no sea una bella y poderosa top pero si queríais una modelo de piel oscura, ¿por qué no elegisteis a una persona negra?”, comentaba un usuario de Instagram al respecto de la imagen. Y no es para menos.

Vogue Italia
© Vogue Italia. 

Vogue Italia: En nuestra última portada fotografiada por Steven Klein, la visión era crear una historia de temática playera con un efecto bronceador estilizado.

Ante la avalancha de críticas, Vogue Italia publicaba un comunicado en su página de Instagram como defensa días posteriores al altercado: “A lo largo de su historia, Vogue Italia ha respetado y animado los puntos de vista creativos de los fotógrafos comisionados”, refiriéndose al hábito de Steven Klein de broncear a las modelos. “En nuestra última portada fotografiada por Steven Klein, la visión era crear una historia de temática playera con un efecto bronceador estilizado. Entendemos que el resultado ha causado algún debate entre nuestros lectores, y nos disculpamos sinceramente si hemos causado alguna ofensa”. Hadid, por su parte, se pronunciaba alegando que ella no tiene ningún tipo de control sobre lo que pasa en la post producción de la sesión. Sin embargo, admitió reconocer que existe un problema de diversidad en la industria y que en ningún momento pretendía usurpar el lugar de trabajo a nadie. Pero a pesar de las disculpas, la modelo ya se había encontrado en una polémica similar con anterioridad. En 2015, y de la mano de Steven Meisel, fue fotografiada para la portada de Vogue Italia luciendo una gran peluca afro, los labios más voluminosos y la piel más oscurecida de su tonalidad normal. Y en el primer número de Vogue Arabia, se mostraba en portada con un Hijab adornando su cabeza, motivo por el que se la criticó –otra vez– por apropiación cultural.

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Gigi Hadid en la portada de una de las ediciones de la Vogue italiana de 2015. © Vogue.

A Hadid le siguen muchos otros profesionales del sector como el fotógrafo norteamericano Steven Klein –responsable de la última polémica portada italiana– que ha protagonizado diversos trabajos criticados por blackface. En 2006, sin ir más lejos, fotografiaba una editorial de diez páginas en la que dos modelos aparecían pintadas de negro para Vogue Italia. Lo volvería a hacer en una de las ediciones de Vogue Paris de 2009 con su musa Lara Stone, y repetiría fórmula el año pasado con Kim Kardashian y su hija North West al más puro estilo Kennedy. El conflicto de esta práctica reside en que las modelos negras reales no tienen las mismas oportunidades para protagonizar anuncios, campañas, editoriales y por descontado portadas en estos medios; y es por eso que resulta tan peligrosa la práctica de colocar a una persona blanca con la piel pintada de negro en lugar de personas negras de verdad, ya sea tanto dentro como fuera de la industria.

Naomi Campbell: No somos una tendencia. Si les gusta lo que representan las mujeres negras, entonces contrátelas. Deberían tener su trabajo remunerado.

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Lara Stone fotografiada por Steven Klein para uno de los números de la edición francesa de Vogue de 2009. © Vogue Paris.

Incluso cuando las modelos POC (People of Colour) consiguen ocupar estos espacios, muchas veces en la post producción se les aclara la piel. Pero la melanina no es un accesorio que se pueda poner y quitar cuando a uno le apetezca, y ya es hora de que empecemos a tomar consciencia sobre ello. Naomi Campbell lo dejaba claro en una entrevista para la revista GQ hablando sobre las modelos negras generadas por ordenador: “No somos una tendencia. Si le gusta lo que representan las mujeres negras entonces contrátelas. Deberían tener sus trabajos remunerados. Por el contrario, sus imitaciones de CGI sólo demuestran que la gente ama el aspecto de las personas POC, pero no la realidad que las envuelve”. Y desde luego razón no le falta. Al fin y al cabo la industria se lucra de usar una característica física por la que las personas racializadas han sufrido –y siguen haciéndolo– situaciones de racismo, discriminación y opresión durante centenares de años. Ese es motivo más que suficiente para que reflexionemos y nos preguntemos lo siguiente: ¿Hasta cuándo va a durar esto?

Vía Paper Magazine.

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Gigi Hadid viste un Hijab en la portada del primer número de la edición de Vogue Arabia© Vogue Arabia.